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Ricardo Alfonsín. "Hoy hay inflación por torpeza, no es como en la década del 80"

El diputado radical repasa el gobierno de su padre y propone el armado de un frente electoral con GEN, el socialismo y Libres del Sur

Sábado 12 de enero de 2013
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PARA LA NACION
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PINAMAR.- La sesión tuvo lugar en Pinamar, donde Alfonsín estuvo de recorrido veraniego.

—Mire lo que le traje para leer en la playa. Es una revista La Semana original de diciembre del 83, edición histórica con la vuelta de la democracia y la asunción de su padre. Lo invito a ir dando vuelta las páginas, a ver qué encontramos. (Va pasando y señala, sorprendido) —¡Mirá qué linda foto! Papá con mamá. Mirá qué jóvenes. Mamá sufrió mucho la política. ¡Qué llena estaba la Plaza ese día…!

—Usted fue testigo directo de escenas determinantes de la historia argentina. En las "Felices Pascuas", ¿dónde estaba? —En la quinta de Olivos, muy preocupado, siguiendo todo por televisión. Sabíamos que papá se dirigía a Campo de Mayo y que era peligroso. Se dice en tono irónico "Felices Pascuas". ¡Como para no decir Felices Pascuas! ¿Qué cosas podrían haber ocurrido? ¿Un golpe de Estado? ¿El asesinato de un presidente? ¿Un enfrentamiento entre Fuerzas Armadas con decenas de muertos? Gracias a Dios se resolvió sin concesiones, sin que corra sangre. Luego se reinterpretó, de mala fe.

—¿Quién lo reinterpretó? —Creo que en su momento fueron operaciones de inteligencia de los propios sectores carapintadas. Después, el propio Aldo Rico, a quién le agradezco su honestidad, dijo que no hubo ninguna negociación.

—Pero si usted hubiera sido Rico, ¿por qué razón depondría las armas a cambio de nada? —Rico mismo dice que ya habían logrado el objetivo, que era poner en evidencia ante la sociedad el malestar que había en las Fuerzas Armadas. Y creo además que depuso las armas por la autoridad moral que imponía Alfonsín.

—Cuando empieza el problema inflacionario, en agosto de 1988, la inflación era del 27%, parecida al que se prevé para este año ¿Cuál fue el error ahí? (Largo suspiro) —Ésa es, para mí, una de las cosas más angustiantes, en términos de gestión. No teníamos margen de libertad en la economía. Hay cosas que vos no controlás: los precios de los productos primarios, la situación económica internacional, las tasas de interés que pesaban sobre la Argentina a partir de la deuda pública. A eso hay que sumarle las presiones para que liberalizáramos, como finalmente sucedió en la década del 90. Pero nosotros no aceptamos esas recetas.

—¿Héctor Magnetto condicionó al gobierno de su padre? —No, no lo condicionó. Absolutamente para nada. Yo tengo diferencias, pero entiendo que los medios tienen que tener una mirada crítica. Son como guardianes, vigilantes, en nombre de la ciudadanía.

—¿Pero recuerda esto? Lo tengo en el teléfono, espere: (video de cuando Alfonsín critica a Clarín) —Creo que Clarín, como el justicialismo, no supo comprender la crisis que habíamos heredado y la prudencia con la que había que comportarse para consolidar la democracia. A lo mejor muchos medios criticaron posiciones del gobierno sin tener en cuenta las amenazas institucionales que había sobre la Argentina. Pero falta una parte de ese discurso, porque él agrega algo sobre eso.

—¿Qué agrega? —Algo como diciendo (imita el tono) "Yo sé que Clarín está diciendo esto porque deben creer que es lo mejor, pero tienen que tener cuidado", una cosa así. Pero jamás Raúl Alfonsín hubiera hecho algo que pusiera en riesgo la libertad de expresión o hubiera hecho nada para controlar el canal del Estado como ahora. Papá lo puso a Campolongo, jefe de campaña de Lúder, al frente de ATC.

—¿Usted reconoce algún error del gobierno de su padre? —¡Decime vos a qué errores te referís! Yo te puedo decir que el objetivo era consolidar la democracia y, quizás, eso sí lo reconozco, no actuamos con el rigor fiscal necesario.

—Los lectores kirchneristas se deben estar regodeando: "Hasta Ricardo Alfonsín dice que es buena una gran presión fiscal". —Estoy diciendo exactamente al revés, nosotros teníamos mucho déficit y tendríamos que haberlo combatido, pero como teníamos que consolidar la democracia, a veces teníamos que ser menos exigentes en cuestiones fiscales. No podíamos ahogar al pueblo. Hoy la realidad es distinta a la década del 80, creo que hay inflación por torpeza.

—Si ponemos de título "Hay inflación por torpeza", muchos dirán: "Mirá vos, habla de inflación alguien de apellido Alfonsín". —¡Está bien! ¡Sí! Nadie más que nosotros sabe lo que es la inflación.

—Elecciones 2013. ¿Dónde se va a ubicar? —Siempre digo que el candidato de cada partido tiene que ser el que más garantías de en términos programáticos, políticos y electorales. El que reúna todas las dimensiones tiene que ser candidato. Si las reúno yo, seré candidato, si hay otro, yo lo acompañaré.

—¿Cómo se mide? —Es difícil, a veces se mide en una interna abierta. Pero yo creo que deberíamos avanzar en un frente con GEN, el socialismo, Libres del Sur. Incluso que este frente se vaya perfilando para 2015. Hay que evitar la restauración noventista.

(Foto Stolbizer) —La última vez que compartieron lista, ella fue primera, ¿no? —Así es. A mí me habían dicho de ser candidato y yo dije que sí, mientras no haya discusiones de quién tenía que ser el primer lugar.

—¿Y ahora iría primera otra vez Margarita? —Repito: al que reúna mejor las condiciones, yo mismo le voy a decir que tiene que ser él.

—En un momento dijo: "Macri es mi límite". —¡No dije que Macri era mi límite! Lo que dije es que a nivel nacional, sólo debían reunirse quienes tuvieran coincidencias programáticas y entre PRO y nosotros no las hay.

–Mire: ¿reconoce al que está junto a su padre en la foto, tan jovencito? —¿Daniel es? Yo creo que con Scioli se van a llevar una sorpresa. Hay gente pro mercado, por fuera del FPV, que ve con buenos ojos la candidatura de Daniel. Scioli puede ser una alternativa más liberal. Yo voy a procurar que no se imponga.

—Su padre Raúl no murió. Digamos que se fue de gira. Suponga que lo llama por teléfono y le pide que le cuente cómo está el radicalismo. Le pregunta: ¿la casa está en orden? A ver, contéstele. (Acepta el juego) —Se está ordenando, viejo, y vamos a mejorar con el tiempo. Vamos a volver a ser, en el marco de un frente seguramente, una fuerza política importante.

—¿Dejamos acá?

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