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Maltrato en el jardín: ¿adónde concurren nuestros hijos?

Opinión

Hay que prestar especial atención ante la aparición de nuevas manifestaciones o actitudes de los niños

Por   | LA NACION

Así como la familia es el lugar de sostén y confianza en el que el niño encuentra la sensación de tierra firme necesaria para poder animarse a ir por más en la vida, refugio ante los diferentes peligros, plataforma segura desde donde se parte y hacia donde se llega hacia y desde nuevas experiencias, el jardín maternal, mal llamado guardería, recrea ese ambiente familiar mientras los padres trabajan o se ocupan de otras actividades.

Ambiente familiar implica cuidado, armonía, seguridad, intimidad, vínculo, tiempo de jugar y de aprender.

Eso debería.

La tierra firme pasa a ser zona pantanosa, zona de riesgo

Cuando todo ello sucede de una manera fallida o no sucede, la tierra firme pasa a ser zona pantanosa, zona de riesgo. Deja de promover las condiciones necesarias para aprender, vincularse, experimentar, crecer saludablemente y ser feliz.

Todos estos son sin duda objetivos que los padres esperan de su hogar y de quienes quedan al cuidado de sus hijos.

Cuando la base tiembla, las estructuras tambalean.

Así es como tenemos hoy luego de lo denunciado en el jardín Tribilín, niños inseguros y padres desorientados.

Video: Así maltrataban a los chicos

Por ello es fundamental revisar algunas acciones para el "antes" de decidir a quienes delegar este cuidado, para el "mientras" asisten a ese lugar y, en este caso, para "luego" de la información del trato recibido por parte de los niños.

Visitar el jardín en diferentes horarios y situaciones, mantener reuniones habituales con docentes y directivos, obtener informes de los niños y comprobar si conocen sus características

Para el "antes": evaluar en detalle la institución en la que pensamos dejar a nuestros niños, pedir habilitaciones, proyectos educativos y acreditación ante la Dirección General de Escuelas, solicitar títulos docentes, visitar la institución en diferentes horarios y situaciones, solicitar antecedentes de sus dueños y directores, obtener referencias a familias que asisten desde hace años y otras.

Para el "mientras": prestar especial atención ante la aparición de nuevas manifestaciones o actitudes de parte de los niños, visitar el jardín en diferentes horarios y situaciones, mantener reuniones habituales con docentes y directivos, obtener informes de los niños y comprobar si conocen sus características y desarrollo, conversar con otros padres del jardín del mismo grupo y de otros, acerca de su opinión y experiencia institucional, actualizar verificaciones de acreditaciones legales, entre otros.

Algunos síntomas a tener en cuenta son: que el niño duerma o coma mal, que no quiera asistir al jardín como una actitud nueva, irritabilidad exacerbada, llanto excesivo y sin aparente motivo, cambios en el humor general, inhibición repentina u otros síntomas físicos como dolor de cabeza o de estómago o vómitos.

Para el "después": si en este proceso los padres se encuentran con alguna manifestación que hace pensar que el niño no la está pasando bien o la pasó mal, acompañar al niño brindándole un clima de contención y tranquilidad además de realizar una consulta con un profesional de confianza. Asistir al pediatra para que evalúe el estado clínico general del niño y una psicóloga que evalúe las consecuencias de tales episodios y lo ayude a elaborarlo, atravesarlo y despeje las marcas para poder garantizar el desarrollo saludable.

El objetivo de la familia será que el niño recupere la seguridad de vivir y crecer en un ámbito de cuidado y confianza y garantizar que sus padres velan por ello..

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