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El discreto encanto de los Old Masters

Viernes 28 de diciembre de 2012
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PARA LA NACION
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En el año que concluye Buenos Aires recibió exposiciones extraordinarias dedicadas a Old Masters, importantes protagonistas de la historia del arte. Meraviglie dalle Marche, en el Museo Nacional de Arte Decorativo; Caravaggio y sus seguidores en el Museo Nacional de Bellas Artes y ahora, Venite adoremus. Maestros de la Natividad de Durero a Tiépolo, recientemente inaugurada por el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires en el Teatro Argentino de La Plata. De manera inesperada provocaron un idilio que se manifestó en largas colas de ingreso, en la asistencia a visitas guiadas, conferencias o cursos que las complementaron, pero muy especialmente sorprendió la actitud casi devocional con que el público observa las obras y disfrutaba del arte expresado en formas que no son las más habituales en nuestro ambiente.

Dominado por el arte actual, que se ve y consume en exposiciones y ferias, en ámbitos públicos y privados, este interés por obras del pasado se explica, al menos en parte, por la oportunidad que representa ver acá nomás obras maestras de centros europeos que fueron para nosotros modelos culturales y espacios de formación de nuestros artistas.

Es para destacar que si bien muchas de las obras proceden de museos no siempre ubicados en las rutas tradicionales o de colecciones privadas de acceso imposible, la calidad es excepcional. Otro elemento a considerar es que el arte del pasado es mimético y el observador reconoce e interpreta las imágenes que tiene frente a sí, y puede decodificar su discurso sin mayores problemas. Es posible que algunas obras exijan conocer historia general o bíblica, la de los santos o la de personajes o hechos especiales, algo que, generalmente, la curaduría de una exposición resuelve con catálogos, desplegables o carteles de sala, de modo que el goce de la obra aparece facilitado. Y esta cuestión se vuelve importante frente al arte contemporáneo que en muchos casos exhibe un lenguaje críptico que no cualquiera puede entender, así como otras veces exige conocer la postura de su creador sobre una determinada obra, grupo o movimiento. La mirada y el contacto con las obras de los Old Masters también puede ayudar a comprender el arte del presente, ya sea en cuestiones ideológicas o técnicas. El arte es una reflexión sobre la historia del arte. Muchas obras parecen inéditas pero sus principios tienen siglos de aplicación, como sucede con el arte efímero, la participación del observador o ciertas licencias en el uso de la materia.

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