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La guitarra clásica hace buenas migas con los jóvenes

Conciertos, enseñanzas y charlas en las sierras de Córdoba

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PARA LA NACION
Jueves 21 de febrero de 2013
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LA FALDA, Córdoba.- En la noche del sábado, resonaron las seis cuerdas en los dedos de una treintena de jóvenes en este Encuentro Internacional de Guitarra Clásica. Fue la despedida de esta octava reunión consecutiva en estas bellas serranías de Córdoba. Las noches del jueves y del viernes veintiséis de ellos asumieron el protagonismo. La primera vez en la bellísima ciudad de La Cumbre, y la segunda, en esta Casa Betania, de La Falda, donde se desarrollaron las clases individuales y grupales de cámara, las conferencias y los conciertos que desde el 10 de este mes estuvieron ofreciendo los cuatro profesores (Berta Rojas, de Paraguay, y los argentinos Eduardo Isaac, Pablo De Giusto, y el organizador y coordinador, Carlos Groisman).

Lo docencia no se limitó a las clases. También fueron parte fundamental la transmisión de profundos conocimientos por parte de los profesores, para enriquecer y orientar las apetencias artísticas y espirituales de estos muchachos y chicas de 20 y 30 años; las conferencias ilustradas, tanto la de Carlos Groisman sobre los Doce Estudios de Heitor Villa-Lobos para guitarra como la de Pablo De Giusto, al analizar minuciosamente la música de Carlos Guastavino para guitarra (las tres sonatas), y la de Eduardo Isaac, referida a los compositores no guitarristas en el desarrollo del repertorio para la guitarra, y sobre todo sus sabios consejos a los jóvenes para despertar sus inquietudes y su curiosidad musical a fin de ensanchar su horizonte artístico y estético. A ellos se sumó el compositor Martín Lavore Lagarde, con el análisis de su propia obra.

El otro aspecto digno de ser destacado en este Encuentro es la práctica de la música de cámara, en la que se incorporaron las cuerdas y los instrumentos de viento. Sobre todo por ser el arte de la guitarra eminentemente individual; una obviedad que se manifiesta claramente en los recitales solistas y que, salvo en los conciertos para guitarra y orquesta, se reduce al ámbito personal, recoleto e íntimo de cada artista intérprete. De allí el sentido de estas clases, dictadas con este fin de expandir la experiencia estilística, sonora y grupal de los guitarristas, que culminó con el concierto final.

En plena tarea
En plena tarea.

Compleja tarea será indagar en las tendencias que pudimos descubrir, de algún modo, a través de los dos conciertos ofrecidos por los jóvenes guitarristas. Quizá podríamos resumirlas diciendo que el repertorio elegido por cada uno de ellos oscila entre los compositores clásicos de la guitarra (españoles o italianos) y los creadores contemporáneos, con alguna predilección por los latinoamericanos. No así las tendencias vanguardistas que, curiosamente, parecieron descartarse en estas reuniones.

En la noche de cierre hay sorpresas con la música de cámara cultivada por jóvenes que llegaron de Chile, Bolivia, México y hasta Sudáfrica, y argentinos de San Juan, Córdoba, Catamarca, Neuquén, San Martín de los Andes, Jujuy, Entre Ríos, Buenos Aires?, que privilegiaron en su paseo por la música de Francisco de Tárrega, Agustín Barrios, Leo Brouwer, Castelnuevo Tedesco, Mauro Giuliani y el argentino Máximo Pujol; una catarata de Vivaldi como abundante postre de madrugada, y un estreno del joven compositor Martín Lavore Lagarde. Pero el clima de fiesta se desató con una explosiva rumba-toccata de Leo Brouwer que hicieron tronar por los aires 21 guitarras, en formidable conjunción, gracias a la mano maestra del gran Eduardo Isaac.

Los premiados de este Encuentro Internacional de la Guitarra Clásica fueron Claudio Maldonado (San Martín de los Andes), Iván Buenader (Catamarca), Iván Amore (San Juan), Iván Conde, de Bolivia, y el formidable guitarrista chileno Ítalo Accini. Ellos ofrecerán en este 2013 sendos conciertos solistas en el Museo Fernández Blanco de Buenos Aires.

No obstante, habrá que aconsejarles a los jóvenes, que hoy pueden acceder y recibir una catarata de información vía Internet, la posibilidad de indagar y seleccionar, con la apetecible guía de maestros, un repertorio que les permita evadirse de la notoria tendencia a repetir obras de creadores ya transitados en estas sesiones guitarrísticas.

No será en vano el esfuerzo, ya que desde este octavo encuentro consecutivo pueden conquistar otra vez el premio ya establecido, con votación de sus profesores, de sendas actuaciones en el Museo Fernández Blanco, en Buenos Aires: una en recital solista y otra con orquesta, tal como ocurrió en estos años con los 38 guitarristas distinguidos.

¡Larga vida a la guitarra clásica!

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