Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Editorial II

Contaminación petrolera

Opinión

Los derrames de petróleo sobre la cuenca del río Colorado, debidos a fallas en las barreras de protección, afectaron la calidad del agua, el suelo y la flora

Durante enero pasado, la contaminación petrolera se hizo notar en Neuquén, sobre la cuenca del río Colorado. En cercanías de Rincón de los Sauces y en Plaza Huincul se produjeron varios derrames y, en dos casos, el hidrocarburo llegó hasta las aguas del río. La causa desencadenante fue la abundante lluvia que destruyó algunas barreras de protección existentes y ocasionó la ruptura de cañerías y el desborde de piletas, y afectó el agua superficial, el suelo y la flora, principalmente en la margen oeste de la ruta 6. En algunos casos la contaminación degradó el agua hasta el límite de no poder ser utilizada para ningún uso doméstico o agrícola-ganadero, lo que llevó a las poblaciones a un impactante desabastecimiento. Las empresas culparon al clima, pero los incidentes dejaron a la luz evidentes defectos en los materiales y no fallas humanas.

El río Colorado permite hoy el abastecimiento a poblaciones, el riego de unas 150.000 hectáreas, usos mineros, petroleros, recreativos, tanto como la generación hidroeléctrica. Se trata de una cuenca que comparten cinco provincias: Mendoza, Neuquén, La Pampa, Río Negro y Buenos Aires. Esta cuenca tiene como autoridad de aplicación al denominado Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) integrado por las provincias mencionadas y por la Nación, invitada por aquéllas a integrarlo debido al carácter interjurisdiccional del recurso. Este Comité elaboró en 2012 un informe titulado Evaluación de la actividad petrolera , que detalla que en 2011 hubo 1982 "incidentes denunciados". Involucra a 18 compañías, más de 70 yacimientos y expresa la actividad que involucra a la cuenca del río. Retrospectivamente menciona que en el período 2000-2011 las compañías petroleras contaminaron la cuenca del río Colorado con 4,6 millones de litros de petróleo y con 54,5 millones de litros de agua contaminada de producción, lo que implica una superficie equivalente a 240 hectáreas. Varias organizaciones sociales vienen denunciando el avance de explotaciones de yacimientos no convencionales conocido también como fracking , que usa grandes volúmenes de agua y químicos a presión, que rompen la roca y, mediante bombeo, extraen el hidrocarburo.

Teniendo en cuenta la superficie involucrada y la necesidad de preservar el ecosistema del río se requiere de las autoridades una posición firme para la protección del ambiente. Aquí no hay misterios: se trata de conjugar la responsabilidad de quien desarrolla una actividad riesgosa -y que debe asumir su responsabilidad por los daños que produce aun cuando el clima no sea el deseado- y el derecho constitucional de todos los habitantes de gozar de un ambiente sano.

No se trata de detener ningún desarrollo, sino de que toda explotación de recursos naturales, en un país como la Argentina, cuente con un control exhaustivo que impida que este tipo de incidentes se conviertan en una práctica habitual resuelta con el pago de una multa.

Los hechos reflejan la necesidad de que las empresas que allí desarrollan sus actividades reemplacen los materiales antes de que se venza su vida útil y que las autoridades cumplan con su deber de protección del ambiente y de hacer valer ese derecho fundamental que establece que el daño ambiental produce, prioritariamente, la obligación de recomponerlo..

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYCaso García BelsunceRiver PlateBoca JuniorsImpuesto a las Ganancias