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Opinión

¿Cómo es el balance social de 2012?

Comunidad

Por   | Para LA NACION

Es común para el Gobierno medir el proceso de desarrollo tomando como parámetros de referencia el año 2001, y teniendo como medidas los números que se sujetan en el crecimiento económico. Si tomáramos ésta como metodología para el análisis, no hay dudas de que hubo una reducción considerable de la pobreza en el país.

Para el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, el desarrollo humano es mucho más que estadísticas.

Según esta visión, para no ser pobres las personas deben poder tener acceso a porciones de bienes primarios, materiales y simbólicos que hagan posible el desarrollo de sus capacidades humanas y de integración social adecuadas.

Bajo este enfoque tendríamos que decir que la pobreza se incrementó este año en la Argentina. ¿Por qué luego de casi una década de crecimiento económico la pobreza no puede ser erradicada? Sin lugar a dudas el problema no es sólo económico. La cuestión es que se utiliza a los pobres como herramienta de construcción de poder para beneficiar a una casta de funcionarios que la manipula para beneficio propio.

Algunas décadas atrás, quienes veníamos del interior y poblábamos las villas de emergencia considerábamos esto como un lugar de tránsito, y apenas teníamos la oportunidad salíamos de allí hacia la casa propia. Hoy no es así: los habitantes de los asentamientos saben que no pueden salir y es más: sus hijos expanden esta precariedad a terrenos linderos creando urbanizaciones carentes de servicios básicos para vivir con dignidad.

Llama la atención que una propuesta interesante como la Asignación Universal por Hijo (AUH) salga por decreto y no por ley de Nación. El programa social más importante no tuvo el impacto deseado por no ser totalmente universal ni generador de derecho, sino que fue concebido con una lógica clientelar y que permanentemente es utilizado para asustar, manteniendo a los beneficiarios como clientes.

Lo mismo pasa con los Planes Federales de Viviendas. Unidades sin terminar, presupuestos que no se ejecutan, entregas de viviendas a quienes no eran los adjudicatarios originales y privilegios para los parientes y amigos de funcionarios es moneda corriente. Mantener a más de un 40% de la población trabajadora con trabajo en negro abona la inestabilidad de esa población y la hace presa fácil del clientelismo.

Como balance tendríamos que decir con tristeza que estos años de crecimiento económico no se aprovecharon bien para resolver la pobreza estructural, y en estos días aparece el conflicto social, cada día más violento e incontrolable.

Un año más desaprovechado. Entonces, ¿no es posible salir de la pobreza? Sí, se puede. Para que eso ocurra hay que considerar al pobre como semejante y generar posibilidades volviendo a la defensa de la cultura del trabajo y la educación como generadora de oportunidades. Y tener como objetivo la integración y no la fragmentación social.

Las últimas movilizaciones pidiendo el respeto a las instituciones republicanas conocidas como 13S y 8N pusieron en la agenda la posibilidad cierta de un cambio cultural en la Argentina. Para que nunca más la contradicción entre justicia social y república sea el trampolín para que inescrupulosos avasallen la justicia, no respeten la división de poderes y vengan por todo. Los sectores medios de la sociedad que están en mejores condiciones tendrán que tomar el compromiso de la liberación de los pobres..

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