Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Logran explicar un mecanismo clave de la inmunidad cerebral

Puede tener un papel central en esclerosis múltiple, Parkinson y Alzheimer

Viernes 21 de diciembre de 2012
SEGUIR
LA NACION
0

Desde que en 1885 Paul Ehrlich le inyectó anilina a una rata y vio que se teñía de azul todo su cuerpo, excepto el cerebro, los científicos se preguntan sobre esta misteriosa "muralla" que protege al sistema nervioso central como si fuera una ciudadela medieval y le otorga un privilegio inmunológico. Pero aunque se comprobaron sus efectos clínicos, no se conocían los circuitos moleculares que la sustentan.

Ahora, en un notable avance, investigadores del Instituto de Biología y Medicina Experimental del Conicet y de la Universidad de Harvard, liderados por el doctor Gabriel Rabinovich, lograron revelar uno de sus engranajes críticos: trabajando en ratones, los científicos descubrieron cómo se "encienden" y se "apagan" mecanismos de inflamación y neurodegeneración en el cerebro. Una pieza que podría ser clave para tratar enfermedades como la esclerosis múltiple (en la que el sistema inmunológico destruye la vaina de mielina de los nervios y afecta la transmisión de los impulsos nerviosos), el Parkinson y el Alzheimer.

"En todas estas enfermedades se sabe que existe un componente inflamatorio muy importante que lleva a la neurodegeneración -cuenta Rabinovich. Hay una célula cerebral, llamada microglía, que tiene algo así como una doble personalidad de acuerdo con los estímulos que recibe del medio: puede ser tanto proinflamatoria, y entonces se llama M1, produce agentes tóxicos, factores de necrosis tumoral, óxido nítrico y mata neuronas; y en el segundo, es antiinflamatoria y se llama M2. Y lo que descubrimos es precisamente qué determina esta transformación."

Lo que analizan los científicos en un trabajo publicado en la revista Immunity es un circuito en el que intervienen tres piezas: células llamadas "astrocitos", microglías y neuronas. La clave de su funcionamiento es una proteína cuyas funciones centrales en el cáncer y en la inmunidad Rabinovich viene describiendo desde 1993, la Galectina- 1 (Gal-1).

Doctor Jekyll y Mr. Hyde

"Cuando hay un estímulo inflamatorio, un agente de comunicación intercelular (el factor transformante beta) activa los astrocitos, que producen Gal-1. Esta se une a las microglías y la transforman en M2 (antiinflamatoria). Así se desactiva la inflamación y la neurodegeneración -explica el investigador-. Lo que vimos en ratones deficientes en Gal-1 es que tienen mayor inflamación en el cerebro, mayor susceptibilidad a la esclerosis múltiple y a la neurodegeneración: les falta la señal para poder sintonizar la respuesta que reduzca la inflamación."

En la actualidad se desconoce qué es lo que desencadena el ataque en las enfermedades autoinmunes. La hipótesis de Rabinovich, Iván Mascanfroni (primer autor del trabajo junto con Sara Starossom, de Harvard) y colegas, es que podría producirse por la activación de las microglías. "Si pudiéramos desactivar la microglía podríamos detener la esclerosis múltiple -especula Rabinovich-. En eso estamos trabajando." En la investigación también participaron Diego Croci, Juan Cerliani y Fátima Hernandez, del Ibyme.

En teoría, bastaría con administrar Gal-1 para detener un brote de esclerosis múltiple, pero la biología no es tan simple. "Hay un gran problema -dice Rabinovich-: como podría tener efectos nocivos en el nivel periférico y eliminar células que juegan un rol importante en las infecciones, nuestra idea es administrarla durante los brotes y recidivas, pero no en momentos de remisión de la enfermedad." Una señal alentadora es que en ratones de laboratorio la administración de Gal-1 previno la pérdida de mielina e incluso ayudó a revertir los síntomas. Se regeneraron los axones neuronales y comenzó un proceso de mielinización.

Para Vladimiro Sinay, especialista en esclerosis múltiple del Instituto de Neurología Cognitiva y de la Fundación Favaloro, además de consultor de Esclerosis Múltiple Argentina, el hallazgo abre una interesante posibilidad, pero habrá que cumplir con todos los pasos de la investigación clínica. "En las reacciones autoinmunes hay implicadas una enorme cantidad de proteínas -comenta- y a veces algo que parece muy prometedor luego no se confirma."

Este trabajo (destacado por las revistas Science y la propia Immunity, una publicación del grupo Cell, y que recibió el premio de la Fundación René Baron) fue realizado por investigadores del Conicet gracias al apoyo de la Fundación Sales, de las familias Ferioly y Ostry, y a uno de los prestigiosos subsidios de la Multiple Sclerosis Society.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas