Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Cepo, pesos, sensatez y sentimientos

Viernes 28 de diciembre de 2012
SEGUIR
PARA LA NACION
0

Las actuales restricciones que los argentinos tenemos en el libre acceso al dólar, tan enraizado en nuestra cotidianidad, han condicionado en forma negativa la temporada porteña de subastas de arte que finalizó en estos días.

A poco de andar, en las primeras convocatorias del año, los operadores, casi sin excepciones, debieron asumir la pesificación como una forma de sostener la fluidez de un mercado ahogado por la escasez de divisas.

Como viene siendo una constante en los últimos años, la demanda estuvo y está sobre todo atenta a las mejores expresiones del arte argentino, sin distinguir demasiado entre épocas, estilos, movimientos e incluso artistas. Calidad, sólo calidad, es lo que los adquirentes significativos quieren y lo que los operadores buscan para ellos.

Claro que en este empeño aparece nuevamente, como una adicional dificultad, ese vigente apego al dólar que hace que los tenedores de esas obras no deseen desprenderse de ellas a cambio de nuestra devaluada moneda.

No obstante, este panorama poco proclive a la concreción de negocios, en 2012 cierra para el mercado del arte con números por los que muy pocos hubieran apostado en la apertura de la temporada. En subastas de primera línea realizadas en Buenos Aires se vendieron unas cinco mil obras de escuela argentina por valor equivalente a unos 19,6 millones de dólares. La comparación de esta cifra con los 21,4 millones vendidos a lo largo de 2011 nos da una disminución del 8% francamente aceptable en un contexto como el que muy someramente hemos referido.

El cuadro récord de la temporada en las tarimas porteñas fue Terraza, de Spilimbergo, que Eduardo Costantini compró en Arroyo para Malba y que significó su vuelta a las subastas. Entre "históricos" como Cándido López, Fader, Quirós, Cúnsolo, Thibón y Berni, la sola presencia del maestro contemporáneo Guillermo Roux con El baile subastado en Arrroyo por más de 100.000 dólares, no debe ser interpretada como un índice de tendencias, sino que reafirma el hecho de que en un mercado reducido como el nuestro es el sector de la oferta el que impone líneas. La demanda, tal como suceede en el mercado internacional, está en busca de calidad, puja en las subastas, y a veces muy duramente, por lo que los catálogos le proponen. Berni sigue siendo un gran favorito.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas