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De los sabios artesanos a los hippies folk

Tradiciones de todas las provincias están representadas en una exposición que aloja la Casa Nacional del Bicentenario

Viernes 22 de febrero de 2013
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PARA LA NACION
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En lengua guaraní, la palabra po designa el número cinco y también la mano. Arandú es el sabio de la comunidad. Arandú po es la mano sabia, el artesano. He aquí el respeto que tienen las culturas ancestrales por aquel que sabe trabajar la madera, el cuero, la cerámica o la lana, entre otros materiales, al mismo tiempo que va perpetuando un conocimiento que se remonta a los orígenes de la humanidad.

La Casa Nacional del Bicentenario ofrece una oportunidad única: acceder a la producción regional en la Muestra Federal de Artesanías del Bicentenario; es la última exposición de estos festejos y Buenos Aires es el final de un recorrido iniciado en 2010, que incluyó 27 ciudades en casi todas las provincias.

La muestra fue organizada por el equipo del Mercado Nacional de Artesanías Tradicionales Argentinas (Matra), a cargo de Roxana Amarilla. Aunque en 1992 el Matra dejó de tener un local de venta al público, los memoriosos recordarán aquél de la calle Defensa donde se podían adquirir a precio justo innumerables piezas de las distintas regiones del país.

¿Cómo fue organizada esta muestra de gran aliento? Hubo un criterio federal, pues se les pidió a las provincias que enviaran lo más representativo, sin importar si era reciente o antiguo. Así, se pueden apreciar piezas históricas, algunas de más de 200 años, como los estribos tallados en madera con apliques de metal procedentes de Jujuy, y nuevas, como la reproducción de una máscaraselk'nam que se usaba en los rituales del hain en Tierra del Fuego.

Más de ochenta selectas piezas fueron agrupadas en seis núcleos: Cuyo, Sur, Centro, Noroeste, Nordeste y Cultura Ecuestre, común a toda la geografía nacional. Están presentados con gran sentido didáctico: hay mapas, etiquetas explicativas de material, procedencia y técnica, videos y muebles expositores especialmente diseñados para la ocasión, que ponen en valor las artesanías.

A esto se suma una agotadora agenda de actividades que incluye juegos para niños, música en vivo, artesanos que trabajan y comparten sus saberes con los visitantes, conferencias y visitas guiadas. Para completar este hito en la historia de las artesanías argentinas haría falta un buen catálogo-libro que acopie fotografías de las piezas, biografías de los artesanos e información pertinente.

Cada objeto representa un universo simbólico de culturas disímiles. Desde esos animalitos tallados en madera que todo turista ha traído de su viaje a las cataratas del Iguazú hasta refinados ponchos y platería exquisita. Las artesanías cumplen una función, que puede ser cotidiana como el "chifle", un cuerno de bovino que el gaucho llevaba a modo de cantimplora en sus largas cabalgatas, o rituales, como elcultrún, tambor que usan los mapuches para ceremonias como elnguillatum o rogativa.

Culmina en Buenos Aires una muestra que recorrió el país
Culmina en Buenos Aires una muestra que recorrió el país. Foto: Martín Felipe / AFV

Quizá lo más destacado de esta muestra sea el contacto directo con los artesanos, gente sencilla y sin urgencias. Algunos de ellos, como Berta Ponce, viven retirados en el monte; otros resisten en plena urbe el avance arrollador de la cultura global y, sobre todo, de los precios industriales.

Es notable el público joven que se ha acercado a participar de esta muestra. Durante el concierto del dúo Los Villagra, en el patio de la casa, una pareja sale a bailar una chacarera santiagueña. Él, pelo largo y pantalones manchados de pintura; ella blusa transparente, pantalón de tiro bajo y sonrisa pícara. "¿Son profesores de folklore?", pregunto. "No, sonhippies-folk", me responde una especialista en artesanías y nuevas tribus.

Guardianes del Paraíso

Una vez más, la Fundación Nicolás García Uriburu publica un libro que contribuye a enriquecer el estudio de los pueblos originarios. Guardianes del paraíso, arte textil de los pueblos del norte registra las valiosas piezas textiles de los pueblos del norte del país que se conservan en la sede del pasaje Bollini.

Rodrigo Alonso, curador del envío argentino a la Bienal de Venecia en 2011, recibe propuestas internacionales mientras organiza una muestra en la Colección Fortabat y confirma su talento como docente y su buen ojo para seleccionar artistas emergentes en el Espacio Fundación Telefónica, en la UCA y en las galerías Pasto y Gachi Prieto.

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