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Harun Farocki, un delicado cuestionador de imágenes

El artista alemán exhibe en Proa cinco instalaciones en las que reflexiona sobre lo que se muestra y lo que se oculta
María Elena Polack
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13 de febrero de 2013  

La guerra marca de manera central la propuesta audiovisual de Harun Farocki, que por primera vez expone individualmente en nuestro país. Por medio de cinco instalaciones audiovisuales, intenta generar en el espectador una reflexión sobre la producción, el consumo y el registro de las imágenes.

El artista nació en Novy Jicin, República Checa, anexada a Alemania, en 1944, un año antes del fin de la Segunda Guerra Mundial, y ha dedicado gran parte de su vida a hacer visible lo que la imagen oculta.

Es un artista radical, en el más estricto sentido europeo, que analiza el sentido de las imágenes producidas por la sociedad contemporánea, desde el inicio del cine hasta los videojuegos.

La Fundación Proa, en avenida Pedro de Mendoza 1929, de La Boca, expone hasta fines del mes próximo cinco instalaciones audiovisuales realizadas por Farocki entre 2002 y 2012, que requieren tiempo suficiente para verlas con mucha atención.

Farocki ha realizado más de un centenar de películas, documentales, videos, ensayos sobre cine e instalaciones y visitará Buenos Aires, invitado por el Instituto Goethe y la Fundación Proa, para presentar su libro Desconfiar de las imágenes (Caja Negra Editora), que compila sus ensayos entre 1980 y 2010.

"La guerra es el tema central en la poética de Farocki", señala Mercedes Longo Brea, guía de la Fundación Proa, al recorrer y compartir las sensaciones que generan las instalaciones audiovisuales montadas en tres salas: "Ojo Máquina II" (2002) tiene una duración de 15 minutos; "Trabajadores saliendo de la fábrica durante once décadas" (2006), de 36 minutos; "La plata y la cruz" (2010), de 27 minutos; "Paralelo" (2002), de 17 minutos, y "Juegos serios III: Inmersión" (2009), 20 minutos.

Son 105 minutos que llevan al público a reflexionar sobre las distintas preocupaciones de Farocki: desde el uso cinematográfico que se ha dado a las imágenes bélicas ("Ojo Máquina II") hasta el cine y la fotografía digital ("Parallel") y el dilema de si puede superar la realidad misma.

Es muy curioso cómo Farocki logra desnudar lo que no muestra la pintura de Gaspar Miguel de Berrío sobre la extracción de plata de una mina de Potosí en 1758. Farocki visitó Sucre y comparó con imágenes actuales la vida del siglo XVIII y cómo la sociedad de aquella época ocultaba la esclavitud y el maltrato a las personas dedicadas a esa actividad minera.

"En Potosí se registró el mayor genocidio de la región y «La plata y la cruz de Berrío» no representa el trabajo esclavo en relación con las minas. Luego de ver la obra en Sucre, Harocki tomó imágenes de la Potosí actual. La videoinstalación reflexiona sobre la representación pictórica", añade Longo Brea.

Doce televisores puestos sobre el piso exhiben distintas imágenes cinematográficas sobre el trabajo durante 11 décadas: desde las primeras tomas de los hermanos Lumière, en 1895, hasta Bailarina en la oscuridad, de 2006. Farocki intenta en esta puesta reflexionar sobre cómo se han expuesto al público el trabajo y la evolución laboral.

Nada es igual después de esta muestra porque cambia el concepto de lo que se ve y lo que se oculta.

La poética de la guerra

Muestra audiovisual para aprender a ver

  • Reflexión sobre la imagen

    Las instalaciones como La plata y la cruz reflexionan sobre lo que la imagen evita mostrar
  • Entrevista pública

    Para completar su puesta en escena, Farocki brindará una conferencia abierta, el 16 de marzo, en el auditorio Proa
  • Ciclo de cine

    Los sábados de febrero y marzo se exhiben películas, incluidas Respiro, En comparación y Un nuevo producto
  • Visitas guiadas

    Para el público en general hay recorridos guiados de martes a viernes, a las 17; sábados y domingos, a las 15 y a las 17
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