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Tensión

Crece el malestar de los sindicatos oficialistas con la Casa Rosada

Política

Los pedidos de moderación salarial y la falta de certezas inquietan a la CGT de Caló

Por   | LA NACION

A la CGT oficialista le empezó a incomodar su alianza con la Casa Rosada . No cayó bien entre los gremialistas el pedido de moderación que surgió desde el Gobierno rumbo a lo que serán las paritarias de 2013. Tampoco les gustó la falta de certezas que ofreció la Presidenta sobre una eventual mejora en el impuesto a las ganancias y en las asignaciones familiares, demandas unánimes entre los sindicatos.

Durante un encuentro de industriales , Antonio Caló no proyectó un escenario alentador, según reconstruyó LA NACION. "Quieren que las paritarias no superen el 15%, pero en la UOM no creo que lo aceptemos", dijo el referente de los metalúrgicos y número uno de la central oficialista. Unos días antes, había prometido que él no le iba a "marcar la cancha a nadie" con un aumento de referencia, como solía hacerlo Hugo Moyano en sus tiempos de aliado del kirchnerismo.

Caló mantendrá por ahora su perfil dialoguista, a pesar de que las proyecciones para 2013 que suele hacer en privado no son de las más optimistas. Públicamente ya se hizo evidente un vuelco en su retórica. "Vamos a tratar de conservar los puestos de trabajo. Lo demás lo podemos pelear. Si no hay laburo, no hay impuesto a las ganancias, asignaciones familiares ni paritarias", dijo el 12 del actual, en el Smata. Fue una señal de alerta.

El mecánico Ricardo Pignanelli tomó la palabra en una mesa redonda de dirigentes industriales, entre los que no estaba Caló. "Muchachos, habrá parches y no habrá respuestas para todos", dijo el líder del Smata, al relatar los pormenores de lo que había sido la última charla con la Presidenta. Pignanelli es uno de los dirigentes de mayor llegada a la Casa Rosada.

¿La CGT aceptará negociar salarios acotados? El rechazo es unánime. Y la postura está por escrito en un documento firmado por todo el consejo directivo. Nada genera tanta adhesión entre los gremialistas como las proclamas sobre paritarias libres y el descreimiento sobre las mediciones de inflación del Indec.

El Gobierno, a través del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ensayó hace unas semanas apurar una suerte de pacto social con los sindicatos aliados y las cámaras empresariales amigas. En la CGT no son optimistas con los alcances de la iniciativa que inició Moreno, pero que ideó originalmente el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Será Tomada, en definitiva, el que empuñará la lapicera para aprobar o rechazar las subas salariales de cada gremio. En su ministerio, ya se bajó una orden: que no se homologue ningún acuerdo superior al 18 por ciento.

Después de la visita a la Casa Rosada y de reunirse con Cristina Kirchner, dos dirigentes cegetistas confirmaron a LA NACION que únicamente hay garantías sobre una mejora vinculada al impuesto a las ganancias. "La charla fue amena, con los planteos sobre la mesa. No había ningún perro que mordía", contó uno de ellos.

Héctor Daer, del gremio de la Sanidad, intentó brindar alguna certeza. "El año que viene, antes de las paritarias, se va a tratar el tema de impuestos a las ganancias y el mínimo no imponible", comentó. Nadie tomó este mensaje como un logro, aunque sí como un leve avance. Para la CGT, la fecha límite para una definición sobre Ganancias será marzo. Mientras tanto, intentará apurar nuevas negociaciones durante enero. Para eso, se designó al estatal Andrés Rodríguez, de UPCN, para encabezar las reuniones en nombre de la central durante este período del verano.

Con respecto al tributo, se trabaja en un proyecto que prevé exceptuar del impuesto a todos los salarios inferiores a 25.000 pesos. Los gremialistas apuestan a ser recibidos por el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, para avanzar en la iniciativa, pese a que desde el Gobierno no hubo hasta ahora señales favorables. En la CGT creen que será difícil que acepten su propuesta.

