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Femicidio: puertas adentro, la violencia eligió a las mujeres

Los abusos y asesinatos de mujeres cobraron una dramática trascendencia en 2012; en la país, una mujer cada 30 horas muere a manos de su pareja

Domingo 23 de diciembre de 2012
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LA NACION
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Como pocas veces antes, este año la seguridad pública estuvo al tope de los reclamos ciudadanos. Variantes de las modalidades clásicas de asaltos, como las llamadas "entraderas" en departamentos y casas, y los robos de autos -muchos de ellos con desenlaces letales- fueron moneda cotidiana y motivo tanto de exigencia de respuestas a las autoridades como de polémica entre distintas facciones políticas, en especial, discusiones acerca de la opacidad en la publicidad de las estadísticas criminales y cuestionamiento de la eficacia de las políticas para frenar el delito.

Pero al margen de aquellos hechos que guardan relación con el control de la vía pública, este año cobraron dramática trascendencia otros que ocurren puertas adentro o que, en todo caso, están anclados específicamente en relaciones interpersonales con historias disfuncionales de desenlace trágico.

Hombres que maltratan a sus mujeres, que las insultan, las someten psicológica y físicamente, les pegan, las acuchillan, las balean, las queman... Que las matan o las dejan postradas y con marcas indelebles, en violentas tragedias que destruyen familias enteras.

La violencia de las agresiones intrafamiliares o de pareja se suma a la que sufren miles de mujeres que, raptadas o cooptadas por engaño, caen en las redes de trata y son esclavizadas o prostituidas. El caso de la tucumana Marita Verón, impune tras diez años de desaparición y un fallido juicio de diez meses sin culpables, es el paradigma de este drama.

Los datos duros hablan de una mujer asesinada cada 30 horas en todo el país, producto de esta violencia sexista, en casos que, como recuerda la asociación civil La Casa del Encuentro, dedicada desde hace años a hacer visible esta problemática, deben ser definidos, de forma política, como femicidios.

El Observatorio de Femicidios en la Argentina Adriana Marisel Zambrano (nombre de una joven jujeña asesinada por su pareja en 2008) lleva la cuenta de los femicidios que aparecen publicados en los diarios de todo el país, a falta de estadísticas oficiales específicas, en un valioso intento de echar luz sobre la problemática. El panorama es sombrío, y el crecimiento en el número de casos, año a año, es sostenido: 208 en 2008; 231 en 2009; 260 en 2010; 282 en 2011, y 119 en el primer semestre de 2012.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación se abocó a la problemática; reveló, por ejemplo, que más de la mitad de los homicidios de mujeres en 2011 fue consecuencia de hechos de violencia familiar. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte contabiliza 27.959 denuncias desde su creación, en 2008; desde 2010 hasta la fecha, la cantidad de casos que llegan para su atención creció un 60 por ciento.

Destrucción psicológica

El despecho y los celos incontrolables son motores de la violencia y la dominación de uno sobre otro en la pareja; las venganzas en el cuerpo de terceras personas (incluso los propios hijos) no son desenlaces impensados en el ejercicio de la crueldad en los hechos conocidos este año.

Quizás el caso paradigmático de esta modalidad de destruir psicológicamente al otro a través de despojarlo violentamente de sus afectos ocurrió a fines de agosto en Benavídez: el asesinato de Nilda Ham, de 76 años; María Florencia, de 15, y Marisol, de 6, abuela, hermana e hija de Romina Martínez, de 26. El homicida confeso, Juan Carlos Cardozo, admitió que las había matado en una reacción intempestiva porque Romina, con quien tenía una hija de tres años, lo había abandonado.

Las organizaciones más activas en dar visibilidad a este drama exigen, desde hace tiempo, la creación de herramientas legales para prevenir estos hechos y castigar con mayor dureza a sus autores. Los remedios normativos suelen llegar en respuesta a dramas consumados. Así fue con la derogación de la figura del avenimiento (el "perdón" de la víctima a su victimario) en los delitos contra la integridad sexual, conseguida en marzo de este año luego de que, el año anterior, Carla Figueroa fuera asesinada en La Pampa por su pareja, Marcelo Tomaselli, que había salido de prisión, donde estaba porque la chica lo había denunciado por violación, gracias a que ella aceptó casarse con él.

Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), está convencida de que los femicidios y la violencia de género deben abordarse como un problema muy grave de seguridad, que amerita una declaración de emergencia, un profundo involucramiento de los agentes de los tres poderes del Estado e, incluso, la participación de los vecinos de las víctimas en la prevención y la protección activas.

Bianco sostiene que, además de la aplicación de las leyes existentes (como la 26.485, de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres), se debe dotar de recursos a los organismos especializados, y promover la articulación interministerial e interagencial, y entre la Nación y las provincias, para llevar adelante campañas públicas, vías rápidas de acceso a la Justicia y mecanismos de apoyo y cuidado para las mujeres en peligro y su entorno.

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