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Tango en otro idioma

Artistas que graban en Buenos Aires con intérpretes locales; el caso de la noruega Nina Bendiksen

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LA NACION
Viernes 25 de enero de 2013
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Así como tantos músicos de todo el mundo viajan a Nashville o a Memphis para encontrarse con los sonidos del rock, el folk y el blues en su lugar de origen (Palito Ortega grabó su último disco en los Estados Unidos), desde diferentes latitudes llegan artistas a la Argentina para grabar tango, descubrir su raíz en el sonido de Buenos Aires y, quizá, llevarse alguna especie de diploma tanguero no escrito (un ejemplo: grabar en la mesa de mezcla del estudio ION es un diploma en sí mismo, tanto para locales como para extranjeros).

Pasó y pasa con artistas consagrados: en las últimas décadas Ute Lemper se dio el gusto de tocar con bandoneonistas porteños y Yo-Yo Ma o Gary Barton compartieron varias sesiones con los músicos del "club" Piazzolla. Plácido Domingo ha grabado tangos. Arturo Sandoval (publicó el último año Tango, como yo te siento) y Rubén Blades (con arreglos de su amigo argentino Carlos Franzetti) cerró un Festival Buenos Aires Tango en el Luna Park. También hay para mencionar casos de cantantes e instrumentistas menos conocidos que pasaron de manera fugaz por el Río de la Plata para actuar y grabar.

Durante los últimos años se conocieron los casos de Anna Saeki y Sayaca -dos intérpretes de buen castellano- y de compositores e instrumentistas que tomaron el tango como algo más que un amor de verano. La prueba está en el hecho de que ya tienen varios discos en su haber. La chelista sueca Beata Söderberg publicó en 2004 su primer CD registrado en Buenos Aires, Beatitudes . Hasta 2010, durante largas estadas en nuestro país compuso, grabó y publicó, al frente de su grupo de músicos argentinos Justango, otros cuatro álbumes: BeSo, Bailata, Beatas Aires y Tangos románticos para bailar.

Nina Bendiksen grabó tangos en su idioma en Buenos Aires y se llevó su CD a Noruega
Nina Bendiksen grabó tangos en su idioma en Buenos Aires y se llevó su CD a Noruega. Foto: Maxi Amena

Hay otros que están empezando el camino porteño, como el danés Torben Westergaard. Este bajista y contrabajista de extracción jazzística registró un disco con un elenco argentino -encabezado por Diego Schissi, encargado de las composiciones y los arreglos- y volvió a Buenos Aires meses atrás para presentarlo en vivo. La placa se llama Tangofied y participan, además de Westergaad y el pianista Schissi, Guillermo Rubino (violín), Paula Pomeraniec (chelo), Santiago Segret (bandoneón), Ismael Grossman (guitarra acústica).

Para muchos, la fórmula funciona: asociarse a un artista local de prestigio que les allane el camino y les dé un sonido contemporáneo y, al mismo tiempo, de tradición y gesto tangueros.

Noruega al Norte

Un caso reciente es el de la noruega Nina Bendiksen, que por estos días está en nuestro país y cantará esta noche, en Salta y Resto. Nina conoció a Julián Hermida en una milonga. Este guitarrista y arreglador fue la conexión local para que eso que ella venía imaginando tuviera un final feliz, su disco Sørover (en castellano significa "hacia el Sur").

Nina, que es actriz y grabó su primer disco con material tanguero, tomó una decisión que terminó siendo la clave de su producción: cantar en su idioma (específicamente en un dialecto que se habla en el norte de Noruega). En su voz y con los arreglos de Hermida hay versiones realmente exquisitas de temas como "Milonga triste" y "En esta tarde gris". Otros temas suenan más convencionales.

Al parecer, la intérprete tiene un especial interés por esos tangos de los cuarenta. "Sur", "Barrio del tango", "Se dice de mí", "Fumando espero". Pero no todos son, necesariamente, aquellos que no debe faltar en una colección de clásicos. No. También se pueden encontrar títulos como "Loca", "Soñar y nada más" o "Qué falta que me hacés".

A pesar de que su disco no se vende en nuestro país, al escucharla en vivo se llegará a la conclusión de que es mucho más interesante haciendo tangos en su idioma que luchando con la fonética del castellano. ¿Qué tanto puede interesarle al público local escuchar tangos en castellano por intérpretes que no hablan castellano? Es mucho más valiosa esa búsqueda en otro idioma. Además, le dará al tango otras cualidades que hasta ahora no conocemos. En noruego suena bien.

