Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Qué es de la vida de Samanta Farjat

Espectáculos

En los 90 protagonizó uno de los casos más resonantes de la farándula, el caso Cóppola; habló con LA NACION sobre su vida actual

Por   | LA NACION

 
Samanta Farjat en la redacción de la revista El Guardián, en la que publica su columna. Foto: LA NACION / Sebastián Rodeiro
 

"A todo ese grupo de gente nos faltaba un jugador. Me hago cargo de eso, pero yo sólo tenía 19 años y no tenía real dimensión de los millones de personas que me veían por la tele", dice Samanta Farjat y recuerda que en el 96 todos la juzgaban y que ella, sin armas, se dejaba pisotear. Lo cuenta y es inevitable pensar en The Truman Show, porque se muestra como ese personaje de Jim Carrey que ignoraba que había todo un mundo expectante de la novela de sus días.

Pasaron 16 años y la gente que conoció a Samanta a través de la televisión aún no la olvidó. Fue una de las primeras figuras a las que se llamó "mediáticas" y debutó con un tema poco superfluo: una causa judicial contra un grupo de élite de la policía federal y contra el entonces juez federal Hernán Bernasconi. La acusación era que el magistrado les había hecho "una cama" al ex futbolista Alberto Tarantini y a Guillermo Cóppola para involucrarlos con el tráfico de drogas.

En el imaginario de gran parte de la sociedad aún resuena la canción que un músico le dedicó ( Machito Ponce ) y las frases que Diego Maradona inmortalizó en su nombre como "tiene más dudas que Samanta". También, sigue en la retina pública su sonrisa amplia y su gesto adusto e infantil, sus discusiones con Natalia Denegri, su figura delgada y el ombligo que se asomaba por debajo de las remeras cortas que usaba, algún baile divertido que la mostraba en algún boliche. esa era la firma de la ex Truman.

Hoy, con 36 años, habla con LA NACION y sostiene que es otra persona (y que siempre lo fue), que tiene una vida, que tiene una hija de 11 años con una ex pareja que "es un gran amigo", y que está casada y feliz. Que tiene un trabajo, un programa en radio Splendid los sábados y una columna en la revista El Guardián. Desde allí, cuenta, puede hablar de lo que fueron esos dos años que se resumen en un loco rally por programas de chimentos. Y que ahora que no es "la invitada" y está "del otro lado", cuenta su verdad porque ella no se mete con nadie, pero si alguien lo hace con ella, debe tener las "manos limpias".

SOBRE SU PASO POR LA TV ESCÁNDALO

La propuesta de hacer la columna que escribe para El Guardián fue a través del director de ese medio, Daniel Capalbo. Con él ya venía trabajando en la idea de hacer un libro sobre su pasado mediático. "Después surgió la idea de la columna y me fue gustando eso de estar del otro lado, no del invitado, cada vez que vas a un programa quedás pegada a un caso y eso no es mi vida".

Es inevitable hablar de esos años con Samanta. Siempre quedó en duda si esas peleas en las que "las chicas Cóppola" se agarraban de los pelos, gritaban o lloraban estaban guionadas o si alguna vez no se sintió usada por las producciones de los programas en donde más escándalos la envolvían, el de Mauro Viale o Chiche Gelblung [Ver video].



Qué es de la vida de Samanta Farjat from lanacion.com on Vimeo .

EL DESPUÉS DE LA FAMA: MÁS FAMA

Cuando se le pregunta sobre si volvería a la televisión duda. Sabe que ese control que tiene desde su columna puede derrumbarse en un segundo.

-Tengo una propuesta en cable pero no estoy segura. Quedé un poco temerosa, no la pasé bien, te pueden usar para pelearte con gente. Sí accedí a -participar en un programa de 15 capítulos de Guille, que se llama "Yo soy Guillermo Cóppola" en C5N. Pero estoy muy reacia a la televisión, antes pasaba más horas en la tele que en mi casa, hacía un rally por todos los canales.

-Después de ese rally, ¿qué hiciste?

