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Un acto copado por la movilización de las agrupaciones kirchneristas

Coordinados por Unidos y Organizados, los militantes invadieron la ciudad durante el día y por la tarde desbordaron el puerto para acompañar a Cristina; escasa presencia por fuera del aparato K

Jueves 10 de enero de 2013
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LA NACION
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MAR DEL PLATA.– Viajaron de noche y llegaron al amanecer. Esos primeros 2000 que madrugaron hicieron su escala en inmediaciones del puerto. Y encolumnados, con sus bolsos, heladeras portátiles, cajas con alfajores y todos con trajes de baño, bajo el sol, enfilaron hacia el mar cercano. En un día peronista, cambiaron sombrillas por banderas de sus organizaciones partidarias y armaron sobre la arena, a metros de la escollera sur y la banquina de pescadores, su playa K.

Así arrancaba una jornada de movilización política inédita en los últimos tiempos para esta ciudad. Quizá sólo comparable en cantidad y despliegue con la que acompañó en noviembre de 2005 la IV Cumbre de las Américas. Habría unas 25.000 personas.

El principal flujo de militantes kirchneristas llegó por la ruta 2 y no cesó desde entonces hasta última hora de la tarde, aun cuando la Fragata Libertad ya había amarrado en el puerto. En su mayoría procedentes de Capital Federal y el Gran Buenos Aires, demandaron casi medio millar de ómnibus para llegar a destino.

El público que sólo quería ver el espectáculo de arribo de la embarcación, ajeno a la cuestión partidaria, se repartió por el frente de la costa y, en especial, sobre el mirador del Golf Club. También en la escollera sur, donde vieron el paso del buque más cerca, como pocos. Y en la Base Naval, al nivel del escenario, todo fue de la militancia. "Acá vemos perfecto y no nos contaminamos de la movida política", aseguró Haydée Ledesma, que se instaló en la rotonda de Almafuerte y la costa, con mate y bandera argentina.

En la cabecera de playa montada en arenas del puerto flameaban banderas de Unidos y Organizados, Nuevo Encuentro, Octubres, La Güemes, Miles, Tupac Amaru y La Germán de CTA, entre tantas. Allí, entre chapuzones, picados de fútbol y siempre al ritmo de sus bombos, permanecieron hasta media tarde. Luego marcharon a la Base Naval.

Desde temprano, la juventud kirchnerista se apostó en la playa marplatense
Desde temprano, la juventud kirchnerista se apostó en la playa marplatense. Foto: Mauro V. Rizzi

Los acompañó siempre y a cada paso un amplio operativo de seguridad. Se desplegaron 800 hombres de policía bonaerense, Prefectura, Armada y custodia de la Presidencia.

El buque ya era parte de la postal cuando un grupo de La Cámpora llegaba demorado al predio naval al canto de "somos los soldados de Cristina". A contramano, cargando reposeras y sus dos nietos de la mano, el mendocino Gabriel Manen se empezaba a alejar rumbo a casa. "Únicamente vine a ver la llegada de la Fragata porque esto debería ser cero política", dijo a LA NACION. El hombre, por aquí de vacaciones, se lamentó porque este esperado arribo tomó un matiz "bastante distorsionado", y dijo que a la tripulación que venía a bordo, tras ocho meses fuera de su patria, "le hubiera palpitado el corazón de una manera distinta si se hubiera encontrado con una multitud de banderas argentinas en lugar de este acto político".

Al paso de los militantes, estaba la oportunidad de sumar merchandising kirchnerista. Había banderas y afiches con la imagen de la Fragata y la consigna "Yo la vi llegar". Casi una respuesta directa a los volantes arrojados anteanoche con la frase "Cristina Miente", y en el reverso "Yo vi a Cristina entregar la Fragata", en alusión a la jornada de ayer.

Las convocatorias que llegaron por vía de las redes sociales para un "cacerolazo" contra la Presidenta tuvieron poco eco. Sólo se produjeron roces menores con un grupo de 100 personas que expresó a viva voz su malestar con la Presidenta. "No hubo enfrentamientos", confirmó un jefe policial. La fiesta no permitió invitados por fuera de la estructura kirchnerista.

Los familiares de los tripulantes se reencontraron en el predio de la Base Naval
Los familiares de los tripulantes se reencontraron en el predio de la Base Naval. Foto: Guadalupe Aizaga

El cotillón kirchnerista

Buitres de madera, un tenor y aviones de acrobacia, en el puerto

El regreso de la Fragata se vivió ayer como una gran fiesta en Mar del Plata. En medio de fuegos artificiales, el tenor y ex combatiente de la Guerra de Malvinas, Darío Volonté, cantó el Himno Nacional para recibir al buque mientras sobrevolaban tres aviones, que con acrobacias saludaron la llegada de la embarcación al puerto. A un lado del escenario, como parte de la estructura del acto, lucían dos imágenes de buitres construidos en madera y de casi tres metros de altura, en abierta referencia a los bonistas que intentaron embargar la Fragata en Ghana. Finalmente no se vio el show de la agrupación Choque Urbano, como estaba previsto.

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