Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

En la finca salteña el ritmo no se alteró

El Mundo

Sorprendidos por las acusaciones, los empleados de La Moraleja, envuelta en el caso de corrupción español, dijeron que el trabajo no se modificó; la compañía distribuyó entre ellos una desmentida

Por   | LA NACION

 
 

LUIS BURELA, Salta.- En el tacho amarillo de metal alguna vez hubo jugo concentrado de limón. Ahora sólo sirve para arrojar residuos antes de ingresar en La Moraleja, la finca de 30.000 hectáreas que quedó en medio del escándalo por corrupción, pago de sobresueldos y presunto lavado de dinero del Partido Popular (PP) español.

 
 

La temperatura roza los 34 grados. Los 400 empleados encargados de cosechar los limones, que en unos días estarán en venta en el Mercado Central de Buenos Aires, no detienen su trabajo. El escándalo en España y sus derivaciones en la Argentina no alteraron la rutina de La Moraleja, situada 270 kilómetros al nordeste de la ciudad de Salta.

Además del tacho de basura, que es el único lugar donde se puede leer la leyenda La Moraleja, en la entrada del predio hay un cajero automático donde los empleados y proveedores retiran dinero.

"Estamos sorprendidos por la noticia que surgió en España. Tenemos ansiedad porque se aclare todo, pero el ritmo de trabajo no se modificó en nada, somos gente trabajadora", dijo a LA NACION el ingeniero Ignacio Si Blanco, asesor de La Moraleja y experto en limones y cítricos.

A diferencia de la mayoría de los empleados de la finca que son oriundos de pueblos vecinos, como General Pizarro, Las Lajitas y Apolinario Saravia, Si Blanco nació en España. "En el Norte", dijo, sin dar mayores precisiones.

 
 
En La Moraleja hay 2500 hectáreas con limoneros, unas 600.000 plantas, explicó Si Blanco. La época donde más se trabaja es en los meses de mayo, junio y julio, donde llega gente a cosechar desde Tartagal y San Ramón de la Nueva Orán, en Salta, y desde Formosa y Chaco. Además, se trabaja con maíz y soja.

Hay una fábrica donde se produce jugo concentrado de limón y aceite, entre otros productos, pero en estos momentos se encuentra cerrada.

Si bien el ritmo de trabajo no se alteró en la finca presidida por Ángel Sanchís, hijo de un ex tesorero del PP del mismo nombre, a algunos empleados les sugirieron que no hablaran del tema con nadie.

"La jornada laboral no cambió. Todo sigue igual, pero nos ordenaron que no hablemos del tema con nadie", dijo una mujer, que prefirió que no se conociera su nombre.

A otros trabajadores, el tema parece no importarles mientras no signifique un problema para su fuente laboral. "No sabía nada de lo de España", dijo un joven al salir de su trabajo en la finca.

El escándalo y las noticias que llegaron desde España sí hicieron preocupar a los vecinos de Apolinario Saravia, una ciudad que, según muchos, existe gracias a La Moraleja.

"Mucha gente que conozco en Saravia me mandó mensajes de texto para preguntarme qué había pasado, me preguntaban si sabía algo", dijo José Tapia, encargado de empaque.

A algunos empleados, como Tapia, los encargados de Recursos Humanos de La Moraleja les enviaron un correo electrónico para interiorizarlos sobre el tema y, en especial, retransmitirles un cable de la agencia EFE en el que el presidente de la firma aclaró, según él, puntos que no eran exactos sobre la "ruta negra" del dinero del PP.

A cargo de Tapia trabajan unas 80 personas que tienen un sueldo básico de 4000 pesos y que después ganan comisiones según la producción. Lo mismo sucede con los empleados que se dedican a la cosecha: además del sueldo básico se llevan una comisión por cada cajón de limones que llenan.

De La Moraleja salen tres tipos de limones: los premium o de categoría, que llevan la marca Montesol; los llamados "anta", y, por último, los de mercado, "Guay".

Según Si Blanco, en la finca se producen entre 300.000 y 400.000 bultos de limones anuales. Cada uno pesa 18 kilos. Si bien La Moraleja es uno de los mayores productores de limones del país, está por debajo de algunas firmas de Tucumán.

Algunos empleados se enteraron del escándalo que sacude al PP recién anteayer, cuando regresaban de sus vacaciones y leyeron los diarios, como le sucedió a Freddy Segovia, el jefe de cosecha. "Todo está normal, no cambió nada", explicó, y añadió que cuando vivía en Orán el calor era más sofocante. "Acá siento frío, comparado al calor de allá", dijo, con ironía.

A la vista, en el interior de La Moraleja el escándalo del dinero negro del PP español parece no haber impactado. "No cambió nada. Nosotros seguimos trabajando de la misma forma", afirmó Tapia, mientras los empleados empaquetaban los limones premium..

TEMAS DE HOYInseguridadLos números del IndecFrente Amplio UNENPapa FranciscoRicardo Bauleo