-Yo había dejado la facultad por todo eso, entonces, al año siguiente, retomé la Licenciatura en Publicidad, en la Universidad de Belgrano, y, si bien me gradué, no me fue tan fácil. La gente fue buena onda conmigo, mis compañeros, pero otros no me la hicieron tan fácil. Avelino [Porto, director de esa casa de estudios] siempre me decía ´Voy a estar atento, ojo´. Hacía lo que hacemos todos en la facultad, que le das la tarjeta a alguien para que te la pase, pero te vas. Pero yo ya no lo pude hacer, si el bedel tomaba lista, como yo no estaba, todo era un caos.

-¿Recién en ese momento tomaste dimensión de todo lo que había ocurrido?

-Sí. Me sorprendió que la gente me recordara con nombre y apellido. Me invitaban a programas cuando yo sólo quería que se olvidaran de mí.

-Cóppola suele decir que ustedes fueron las primeras mediáticas o los primeros personajes de un reality

Creo que fue el primer caso que tuvo tanta televisión y auge. En el diario La Razón yo era una de las personas más nombradas de la semana, más que el presidente que teníamos en ese momento.

DE TRUMAN AL GUARDIÁN

 
En 1996, cuando Samanta Farjat salía de tribunales luego de declarar contra el entonces juez Bernasconi. Foto: Telam 
 

Cuando Samanta habla de la televisión actual, primero admite que no la ve, que puede enterarse de lo que allí ocurre por algún medio online o pedir un archivo si su columna se basará en algo que ocurrió en la caja boba. No obstante, tiene una opinión formada y ante cada pregunta, tenga o no que ver con el tema, vuelve a defender a esa chica de 20 años que fue en los 90.

-¿Qué opinás de la tele de hoy? ¿Cambió mucho desde el 96?

-Hay mucha agresión ahora, desde los 90 a hoy todo se potenció. Me acuerdo cuando hace poco se agredían Graciela Alfano y Aníbal Pachano.El golpe, y eso de hablar de las enfermedades del otro. Una vez me llamó Alfano a su programa para cantarme la canción de Machito Ponce y hacerme preguntas. Yo era chica y no sabía su relación con la dictadura, entonces era como un pollito mojado que me dejaba pasar por encima. Y ahora te preguntás con qué autoridad hay gente que toma partido, te juzga, miente y ejerce tanta violencia desde los medios. Y a veces sólo mienten por mentir, ni siquiera tiene una razón para hacerlo.

-¿Será que la violencia vende y es una buena forma para promocionarse?

-Sí, pero hoy los programas te cobran por ir. A mí me pagaban por ir a la tele. Desde el otro lado he visto cómo los cantantes ponen plata. He visto cómo las peleas se arman. Lo que más me enoja es cuando un conductor da clases de moralidad, pero es un 'haz lo que yo digo y no lo que hago'. Nadie está libre de pecado.

-En las columnas aplicás un poco la regla del si van a hablar de vos que lo hagan con las manos limpias, como en la columna que le dedicaste a Eduardo Feinman, en el número de noviembre, porque, según explicaste, él dijo en Radio 10 que eras "pseudoperiodista" y "extorsionadora"

-Sí, porque soy transparente. Si me preguntás ´¿por qué hiciste esto cuando eras chica´? Te contesto. Juzgame por lo que hice, pero con razón. Pero si estás tan sucio como Feinman, ¿quién sos para juzgarme? Todos sintieron que tenían derecho a pegarle a Samanta. ¿Por qué? Porque es chica, porque hizo esto, porque el jarrón. No me meto con nadie, pero si salen a decirme algo y contesto, lo hago con la verdad. Conocí a mucha gente muy poderosa, que hoy tiene cargos empresariales, políticos, de todo. De ellos tengo muchas anécdotas y me molesta que hablen de mí. Hay muchos que reciben una plata por defender causas o cuestiones políticas. El dinero mueve todo y es lamentable que nos tengamos que informar con gente como Feinman que hasta que le bajan la plata al jefe, habla. Que esa persona después venga a hablar de mí.

-¿Tomás revancha con tu columna?

