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Consecuencias de una decisión incongruente

Domingo 03 de febrero de 2013
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PARA LA NACION
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La comunidad judía argentina rechaza de forma contundente y mayoritaria el acuerdo alcanzado con la República de Irán por el cual los acusados iraníes por el atentado contra la AMIA serán interrogados en su país por la denominada "Comisión de la Verdad", integrada por juristas internacionales designados por ambas partes. De acuerdo con el sondeo de Poliarquía Consultores publicado hoy en LA NACION, también predomina un profundo malestar por el hecho de haber iniciado negociaciones con el polémico régimen fundamentalista iraní, que, según los avances en la investigación de la justicia argentina y respaldada por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, resulta el principal sospechoso de haber organizado ese brutal ataque terrorista.

"La comunidad judía argentina rechaza de forma contundente y mayoritaria el acuerdo alcanzado con la República de Irán "

Más aún, una gran mayoría de los judíos argentinos considera que esto constituye no sólo un retroceso para el esclarecimiento de lo ocurrido en 1994, sino también un hecho grave para el conjunto de la comunidad. Hay una extendida sospecha de que no se trata de encontrar a los culpables, sino que este acuerdo obedece a intereses políticos y económicos de ambos gobiernos. Esto representa un claro desafío para la dirigencia comunitaria, que se ha visto incómoda y sorprendida por el resultado de una negociación caracterizada como "histórica" por la Presidenta, pero de la que fue informada con cuentagotas y con demasiadas ambigüedades. Las divisiones y pujas internas entre la DAIA y la AMIA y al interior de ambas instituciones no son nuevas y responden a un conjunto de cuestiones vinculadas a la vida comunitaria, incluyendo aspectos religiosos, tradiciones culturales y el cambiante balance de poder que afecta a viejos y nuevos grupos de influencia.

Sin embargo, la comunidad judía no ha sido ajena a la ofensiva kirchnerista por influir y eventualmente cooptar múltiples espacios de la sociedad civil y controlar las acciones de sus líderes. En la reciente elección de autoridades de la DAIA se expresó de algún modo el clivaje K - anti-K que atraviesa y polariza al conjunto de la sociedad argentina, y algo parecido podría ocurrir en los comicios de la AMIA, que tendrán lugar el 7 de abril. Pues bien, el sondeo de Poliarquía sugiere que la gran mayoría de los judíos argentinos esperan de sus dirigentes una posición enfática y contundente de rechazo al acuerdo con el régimen iraní.

La brusca respuesta del gobierno argentino frente al esperable rechazo de Israel, continua e históricamente amenazada por el régimen fundamentalista islámico, que niega el Holocausto y avanza en su desarrollo nuclear al margen de las reglas y las sanciones de la comunidad internacional, no hace sino profundizar las divisiones ya existentes y generar mayor incredulidad.

"La brusca respuesta del gobierno argentino frente al esperable rechazo de Israel no hace sino profundizar las divisiones ya existentes y generar mayor incredulidad"

¿Puede tener éxito la estrategia del Gobierno con un rechazo tan terminante de la comunidad judía argentina? Seguramente obtendrá la legalidad necesaria, pues es de esperar que el Congreso ratifique el memorándum de entendimiento firmado por ambos países, dada la clara mayoría del oficialismo. Habrá asimismo un aval acrítico de un sector muy minoritario de los familiares de las víctimas del atentado, muy identificado con el Gobierno. Pero esto de ninguna manera es suficiente para otorgarle la legitimidad que este proceso requiere. Sin el apoyo del grueso de los judíos de la Argentina, sus principales organizaciones y sus dirigentes más representativos, este controversial acuerdo con Irán esta destinado al fracaso.

La comunidad judía argentina y el Estado de Israel no son una excepción en el sentido de desconfiar y rechazar el acuerdo con Irán. La prensa internacional más prestigiosa manifestó su escepticismo respecto del proceso y del resultado que puede esperarse a la luz de la experiencia internacional.

La comunidad de líderes y organizaciones no gubernamentales que en el mundo se ocupan de la cuestión de los derechos humanos tampoco salen de su asombro. La Argentina había tenido desde 1983 y hasta ahora una consistente y valiente postura en defensa de la paz y los derechos humanos, participando en muchos esfuerzos cooperativos impulsados por la comunidad internacional.

Irán fue acusado, entre otros países por la Argentina, de financiar atentados y grupos terroristas en diversas partes del mundo. Pero la mala reputación de Irán no se limita a su agresiva política exterior, sino que muchas de sus principales víctimas son ciudadanos y sobre todo ciudadanas iraníes. Existen múltiples denuncias de censura y masivas violaciones de los derechos humanos, en particular afectando a las mujeres y a minorías que disienten del fundamentalismo religioso impuesto por los ayatollahs.

¿Implica este acuerdo una revisión de esta saludable política de Estado en defensa de los derechos humanos, una de las pocas, si no la única, en la que hubo continuidad y consenso entre todas las fuerzas políticas relevantes y las administraciones que se sucedieron desde 1983? Irán es uno de los principales aliados y socios estratégicos de Venezuela y los países del ALBA, que son los principales aliados y socios estratégicos de la Argentina. Venezuela vive una crisis por el vacío de poder que generó la prolongada enfermedad de Hugo Chávez. ¿Está buscando Cristina Fernández de Kirchner ocupar ese espacio vacante? ¿Representa el acuerdo con Irán un eslabón en este esfuerzo por proyectar su figura a escala regional?

"Venezuela vive una crisis por el vacío de poder que generó la prolongada enfermedad de Hugo Chávez. ¿Está buscando Cristina Fernández de Kirchner ocupar ese espacio vacante? "

Sometida al efectivo embargo de las naciones democráticas y civilizadas, Irán necesita imperiosamente alimentos. A su vez, sometida a una década de improvisación, demagogia, populismo y torpezas, la Argentina necesita imperiosamente energía y/o dólares para comprarla. Puede especularse con otro retorno a los añorados 70: así como la dictadura rompió el bloqueo comercial impuesto a la Unión Soviética por la invasión a Afganistán, vendiéndole cereales, ¿podría ahora el país hacer algo parecido con Irán a cambio de petróleo y de financiamiento?

Aislada como nunca antes del mundo, contradiciendo sus mejores valores y compromisos, la Argentina se empeña en meterse a sí misma en otro laberinto de inconmensurable costo reputacional y del que tardará muchísimo tiempo en salir.

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