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Sigue la toma y crece la tensión en el San Martín

El fiscal pidió el desalojo de la sala Alberdi y del acceso al centro cultural; por su parte, los ocupantes dicen que "resistirán"

Miércoles 06 de febrero de 2013
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LA NACION
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Vigilia y tensión. Mientras anoche decenas de personas mantenían la toma y ocupación del acceso al Centro Cultural San Martín y de la sala Alberdi de ese complejo, funcionarios porteños esperaban una orden judicial de desalojo que fuera más allá del pedido realizado por el fiscal Iván Coleff, de la Unidad Fiscal Sudeste, quien anteayer solicitó que el lugar sea allanado para "desalojar y detener a los ocupantes". La Justicia no se expidió y quienes mantienen la toma se reunieron en un acto público donde manifestaron que "resistirán" de manera pacífica.

La cuerda se tensa en posiciones cada vez más radicalizadas. "La Justicia tiene que terminar con esta pesadilla y recuperarlo para el uso público. Recuperarlo para los vecinos, y que no sea sólo de un grupo de okupas", dijo ayer a la nacion el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.

Frente a los dichos del funcionario macrista, los ocupantes de ese sector del centro cultural aseguraron que no torcerán el rumbo. Poco antes de las 20, unas cuarenta personas cortaron la avenida Corrientes, en el cruce con Paraná, para hacer un acto de repudio. "Vamos a resistir hasta las últimas consecuencias, pero de manera pacífica. Es mentira que acá tenemos armas", dijo Nicolás González, asambleísta y docente de los talleres de edición de videos de la sala Alberdi.

La fiscalía solicitó anteayer que el establecimiento sea allanado con el objeto de desalojar y detener a los grupos de ocupantes que impiden el normal desarrollo de las actividades y que enfrentan acusaciones por usurpación. El operativo fue requerido para ayer, pero hasta anoche no se había concretado. Fuentes judiciales no descartaban que el desalojo ocurriera en horario nocturno para evitar el tumulto que se produce en la zona céntrica en horario laboral. Otros, en cambio, auguraban la postergación de esta medida.

Entre los fundamentos de este pedido, el fiscal Iván Coleff consignó que, hasta el momento, los ocupantes del centro cultural (unos cuatro en la sala Alberdi y unos 40 en el ingreso de Sarmiento 1551) entraron "ejerciendo violencia física sobre el personal de seguridad privada [...] como así también la rotura y el posterior derribe de la reja corrediza" colocada en el acceso al edificio, según demuestra material fílmico adjuntado al expediente, que instruye el juez penal Norberto Tavosnanska.

También indica que fueron instaladas carpas y un grupo electrógeno, "con la intención de permanecer en el lugar", que se observa plagado de desperdicios, orina y materia fecal.

De acuerdo con las imágenes adjuntadas a la causa, valiosas obras de arte de Curatella Manes, Julio Le Parc, Naum Knop y Julio Goya forman parte del escenario de abandono en el que habitan los ocupantes, ya que están emplazadas en el patio cubierto donde se desarrolla la toma. En tanto, en la sala Alberdi del sexto piso, "habría personas viviendo en condiciones totalmente precarias e inseguras", según dice la fiscalía. Ayer, se constató que la personas que habitan estos sitios obtienen sus alimentos desde largas sogas que suben y bajan. Y como ellas, las necesidades fisiológicas de cada uno de ellos también viajan en bolsas negras y verdes que suelen desperdigarse por el suelo.

Historia de desencuentros

El primer conflicto con la sala se remonta a 2006 (durante el gobierno de Jorge Telerman), cuando el proyecto de refuncionalización del CCSM planeaba otras actividades para la sala Alberdi, que hasta entonces era sede de talleres y actividades teatrales.

Ante la posible pérdida de la fuente de trabajo, un grupo de docentes logró, el 28 de marzo de 2007, un amparo de la Justicia para evitar el traslado de las actividades.

Más tarde, la toma de la sala Alberdi comenzó en 2010, cuando el gobierno porteño intentó mudar las actividades de la sala, para proceder a su refacción. Originalmente, admiten las autoridades, hubo alumnos y docentes entre los ocupantes, pero ahora ya no quedaría ningún empleado ni asistente de los talleres entre los usurpadores.

El caso se judicializó y, en varias resoluciones, la magistrada Fabiana Schafrik ordenó que se efectivizara el traslado. La medida permanece incumplida. Por eso ahora, al finalizar la feria judicial, la fiscalía solicitó el desalojo y la detención de los ocupantes de ambos espacios, operativo que requiere ser comandado por el jefe de la Policía Metropolitana.


Del editor: por qué es importante. La ciudad se merece un Centro Cultural San Martín activo. El arte debe ser, o debería, ser de todos y para todos.
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