A Nina el calor porteño no le molesta. Todo lo contrario. "¿Sabés el frío que hace ahora en Noruega?", dice, mientras toma su ristretto . Es actriz, pero dice que su formación actoral tuvo mucho de la de una cantante. Llegó al tango a través del baile. En 1994 comenzó a ir a las milongas de su país, pero recién viajó por primera vez a la Argentina en 2007. Quiso conocer el Sur y el Norte, pero todavía no pudo. En todas sus visitas Buenos Aires la atrapó.

"Cantar fue parte de mi educación actoral aunque no me dediqué a esto por mucho tiempo. Recién comencé a cantar tango en 2009. Conocí a Julián [Hermida] en Salón Canning, en mi segundo viaje a Buenos Aires. Me ayudó con el lenguaje, con la pronunciación del castellano. Así empecé. El tango es una música muy melódica y sentimental. También me gusta el jazz y la ópera, pero el tango surge de mi infancia, por un vecino que tocaba la guitarra y cantaba. Luego comencé a bailarlo. Cuando vine por primera vez a la Argentina, sólo fue por turismo, pero dos años después volví y ya el último día acá grabé un demo en castellano, en un estudio cerca de Ezeiza. Terminamos y me tomé el avión. Cuando lo escuché me sentí orgullosa; era mi primera grabación, pero pensé en cómo les sonaría a los noruegos. Por eso quise traducirlo. Soy del norte de Noruega y nosotros hablamos un dialecto. Hablé con el poeta Ragnar Olsen, que también es músico, para que hiciera las traducciones. Él conocía las palabras que debía utilizar. También tiene una afinidad muy especial con el material de Homero Manzi; creo que hizo un gran trabajo. Visité bastante Buenos Aires, conocí a la gente, escuché las descripciones de Manzi y pude sentir a mi país también ahí. Creo que es un encuentro de culturas. Pensá que no soy una cantante de tango ni que actúo en mi país con un pianista que es de tango, aunque Julián y su grupo han viajado para tocar conmigo. Creo que los textos son universales. Todos hablamos de nuestros problemas, del amor. Lo que dice «Esquinas porteñas» podría suceder en un puerto de Noruega", sigue Nina.

La traducción no es literal para que tuviera una musicalidad acorde al idioma. Por eso Nina debió hacer un registro de cada versión en las entidades autorales argentinas. "No es palabra por palabra, pero es muy cercana", aclara. Al ser actriz, para llevar su disco al escenario creó una historia, la de Alma -"una mujer que viene del otro lado del mundo, que conoce gente en una milonga, que queda encantada con la vida en la ciudad, se enamora y comienza a cantar en un night club-. Ese es el sueño que tiene. Y es, en parte, mi historia".

Nina llegó a Buenos Aires el 5 de diciembre. Luego del concierto de esta noche comenzará a hacer las valijas para volver a Noruega. "No tengo ganas, pero tengo que hacerlo. La próxima vez que venga me voy a quedar un año". Allá la espera otro desafío que no es tanguero. Personificará en una pieza teatral a una compatriota que fue una estrella de la lírica, una gran voz wagneriana, Kristen Flagstad. "Una cantante tan increíble y con una vida tan dura -acota-. Y estuvo cantando acá, en el Colón, en 1948", dice Nina, ya con diploma de porteña.

Los sesionistas que cambian de idioma

Hace algunos años, Ute Lemper quedó encantada con la participación del bandoneonista Pablo Mainetti en unos de sus conciertos. A Mainetti le pasó lo mismo, aunque hasta ahora no hubiera proyectos más extensos en los que volvieran a coincidir.

En 2006, la japonesa Sayaca grabó en castellano Cada vez que me recuerdes, con los argentinos Diego Schissi y el trío de Carlos Corrales. La producción fue del contrabajista del grupo El Arranque, Ignacio Varchausky. Todos ellos pueden estar orgullosos de ese encuentro porque lograron un muy buen disco.

En 2009, la noruega Nina Bendiksen y el guitarrista Julián Hermida se conocieron en la milonga del Salón Canning. Primero grabaron un demo en castellano y luego, en la última visita de la cantante, el disco Sørover, en un dialecto noruego. Hermida, que publicó con su quinteto instrumental el CD Zona Sur, cuenta que es el primer trabajo que hace con una cantante extranjera. "El repertorio fue elección de ella al ciento por ciento. Vino con una idea clarísima de lo que quería grabar. A veces, si el arreglo está muy corrido de la versión clásica hay que sentarse con el cantante a conversar. Pero no sucedió en este caso". Según Hermida, el noruego le sonó natural: "Es un idioma con cierta densidad, que es como tiene que sonar el tango. Escuchar tango en inglés es muy extraño. Al idioma de Nina le queda bárbaro. Al oído nuestro, de alguien criado acá, suena entre el francés y el alemán".

NINA BENDIKSENLa cantante noruega interpreta tangos en su idiomaSalta y Resto, Salta 755Hoy, a las 21.30Entrada, 50 pesos.

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