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El bajo autopista de Constitución es hoy tierra de nadie

Se acumula basura, los pisos están rotos y hay varias familias asentadas

Martes 15 de enero de 2013
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PARA LA NACION
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Cruzar por debajo del primer tramo de la autopista 9 de Julio sur para ir a pie desde la estación Constitución hacia Barracas es internarse en territorio abandonado.

En el polígono formado por General Hornos, Brasil, Bernardo de Irigoyen y Finochietto se acumulan montañas de basura y hiede a orín, las veredas están totalmente rotas, con las baldosas levantadas y peligrosos vidrios en las calles. Hay cada vez más gente que vive debajo de la autopista. No hay semáforo; ni siquiera senda peatonal para cruzar desde el paredón de la playa de maniobras ferroviaria. Y de noche la zona es una verdadera boca de lobos.

El recorrido por la vereda de la avenida Hornos entre el 220 y el 400 es peligroso. "Como las baldosas están todas levantadas, tenés que ir mirando para abajo y ahí es cuando te roban. Pero si vas mirando para arriba, te lastimás un pie o te tropezás", contó a LA NACION Mariana García, que toma el colectivo 65 en esa cuadra todos los días.

La plaza Constitución está siendo remodelada y la relocalización temporaria de las paradas de colectivos hizo que mucha más gente circule por las calles laterales.

El playón de estacionamiento de varias líneas de colectivo, debajo de la autopista, es un basural. Residuos, bolsas rotas, frazadas y colchones se acumulan junto a la reja, sobre la cual creció un pastizal.

Fuentes del Ministerio de Espacio Público porteño informaron que "el gobierno de la ciudad está al tanto de la situación en Constitución. Por eso se eligió ese lugar para hacer el nuevo centro de transbordo. No sólo por la gravedad de lo que pasa en la estación, sino también por las zonas que la rodean; la obra es el primer paso para mejorar. Se empezó por lo peor para poder allanar el camino hacia un mejor ordenamiento, higiene y mantenimiento".

Los asentamientos

El bajo de la autopista es un área crítica. En el triángulo de la bajada, por Finochietto, viven cinco familias. Dijo la vecina Eugenia Kakán: "Pasa el vehículo del gobierno y los lleva a los paradores, pero en menos de un día están acá de nuevo".

Otras diez personas viven en la plaza Casa Cuna. En la zona fue desalojado un asentamiento de 30 familias en septiembre de 2010. Desde entonces, la cancha de fútbol de la plaza permanece enrejada y hay una garita policial permanente. Eso no impidió que nuevamente un grupo de personas comenzara a instalarse de modo precario.

Graciela Laurora, que pasea a sus perros todas las noches en la plaza, que se extiende desde Caseros hasta Brasil, está preocupada: "La gente que vive acá usa las columnas como baños. Están desnudos y hacen sus necesidades en cualquier parte. Hay cada vez más gente. Cuando salgo a la noche, me miran amenazante y me da miedo".

El temor a que se forme un nuevo asentamiento sigue presente en el barrio. Los vecinos reconocen que hay presencia del gobierno, pero la consideran insuficiente. El subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, Santiago López Medrano, explicó: "Los móviles se acercan y ofrecen a la gente dormir en paradores, pero ellos deciden si los aceptan o no". Y agregó: "Los cartoneros no aceptan porque no pueden ir con los carros. Y otros no son gente en situación de calle, sino que viven en el segundo cordón del conurbano y se quedan dos o tres días recolectando en la ciudad".

Cuando cae la noche, la zona se vuelve intransitable. Pocos son los que se animan a cruzar por debajo de la autopista luego de las 21. "Cuando vuelvo de la facultad, me viene a buscar mi papá. No me animo a caminar estas cuadras sola", dijo Carla González, una estudiante que diariamente toma el 61.

En diciembre de 2011 la ministra de Seguridad, Nilda Garré, había anunciado la asignación de 400 efectivos a Constitución, por las altas tasas de delito que se registraban. Hoy, en Hornos, Brasil y Finochietto no se ve ninguno, ni de día ni de noche. Explicaron a LA NACION fuentes del Ministerio: "Constitución es una zona crítica. Uno va corriendo al personal, según cómo se modifica el mapa del delito. Vamos a hacer un nuevo relevamiento con el comisario para revisar la situación puntual".

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