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Circuito gourmet: los sabores fusión invaden Punta

Sociedad

 
Foto: Gza. Nuna
 

PUNTA DEL ESTE.- (De una enviada especial) Cosmopolita, versátil y súper trendy. No es casual que Punta del Este sea equiparada por los europeos - cuya presencia en sus costas es cada vez más frecuente - con Saint Tropez o Ibiza. En sus playas y calles todo es ecléctico: la vestimenta, las costumbres, los idiomas, la música. Caminarlas es cruzarse con un sinnúmero de estímulos provenientes de un abanico de nacionalidades. Y este "crisol de razas" se ve claramente plasmado en su propuesta gastronómica que se impone como uno de sus máximos atractivos. Los restaurantes más novedosos son aquellos que ofrecen comida fusión y exóticas combinaciones de sabores en sus menús.

 
Fish roll con guacamole, en Pez Negro. Foto: Alejandro Di Ciocchis
 

Una fusión ya probada como exitosa es la peruano-asiática, rubro que cuenta con dos fuertes representantes argentinos que apostaron a abrir sendas sucursales en el Este: Sipán y Páru , en Manantiales y camino a José Ignacio, respectivamente. Ambos proponen una carta donde se destacan el sushi, distintos tipos de ceviche y tiraditos, combinan los sabores de mar con productos más tropicales como los derivados del maracuyá y postres tradicionalmente peruanos como el "suspiro limeño". En la carta de tragos se puede encontrar tanto sake como pisco, con lo que queda sellado el matrimonio peruano-japonés que da identidad a los restós.

 
Rollitos de cangrejo en Alebrijes, La Barra. Foto: Alejandro Di Ciocchis
 

En la misma línea se puede ubicar a Nuna , que si bien se identifica como cocina peruana, hace gala de una amplia oferta de maridajes de sabores incaicos con inspiraciones variadas: ofrece platos más propios de la cocina española de influencia árabe e incorpora los métodos de cocina africana importados antaño por los españoles, además de la clásica fusión con la cocina asiática, principalmente utilizando métodos provenientes de China y Japón.

Una tendencia que se impone con fuerza es la comida mexicana. Aunque en la Argentina la onda "tacos y burritos" está instalada y casi adoptada como propia, en Punta del Este, bastión de veraneantes argentinos desde hace años, no había logrado echar raíces. "Creemos que hay prejuicios que derribar. Aunque sea una ciudad costera y se apunte más a los sabores marinos, Punta del Este es sin dudas un lugar que puede permitirse probar platos étnicos. Por eso vinimos", dice Julio Bautista, dueño de Alebrijes, un nuevo restó de La Barra que apunta a dejar su bandera mexicana grabada en el suelo esteño. De la mano de Oscar Rodríguez, el chef, Alebrijes ofrece una carta donde permite la fusión de sabores y donde "no todo es picante". "Hay carnes de lo mejor de la parrilla uruguaya con toques mexicanos, sobre todo en los acompañamientos, y también hay opciones bien nuestras", explica Bautista, mexicano de pura cepa. Así se puede encontrar además de las clásicas quesadillas, burritos y tacos, un salmón asado en horno de barro, atún en costra de pimienta, rollitos de cangrego con salsa de mango, entre muchas otras opciones a cuál más tentadora.

 
Beef sashimi, en Pez Negro. Foto: Alejandro Di Ciocchis
 

Otra novedad en el circuito gastronómico esteño es el desembarco de Pez Negro , un restaurante que propone cocina de autor en un parador que siempre se destacó por su lujo y buen gusto: el Mantra Beach. El concepto que da origen a su propuesta es "que fluya". Bajo el título "flow food and sushi", conciben la posibilidad de maridajes tan disímiles como bife de lomo con salsa teriyaki y semillas de coriandro, que forman una especie de sashimi pero de carne vacuna, o camarones asados en horno de barro, o fish rolls con guacamole, aunque también se puede encontrar picaña de cordero y sushi del mejor.

Una fusión con fuerte sello argentino también se instaló con fuerza en el Este: la cocina by Jean Paul Bondoux, el chef especializado en la carta franco-argentina que supo marcar territorio con su restaurante La Bourgogne en Buenos Aires. Su sede esteña es Almacén El Palmar, ubicado frente a la plaza de José Ignacio. Allí, como un verdadero almacén, se exponen frutas y verduras de colores apetitosos, y se montó una boulangerie a la francesa que no pasa desapercibida para los que salen de la playa con ganas de tomar el te opíparamente. Además, el menú para la hora de la comida ofrece platos con influencias de todas partes del mundo: Francia, Argentina y Uruguay a la cabeza, pero también Marruecos, Japón, Perú e Italia. El horno de barro, una pieza fundamental de sus sabores tanto como de la ambientación del lugar.

En resumen, los infaltables en todo restó que quiera ser trendy en "la perla de América del Sur": un horno de barro, sabores de mar, sushi, carne bien uruguaya y voluntad para la fusión..

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