Más allá de las demandas por Ganancias y la universalización de las asignaciones familiares, a los dirigentes también les preocupa el reparto discrecional de los fondos de las obras sociales sindicales. Los millones de pesos que se recaudan de los aportes de todos los trabajadores registrados los administra la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS), a cargo de la santacruceña Liliana Korenfeld.

En la CGT tomaron como un triunfo la modificación casi por completa de la resolución que acotaba los beneficios a los afiliados discapacitados. Celebraron que Korenfeld haya dado marcha atrás. Esto generó un tenso período de tregua. Pero ahora, los gremios están decididos a presionar para que se agilice el reparto del dinero que se acumula en el Fondo de Redistribución Social (FRS). Así se lo hicieron saber a los funcionarios kirchneristas durante un asado en el sindicato de los taxistas, hace dos semanas.

En la Plaza de Mayo, Moyano denunció que el Estado les retiene a los gremios 15.000 millones de pesos en el FRS. Caló maneja una cifra similar. Y esconde una carta para apuntalar su reclamo: en una de sus varias reuniones con Korenfeld, la funcionaria le reconoció que los millones del FRS son patrimonio de los gremios. Es decir, reconoció que el Estado administra discrecionalmente el 15% de lo que se recauda de toda la masa salarial.

El último episodio que provocó desencuentros entre la CGT y el Gobierno nada tuvo que ver con la negociación salarial. Puertas adentro de la central, no hubo coincidencias con el kirchnerismo en responsabilizar a Moyano y a Pablo Micheli como urdidores de los recientes saqueos que alertaron la víspera navideña. Moyano y Micheli podrán ser sus rivales sindicales, pero continúan siendo de la misma casta. La acusación del Gobierno fue repudiada por casi todos los gremialistas, salvo por la CTA de Hugo Yasky.

Sobre el tema, la CGT oficialista se diferenció con un comunicado que, entre otras cosas, reclamaba al Estado que garantice la seguridad y la paz social. También Caló quiso enviar muestras de autonomía: se solidarizó con Moyano y Micheli a través de un mensaje que les envió por intermedio del secretario de prensa de la UOM, Abel Furlán.

dixit

  • Antonio Caló
    Líder de la CGT oficialista
    "Vamos a tratar de conservar el empleo. Si no hay laburo, no hay Ganancias ni paritarias"

Reclamos que unen a los gremios

Con la misma agenda en las tres fracciones de la CGT

  • Impuesto a las ganancias
    Piden eliminar el tributo o elevar anualmente el piso del mínimo no imponible. Hay una propuesta para que los salarios altos sean los únicos que paguen
  • Asignación familiar
    Demandan universalizar el beneficio sin topes salariales ni restricciones por la cantidad de hijos
  • Obras sociales sindicales
    Reclaman que se agilice la distribución del dinero que está en el Fondo de Redistribución Social. Los gremios dicen que el Estado les debe 15.000 millones de pesos
  • Paritarias libres
    Exigen que no exista "piso ni techo" para negociar salarios. No están de acuerdo con que el Gobierno supervise los acuerdos
  • Combatir la inflación
    Solicitan que el Gobierno reconozca los índices y que se les advierta a los empresarios de los efectos del alza constante de los precios
  • Precarización laboral
    Reclaman compromiso del Estado y del empresariado

El último encuentro

  • Aparición sorpresiva
    El lunes 17 la cúpula de la CGT oficialista fue a una reunión con el jefe de Gabinete; al final se sumó la Presidenta. Los gremialistas se fueron con las manos vacías

Del editor: qué significa.
Salen siempre en la foto del poder y aportan aplausos a los discursos de la Presidenta. Pero los experimentados líderes de la CGT oficialista se preguntan hasta cuándo será negocio mantener ese privilegio.

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