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La economía global, bajo amenaza por el riesgo del "abismo fiscal"

Cuando quedan sólo diez días para alcanzar un acuerdo, demócratas y republicanos no logran acercar posiciones sobre los impuestos; cayeron todas las bolsas

Sábado 22 de diciembre de 2012
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WASHINGTON.- El mundo no se terminó el 21 de diciembre, como estaba anunciado. Pero en Estados Unidos ya prevén una recesión con alcance incluso global para después del 31 próximo, fecha límite para lograr un acuerdo sobre recortes de gastos y suba de impuestos en el Congreso, donde hubo un nuevo traspié en las negociaciones.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, dijo anteanoche que no se llevaría a cabo la votación de un plan que había presentado para evitar el "abismo fiscal", el mecanismo de recortes de impuestos que, de no alcanzarse un acuerdo entre los partidos, comenzará a regir a partir del 1° de enero.

"No fue el resultado que queríamos", se lamentó Boehner, luego de no lograr el respaldo que esperaba para su proyecto de ley. El denominado "Plan B" consistía en limitar los aumentos del impuesto a las ganancias a quienes ganan un millón de dólares o más. Pero la iniciativa no encontró eco en los sectores más conservadores del propio Partido Republicano, que se oponen a cualquier incremento tributario.

La propuesta de Boehner estaba cercada por todas partes y su destino era un probable fracaso. Aun superando el escollo de los conservadores republicanos, debía sortear la negativa de los demócratas, igual de insatisfechos, pero por las razones contrarias.

"El Plan B es un ejercicio superfluo de varios días en un momento en el que no hay tiempo para ejercicios suplerfluos (...) el país no puede darse ese lujo", dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney.

Los demócratas sostienen que el piso de un millón de dólares es demasiado alto y deja a muchos norteamericanos de altos ingresos al abrigo de los impuestos.

Obama había fijado el piso de ingresos en 250.000 dólares al año, aunque luego subió la vara hasta 400.000, en un intento por llegar a un compromiso. Sin acuerdo legislativo, el 1° de enero se gatillará un aumento automático de 600.000 millones de dólares en impuestos. También habrá recortes de gastos públicos por 200.000 millones, lo que, sumado, equivaldría al 4% del PBI norteamericano, suficiente para desatar una recesión.

Parte del mecanismo afectaría más a los ricos que a los demás: quienes ganen más de un millón de dólares tendrán que pagar el 11% de sus ganancias en impuestos, mientras que quienes ganan entre 40.000 y 50.000 pagarán el 4,4 por ciento.

Los recortes del gasto público, por el contrario, perjudicarán en mayor medida a los norteamericanos de menos recursos.

En tanto, el gasto del consumidor norteamericano subió en noviembre al ritmo más veloz en tres años, y un indicador del gasto planificado por las empresas también tuvo un salto, en una señal de que los hogares y las compañías desestimarían algunos de los temores de que los nuevos impuestos conducirían a la recesión.

Pero el revés del plan de Boehner y las dilaciones de las dos partes han dejado el asunto aún en punto muerto, y el humor de la gente podría cambiar si el "abismo fiscal" siguiera cerca de concretarse.

Frustración

Por su parte, el sector financiero expresó ayer su frustración por los escasos avances entre demócratas y republicanos pese a las semanas de negociaciones. La respuesta de los mercados a las vacilaciones fue una caída de las acciones en Wall Street y en las principales bolsas de Asia y de Europa.

"El peor escenario se está convirtiendo cada vez más en un escenario probable", dijo a The Wall Street Journal el presidente ejecutivo de BlackRock Inc., Laurence Fink.

En caso de que se concrete el "abismo fiscal", el aumento de impuestos y el recorte de gastos se revocarían retroactivamente si se lograra un acuerdo después del 1° de enero.

Para entonces, sin embargo, algunas empresas habrán postergado sus contrataciones o aplazado las inversiones previstas, lo que redundaría en un menor consumo de la población. Por eso algunos economistas creen que es crucial llegar a un acuerdo en los primeros dos meses del año.

"La prioridad del presidente [Barack Obama] es asegurar que no suban los impuestos del 98% de los norteamericanos y del 97% de los pequeños empresarios en unos pocos días", afirmó el vocero Jay Carney.

"El presidente trabajará con el Congreso para lograr esto y esperamos que se alcance rápidamente una solución bipartidaria que proteja a la clase media y a nuestra economía", agregó.

Boehner, en tanto, dijo que el Congreso debe unirse para reformular el código tributario de un modo que ayude a impulsar al crecimiento económico. Y afirmó: "Cómo haremos eso, sólo Dios lo sabe".

Kerry, al frente de la diplomacia

El presidente Barack Obama nominó ayer oficialmente al senador demócrata John Kerry, ex candidato presidencial y experto en diplomacia, como reemplazo de Hillary Clinton en el Departamento de Estado, "en una nueva era en el liderazgo de Estados Unidos", según dijo el mandatario, en la Casa Blanca.

Kerry, de 69 años, fue el candidato demócrata para las elecciones de 2004. Como presidente durante cuatro años de la influyente comisión de Relaciones Exteriores del Senado, reunió una sólida experiencia en asuntos diplomáticos y sirvió como enviado de Obama en temas delicados, como Paquistán.

Agencias Reuters, AP y AFP

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