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Resulta que un economista entra a un bar y le dice a otro...

Domingo 17 de febrero de 2013
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PARA LA NACION
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¿Conocen el chiste del economista que se tiró de cabeza a una pileta sin agua y se rompió el cuello? Olvidó hacer el ajuste estacional. ¿Cuántos economistas marxistas se necesitan para desenroscar una lamparita? Ninguno: el foquito contiene en sí mismo el germen de su propia revolución. No es fácil ser economista: hay que animarse a ir por la vida pretendiendo que uno sabe lo que significan "M1" y "M2". Y después de todo, es una carrera que vale la pena estudiar: Arnold Schwarzenegger y Mick Jagger eligieron la economía en su etapa universitaria. Y miren todo lo que lograron.

"¡Y está bien!", le gritarían a Fabio Alberti si estos fueran chistes malos de su personaje "Beto Tony y su muñeco" de Todo x dos pesos. En inglés, las palabras comic noses (narices graciosas) son, combinadas, un anagrama –tiene las mismas letras– que economics (economía), pero las payasadas no son del todo comunes en esta disciplina. Si hay una característica que manda en el estereotipo que el resto de los mortales tiene de los economistas, es la de su carácter aburrido, como lo demuestran gran parte de las burlas que aparecen en este sentido en el sitio JokEc, la mayor compilación de chistes sobre la profesión, que colecciona un profesor de economía de Helsinki, Finlandia.

"Una de las ventajas que tenemos los economistas a la hora de contar chistes es que la gente tiene expectativas bajísimas sobre nuestra capacidad de ser graciosos, y eso nos permite sorprender", cuenta a LA NACION Yoram Bauman, un estadounidense doctorado en economía que se dedica al stand up profesional (se define como "el único economista estandapero", aunque pronto veremos que esta aseveración no es del todo correcta).

"La verdad es que es una lástima que no usemos más el humor en esta profesión, porque se trata de una herramienta fenomenal para enseñar y para divulgar conocimiento", cuenta Bauman, que también es guionista de libros de cómics en los que se explican nociones básicas de economía y milita en causas de defensa del medio ambiente.

Ser serio y contar chistes

Martín Lousteau recuerda que cuando el rector de la universidad donde estudiaba les presentó a Juan Carlos de Pablo como nuevo profesor, les dijo: "Es un tipo serio y sabe, a pesar de que cuenta muchos chistes", como si ambos aspectos fueran contradictorios e irreconciliables. De Pablo, autor de "Serio, pero no solemne", la columna de la página de al lado, repasa la lista de biografías de economistas que lleva relevando desde hace años –ya tiene acumulados más de mil– y encuentra muchos colegas que tienen o que tuvieron un sentido del humor y de la ironía extraordinario, como Elías Salama, George Stigler o John Kenneth Galbraith.

Bauman remarca que hay varios actores que hicieron comedia y que estudiaron economía, como Danny Glover o William Shatner, el canadiense que personificó al Capitán Kirk en Star Trek. En la Argentina, el cómico y actor cordobés "Yayo" Guridi, que en su momento se hizo famoso contando chistes de tono subido en el programa de Marcelo Tinelli, estudió economía en la Universidad Nacional de Córdoba. Allí tuvo de profesor, entre otros, a Aldo Dadone, luego imputado en la causa IBM-Banco Nación, en las materias Microeconomía l y ll. Yayo, oriundo de Villa María, trabajó evaluando proyectos de inversión en consultoras hasta que le surgió la posibilidad de ir a lo de Tinelli. Y ahí largó su vieja profesión, aunque reconoció en una nota que "los cálculos de costos y beneficios los seguís haciendo toda la vida".

Para Bauman, la economía y el stand up tienen una característica en común importante: "En ambos casos es necesario ponerse en los zapatos de otras personas, pensando en sus motivaciones y sus ideas", sostiene. "Los economistas les damos mucha importancia a las preferencias de los individuos. Es lo mismo en stand up: si tengo un chiste y la audiencia no se ríe, la culpa es mía. No puedo decir que el chiste fue bueno, pero el público horrible. Entonces, el stand up necesita dar el poder a la audiencia, y aprender de ella."

En la Argentina, el economista Ricardo Bebczuk, profesor de la Universidad Nacional de La Plata y docente visitante en la de Illinois, EE.UU., publicó cuentos de humor en Sátira 12, el suplemento de Humor de Página 12, que luego compiló en su libro La gran línea de la vida y otros cuentos de humor. "Son relatos de ficción y no tienen relación con la economía", aclara. Su reciente libro Para entender la economía (Galerna) tiene apuntes humorísticos.

Otro que lleva una doble vida como "eco-comediante" es Leonardo Piccioli, el actual CEO regional de la cadena de librerías Staples, que llegó a presentar su número de stand up en el Paseo La Plaza. Piccioli estudió economía en la UBA y fue uno de los fundadores de la agrupación universitaria independiente TNT, junto al actual viceministro Axel Kicillof.

TNT tuvo en sus inicios como principal estrategia de difusión a los panfletos humorísticos. Siempre comienza sus monólogos diciendo: "Soy Leo Piccioli, 41 años, dos hijos. Ex nerd y ex economista. Ahora soy humano". Está trabajando en una pieza de comedia exclusivamente enfocada en el tema económico, y habitualmente lleva un gráfico con sus performances. En el eje horizontal va el tiempo, y en el de ordenadas la intensidad de las risas del público.

Con ganas de más

George Constanza, el personaje que encarna el actor Jason Alexander en la comedia Seinfeld, sostiene en un capítulo que hay que contar el mejor chiste al final y retirarse, dejando al resto con la sensación de "querer más".

Siguiendo esta recomendación, ¿cuáles son algunas de las mejores bromas para los eco-comediantes consultados en esta columna? Va una trilogía: "Le pregunté a un economista su número de teléfono y me dio un estimado" (risas grabadas de sitcom); "¿Cómo puede saber uno si un economista está mintiendo? ¡Sus labios se están moviendo!" (aplausos y más risas grabadas, en el gráfico de Piccioli la curva tendría pendiente positiva).

Y con éste nos vamos: "El médico le dice a la mujer que tiene una enfermedad incurable, con una sobrevida de no más de seis meses. Le recomienda casarse con un economista e irse a vivir a la Patagonia. «Al menos, se le va a hacer más largo», le explica". ¡Y está bien!

Dos que buscan hacer reír

Yoram BaumanDoctor en economía Se dedica al stand up profesional y también es guionista de cómics. Considera que el humor es una herramienta fundamental para transferir conocimientos y lamenta que en la profesión no se utilice más

Yayo GuridiEconomista Estudió en la Universidad Nacional de Córdoba y trabajó en consultoras, hasta que le surgió la oportunidad de trabajar con Marcelo Tinelli como humorista. Hoy trabaja en el programa Sin codificar

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