No sé si es revancha. Yo escribí una columna de María Fernanda [Villar] con datos y fuentes que contaban que ella vivía en el hospital junto con su mamá que estaba muy enferma. Lamentablemente la madre murió, pero me pareció una historia interesante para contar. Fue Natalia [Denegri] la que me pasó fotos y datos. Después me enteré que todo me llegó porque María Fernanda había hablado mal de Natalia en una entrevista con el productor Héctor Yemmi. La columna explotó, María Fernanda se enojó conmigo, Natalia hizo causa común con ella. Natalia vive en México y está casada. En el medio hubo denuncias contra ella por trata de personas. todo el mismo escándalo que en los 90. Cuando la conocí trabajaba como acompañante y todo el mundo me empezó a poner en la misma bolsa. A mí no me importaba porque mi familia sabía quién era yo. Luis Ventura me mostró una página web en la que ella se promociona y sigue trabajando de lo mismo. Es la misma persona de conventillo, justo lo que yo quiero mantener lejos de mi vida.

SAMANTA, MADRE

Macarena es la hija de Samantha. Tiene 11 años y según su madre: "No es la mejor alumna, pero es una muy buena amiga de sus compañeras y buena persona. Eso es lo que le inculqué y lo que más me importa. Organizó colectas de ropa y juguetes en el colegio para chiquitos que no tienen nada, hasta lavó la ropa que entregaban medio sucia. Tiene un corazón de oro". Además, dice que es madre full time: "La paso a buscar por el colegio yo o el papá, todos los días. Hacemos pijamas party siempre y las madres confían en mí.¿ Qué más quiero?"

-¿Tenés miedo por las compañías que puede tener tu hija?

-Hoy en día los chicos tienen Internet y se meten en redes sociales. Yo le reviso todo, quiénes son sus contactos en Facebook y también en el celular. Está todo muy peligroso. Cuando tenés un hijo pensás todo en relación a su seguridad, cuando salgo con mi marido a la noche veo cada cosa. Una vez en una entrevista dije que no iba a dejar salir a mi hija hasta que cumpla 20. Ella se enojó conmigo y le dije: "Se equivocaron, yo les dije hasta los 30".

SAMANTA, ESPOSA

En el último año, el marido de Samanta, el productor de espectáculos Leandro Camani, apareció en los medios debido a una causa judicial que comenzó con una rencilla entre el esposo de Nazarena Vélez, Fabián Rodríguez, y sus ex socios Aldo Funes y Diego Noguera. Rodríguez había adquirido el local del ex cine Los Ángeles, ubicado en la avenida Corrientes al 1700, para habilitarlo como un complejo teatral. Según el esposo de Nazarena, los hombres, en un momento dado, transfirieron la habilitación a nombre de ellos de manera fraudulenta. Aquí es cuando, en un encuentro casual, la vedette le comenta a Samanta el problema que tiene con ese teatro y ella la pone en contacto con Camani, quien habría tenido un problema similar con la compra de ese mismo teatro, pero que como tenía contactos con Habilitaciones del Gobierno de la Ciudad, podría solucionarle el problema. Escuchas telefónicas de la Justicia de por medio, Camani es relacionado con la habilitación del boliche Beara, en donde murieron dos chicas a causa de un derrumbe en 2010.

-¿Cómo repercutió en tu círculo la investigación que pesó sobre tu pareja por el derrumbe de Beara?

-El tiene falta de mérito. Yo soy amiga de Diego Suárez, un productor de tele, y nos comenta que un amigo de él, que es Aldo Funes, tenía un teatro en Corrientes y que lo tenía vacío, y Leandro se interesó en el temapara hacer eventos. Entonces, lo pone en contacto con un amigo de él, Federico [Garaglia] que estaba de novio con la chica que trabajaba en la municipalidad, en habilitaciones del Gobierno de la Ciudad [Vanesa Berkowsky ]. Un día me encuentro con Nazarena y me dice ´estoy en el quilombo del teatro, sé que tu marido está con lo mismo´. Entonces Leandro contacta al marido de ella con la novia del amigo [Berkowsky]. Y uno a veces hay cosas que no sabe, porque eso sería tráfico de influencias. Resulta que estaban pinchando el teléfono y eso dio lugar a un montón de conjeturas. La investigación sigue, pero Leandro tiene falta de mérito.

[N.A: Luego de realizada la nota, la Justicia revocó los sobreseimientos que habían sido otorgados a los ex funcionarios porteños por el derrumbe en Beara; además, se pidió que se profundice la investigación a Camani y a otros que obtuvieron la falta de mérito] .

TEMAS DE HOYConsejo de la MagistraturaLa relación EE.UU. - CubaEl caso Mariano BeneditElecciones 2015