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Los expertos estudian si destruirán el anillo de Benedicto XVI

La renuncia del Papa despertó dudas en el protocolo para cuando Benedicto vuelva a ser el cardenal Joseph Aloisius Ratzinger; se dice que romperán el Anillo del Pescador, pero aún está en debate

Martes 12 de febrero de 2013 • 17:44
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Detalle de El Anillo del Pescador, que utiliza el papa Benedicto XVI
Detalle de El Anillo del Pescador, que utiliza el papa Benedicto XVI.

El Anillo del Pescador, que lleva el Papa y simboliza el poder pontificio, probablemente será destruido tras el 28 de febrero, día de la renuncia de Benedicto XVI . De todos modos, expertos vaticanos están estudiando la normativa que mejor se ajuste, ya que no se trata de una sucesión por muerte del Santo Padre, como sucede desde hace 600 años.

Así lo explicó hoy el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, quien calificó como "inédita" a la situación que les toca vivir. Lombardi subrayó, no obstante, que los objetos relacionados directamente con el ministerio de Pedro "tienen que ser destruidos", aunque dejó abierta la incógnita sobre el anillo, informó la agencia de noticias EFE.

El rito para elegir al nuevo Papa se inicia con la destrucción de su anillo, tal como indica la Constitución Apostólica de la Iglesia Católica conocida como "Universi Dominici Gregis".

Según el portal Lainformacion.com, que recoge información de Rome Reports, una vez que el Pontífice se convierta en el cardenal Joseph Aloisius Ratzinger , el próximo 28 de febrero, el protagonismo recaerá en Tarcisio Bertone.

El protocolo

El Anillo del Pescador simboliza el poder pontificio
El Anillo del Pescador simboliza el poder pontificio.

El italiano, de 74 años, es el llamado cardenal Camarlengo (funcionario de la corte papal), que tiene como primera labor destruir el anillo del Papa con un martillo, así como su sello oficial.

Estas dos acciones tienen la finalidad de que nadie, en el entorno papal, pueda falsificar sus decisiones, siendo este hecho la demostración simbólica del dinal de la autoridad del Papa.

La siguiente tarea del cardenal Camarlengo será cerrar las puertas que dan acceso a los aposentos privados del Papa y lo hace ante los cardenales prefectos y el secretario de Estado.

Posteriormente, Bertone, como cardenal Camarlengo, comunicará la noticia de que ya no hay Papa a los dignatarios principales de la Curia romana, al Decano del Colegio de Cardenales y al Vicario General de Roma.

A partir de este momento, cuando se hace público que no hay Papa al frente de la Iglesia, comienza el periodo denominado Sede Vacante, donde tendrá que definir la fecha del cónclave que determinará la elección de una nueva autoridad. Durante esta época, antes y hasta la designación del Papa, el cardenal Camarlengo desempeñará el cargo de jefe de Estado en funciones de la Ciudad del Vaticano, aunque no será un Pontífice en funciones.

Originalmente, las labores del cardenal Camarlengo es en primer lugar certificar la muerte del Papa llamándolo tres veces por su nombre y apellidos, además lo golpea con un pequeño martillo de plata en la frente.

Estas acciones, debido a que se trata de una renuncia, quedan obviadas en esta ocasión y entre las características de esta sucesión, sólo resta saber qué resuelven los expertos sobre el futuro del anillo papal de Benedicto XVI tras el 28 de febrero.

Información de Télam

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