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Alberto Dalla Via: "No hay fraude electoral, aunque existen problemas"

El juez de la Cámara Electoral descarta una manipulación en las urnas, pero reclama que se fortalezca el papel de la Justicia

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LA NACION
Sábado 02 de febrero de 2013
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El juez Alberto Dalla Via tendrá un papel clave en el año electoral que empieza. Como integrante de la Cámara Nacional Electoral, sabe que lo esperan días de tensión, pero busca transmitir tranquilidad. "En las elecciones no hay fraude. Puede haber irregularidades y picardías, pero fraude es otra cosa muy distinta", asegura en una entrevista con LA NACION. Sin embargo, insistió en que el Poder Ejecutivo debería ser excluido de toda participación en la organización de comicios y escrutinios.

En los últimos días, el ex ministro Roberto Lavagna habló de fraude en las últimas elecciones. Varias veces también lo había hecho Elisa Carrió. Pero Dalla Via, que integra ese tribunal con Santiago Corcuera (presidente) y Rodolfo Munne, niega que exista manipulación en las urnas o en los resultados.

- ¿Cómo se prepara la justicia electoral para unos comicios que, se vislumbra, se darán en un clima de mucha tensión?

Foto: Patricio Pidal

-El cronograma electoral arranca muy temprano, porque el 30 de abril cierra el padrón provisional. Primero hay que hacer las elecciones primarias en agosto y, luego, las generales de octubre; esto incrementa considerablemente la labor de la justicia nacional electoral. Además, este año, antes de esa fecha tienen que estar empadronados los jóvenes que cumplen 16 años hasta el día de la elección general, que es el 27 de octubre.

-Siempre el sistema electoral genera dudas. Pero recientemente Lavagna habló de fraude.

-En nuestro país no hay fraude. Existen, sí, otros problemas. Por ejemplo, los recursos para financiar los procesos electorales, que son ejecutados por el Ministerio del Interior, desde la sanción de la ley 26.571. La Cámara requirió en múltiples oportunidades al Ministerio los medios necesarios para la readecuación del Sistema Informático Electoral (SIE), indispensable para el correcto mantenimiento y actualización del Registro Nacional de Electores. Incluso, la Cámara lo solicitó con la intervención de la Corte, dada a gravedad de las condiciones tecnológicas existentes y el proceso electoral 2013 ya está puesto en marcha. Pero todavía esperamos las respuestas.

- Volvamos con el tema del fraude en las últimas elecciones. Hay gente que cree que existió y lo sacó a relucir Lavagna.

-En toda contienda política se dicen cosas así. Pero se usa la palabra fraude con ligereza y sin que existan pruebas convincentes. Hay que ser muy cuidadoso antes de hablar de fraude. Fraude significa cambiar el resultado de una elección y otra cosa muy distinta es que puedan producirse irregularidades, como han existido siempre y en esto sí hay que admitir que por viveza criolla o por picardía, siempre hay pícaros que querrán sacar alguna ventaja.

- Esas irregularidades a las que usted alude, ¿en que porcentaje podrían calcularse?

-En situaciones extremas los niveles de incidencias han podido acercarse al 2%. No son porcentajes para escandalizarse y se originan en muchas causas desde boletas impugnadas hasta problemas de falta de control imputables a los propios partidos porque no ponen suficientes fiscales en las mesas.

- ¿En qué medida cree que las últimas reformas han modificado nuestro sistema electoral?

-La reforma más significativa fue la ley 26.571, de fin de 2009, que estableció las elecciones primarias abiertas, obligatorias y simultáneas, pero en su única aplicación hasta el momento, los partidos sólo la aplicaron en los cargos inferiores y no para presidente y vice. El tema no consiste sólo en dictar normas sino en cómo se usen. Ahora tenemos reformas más recientes que se han centrado en la documentación electoral y en el voto de los jóvenes que cumplen 16 años. Si hay una crítica que puede hacerse a las últimas reformas es que no se haya seguido la tendencia imperante en toda América latina de fortalecer a los organismos electorales. En la Argentina, en lugar de fortalecer la independencia de la justicia nacional electoral y de fortalecer su presupuesto y sistemas tecnológicos, el Congreso y el Ejecutivo acrecentaron notablemente las funciones de la Dirección Nacional Electoral, del Ministerio del Interior. Esto no es bueno porque se trata de una dependencia política del Ejecutivo en un país presidencialista con reelección. Debemos asegurar neutralidad y equidad. Entiéndase que no me refiero a este gobierno en particular, sino al sistema en general.

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