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Un gran director de cine europeo

El crepúsculo según Haneke

Espectáculos

Amour , el film con el que Michael Haneke ganó su segunda Palma de Oro en Cannes, compite en estos días en cinco categorías del Oscar y será estrenado mañana entre nosotros por CDI, habla de amor, claro.

Pero también de otra cantidad de asuntos humanos que el laureado cineasta austríaco prefiere no detallar porque sabe que si pone el acento sobre uno de ellos reducirá todos los demás y porque está convencido de que cuando uno asiste a una película sin ningún conocimiento previo es mucho más contradictoria y compleja y, por lo tanto, más rica.

Según él, en el momento en que algo (de la obra) puede ser descripto con una palabra, ese algo está artísticamente muerto, pierde todas sus resonancias, sus ambigüedades. En ese caso, ¿para que habría que ver el film?, se pregunta. Él prefiere no especificar lo que quiere decir con sus películas porque entonces el espectador no vería nada más que lo que él ha declarado.

En otras palabras: que los periodistas suelen pedirle respuestas a los interrogantes que plantea con sus películas, pero -dice- "son los miembros de la audiencia los que deberían formulárselos". En ese sentido conviene recordar que en oposición al cine de Hollywood se ha declarado defensor de un cine que proponga preguntas insistentes en lugar de respuestas (falsas por lo apresuradas) y que busque provocación y diálogo en lugar de consumo y consenso.

"Lo que me condujo a hacer Amour fue la cuestión de cómo hacer frente a la muerte de alguien a quien se ama: me interesó porque es algo que experimenté en mi propia familia y me conmocionó muchísimo -ha explicado-. Puesto a reflexionar sobre ello, de mi memoria y de mi imaginación empezaron a aparecer otras situaciones en cierto sentido ligadas al tema. Por supuesto que esas observaciones forman parte de mis pensamientos, pero yo nunca me propongo hacer un film sobre un tema determinado."

En este caso, podría decirse que algunas de esas situaciones tienen que ver -además de con el significado del amor y el fin de la vida- con la dignidad. Haneke mismo ha dicho que "la gente siempre lucha por mantener su dignidad y cuanto más difícil es la situación que enfrenta más dura es la batalla que debe librar. Es nuestro destino como humanos -ha dicho-, no importa la edad: cada individuo se confronta con la cuestión de saber a cuánto de su dignidad está preparado para renunciar o cuánto está dispuesto a pelear por ella".

Aquí, Anne y Georges -los mismos nombres que empleó en Código desconocido, Caché y Funny Games - han pasado los ochenta, son profesores de música retirados y han convivido felizmente durante décadas. Un mal día, la enfermedad irrumpe y trastorna la vida de los dos, pero no los separa: el padecimiento es compartido: uno sufre los accidentes vasculares que darán comienzo a su lento pero constante deterioro; el otro promete permanecer a su lado, dedicarse a su asistencia y no permitir que se le atienda en otro lugar que el elegante y acogedor departamento parisino que habla por sí mismo de ellos y de su historia en común. La perspectiva de la muerte hace que la unión se vuelva más férrea y que se intensifique el aislamiento respecto de todos los demás, incluso los más cercanos.

Dos glorias del cine francés

 
Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, atentos a las indicaciones del director. Foto: CDI
 

Haneke ha explicado que así como concibió Caché para Daniel Auteuil, este nuevo Georges lo escribió para Jean-Louis Trintignant, a quien siempre había admirado. El actor, que este año cumple 79 años, había expresado, después de ver La cinta blanca , su vivo deseo de trabajar con él. La experiencia fue particularmente feliz, según ha confesado el cineasta, no sólo porque Trintignant es un ser adorable, sino también por el nivel de compromiso y la entrega con que asumieron sus papeles tanto él como esa otra gran leyenda del cine francés -Emmanuelle Riva, la inolvidable protagonista de Hiroshima, mon amour -, que cumplirá 86 años el próximo domingo, día en que podría recibir el premio de la Academia de Hollywood.

Los premios y los elogios han llovido sobre los dos, que obviamente son puntales de esta suerte de conversation piece que Haneke, maestro de la puesta en escena, ha rodado de una manera que hace que el espectador -según se ha dicho- se sienta dentro del piso en que transcurre la dura, triste y conmovedora historia. El film, que ganó las cuatro principales categorías (film, director, actriz y actor) de los European Film Awards 2012 y acaba de recibir los de la Academia Británica del Cine al mejor film hablado en idioma no inglés y a la actriz protagónica, está nominado al Oscar en esos dos mismos rubros (en el primero es casi una fija) y además aspira a la estatuilla como mejor película del año y a las correspondientes al mejor director y al mejor guión original, también responsabilidad de Haneke. No debe dejar de mencionarse que en la película también interviene Isabelle Huppert, una de las intérpretes favoritas del austríaco (¿Quién no recuerda La profesora de piano ?), aquí en el relevante papel de la hija de los protagonistas..

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