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Venezuela: el desafío de vivir con el ajuste

El Mundo

La devaluación del bolívar es un duro golpe para el salario real

Por   | Para LA NACION

CARACAS.-Alexandrina Rodríguez exhibe un cartón de leche como si fuera un trofeo de guerra. La sexta vez fue la vencida: "¡Necesité una semana para encontrar esta leche Los Andes!", señala, orgullosa en su recorrida por el barrio de Los Chaguaramos, en Caracas. Esta emigrante portuguesa es una de las miles de personas que ayer se lanzaron a las calles para realizar compras nerviosas, después de que el gobierno anunciara una fuerte devaluación del bolívar .

Alimentos y electrodomésticos fueron los más buscados . También la leche Los Andes, en cuyo envase luce un llamativo "Hecho en socialismo" y la programación de la TV pública y su eslogan: "Más allá de lo que ves". Una frase que resume la Venezuela de 2013, donde todos deberán aprender a convivir con el ajuste, llegado de la mano de la devaluación, y con la escasez, después de un 2012 pródigo en gastos públicos destinados a asegurar la victoria del hoy ausente Hugo Chávez.

El presidente, uno de los líderes más mediáticos de la historia de América latina, cumple hoy 63 días desaparecido ante la opinión pública en medio de nuevos rumores. Y sus decisiones se convirtieron en un acto de fe para el país, dada su permanente invisibilidad. Y se trata de decisiones tan trascendentales como la de devaluar la moneda un 46,5% y fijar el nuevo cambio en 6,30 bolívares por dólar, frente a los 4,30 impuestos desde 2011.

Transcurridas 24 horas del nuevo viernes negro para Venezuela, continuaban las críticas de líderes opositores y de analistas económicos al "ajuste cambiario". "Es un batazo al estómago del salario real de los venezolanos", resumió el economista José Guerra.

"Forzaron al máximo la salud de Chávez y la salud de la economía. ¡Qué cara se paga la desmedida ambición de poder!", se quejó anteayer Antonio Ledezma, alcalde mayor de Caracas.

Aunque parezca sorprendente, también surgieron críticas entre las filas revolucionarias. "Amanecimos más pobres", reconoce el politólogo Nícmer Evans.

"Al final nadie gana con una devaluación. Aumenta el poder adquisitivo del Estado de manera temporal y artificial. El problema es el inmenso porcentaje y que [la devaluación] se haya negado permanentemente", añadió.

Por su parte, el oficialismo insistió en su discurso en justificar la medida por la batalla de las ideas.

Para Nicolás Maduro, la devaluación "es producto de un ataque sistemático y sostenido en contra del bolívar de parte del capitalismo. Estamos buscando equilibrio, estabilidad y protección de nuestra economía", aclaró el vicepresidente cuando ya #PaquetazoRojo arrasaba como tendencia en las redes sociales.

Alimentos encarecidos

La administración bolivariana tiró la casa por la ventana en 2012, año electoral. El gasto público se disparó a niveles nunca vistos. A ello se sumaron los 57.000 millones de dólares necesarios para cubrir las importaciones.

"¿Por qué tenemos que importar arroz o maíz?", se cuestionó, asimismo, el ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, pese a que conocía la respuesta: las expropiaciones y nacionalizaciones han empobrecido el campo venezolano.

El último dato es descorazonador: en sólo dos meses los alimentos registraron un alza en su precio del 11,2%; los productos agrícolas subieron un 15,4 por ciento.

El nuevo canciller, Elías Jaua, fue más atrevido: "Es una forma de proteger los dólares del pueblo frente al ataque especulativo de la burguesía. Los venezolanos disfrutan del Carnaval. [Las preocupaciones] sólo están en los laboratorios mediáticos".

Jaua no dudó tampoco en citar a Chávez, buscando alguna alegría para su pueblo. "El presidente está al frente del país y tomando decisiones. [Lo vi] en un sarao con música venezolana, rodeado de su familia y con los mejores cuidados" en su hospital de La Habana, aseguró.

El canciller juega con fuego. El enfado del venezolano ante el desabastecimiento y la escasez de alimentos se palpa cada día en las calles. María Teresa recorrió ayer cinco supermercados, de este a oeste de la capital, "para encontrar azúcar". "Tras cuatro horas la hallamos en Paraíso. Nos dieron dos paquetes de un kilo por cabeza", cuenta.

Carmen R. comenzó una cola más en Ciudad Caribia para adquirir pollo en un Mercado de Alimentos (Mercal) subvencionado por el gobierno. Le dieron un número, el 110. Pero uno de los empleados, amigo suyo, le avisó: "Sólo tenemos 50". La mujer tampoco se lamentó en exceso. El último pollo comprado allí "era pura agua, y eso que lo traen de Brasil".

No sólo Caracas sufre el mayor desabastecimiento de los últimos años. Pan, azúcar, aceite, pollo, carne, café o papel higiénico faltan en distintos establecimientos por todo el país. Sólo aparecen de forma intermitente. Búsqueda y cola que aburren a cualquiera, incluidos los seguidores del proceso.

"La gente anda arrecha [enfadada]", reconoce José Miguel Gómez, comunicador comunal. Eso sí, le compra las excusas al gobierno: "Estoy sumamente preocupado por el ataque que la burguesía está dando al pueblo con los alimentos".

Poco tiene que ver la propaganda con el castigo que sufren los venezolanos a diario. Incluso el Banco Central de Venezuela acaba de reconocer que de cada 100 productos solicitados por los consumidores, 20,4 no estaban disponibles, el nivel más elevado desde 2008.

Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, tiene su propia teoría del porqué de la escasez y del desabastecimiento, basándose en sus constantes estudios de los diferentes mercados.

"La razón más fuerte está en la incapacidad de oferta, que cae como consecuencia de la hostilidad del gobierno a la empresa privada y su penetración en los sectores productivos vía expropiaciones. Cada día hay menos estímulo para producir y, además, el Estado ha tomado muchas empresas en sectores clave, como alimentos o cemento. Es ahí donde la productividad se ha ido al piso. Amenazados, atacados y sin dólares, difícilmente el sector privado puede cumplir su rol. Es evidente que el gobierno manejando empresas productivas es infinitamente más ineficiente e improductivo", opina ante LA NACION.

La conclusión final de León no pinta bien para Venezuela: "Con este panorama difícilmente se puede garantizar un abastecimiento estable en el país".

"¿Por qué la devaluación anunciada es inútil?", se pregunta este analista, uno de los más prestigiosos del país. "Porque a 6,30 el dólar sigue siendo un regalo y la demanda es infinita. Las medidas entrampan al gobierno: o regala sus reservas o provoca escasez o desinversión", contestó.

Uno de los objetivos de la medida gubernamental consistiría en bajar el precio desorbitado del dólar en el mercado paralelo. Durante la semana superó los 19 bolívares por un dólar. Para Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, "se profundizará la restricción de divisas y el mercado paralelo se disparará".

El epílogo es del escritor Leonardo Padrón: "Se comienza a sincerar el desastre económico de este gobierno". O sea, "más allá de lo que ves", como dice el envase de leche socialista..

Del editor: qué significa.
El ajuste puede derivar en un escenario beneficioso para el chavismo, pero no para los venezolanos: un gobierno millonario y una población empobrecida.

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