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La sucesión en el Vaticano

El último Angelus del Papa: "No abandonaré a la Iglesia"

El Mundo

Dijo que se dedicará a la oración, pero que seguirá "sirviendo con la misma dedicación"; hoy adelantaría por decreto el cónclave

Por   | LA NACION

ROMA.- En el último Angelus de su pontificado, consciente de que su renuncia al trono de Pedro causó desconcierto entre los fieles, Benedicto XVI explicó ayer que su decisión "no significa abandonar a la Iglesia".

Ante más de 100.000 personas llegadas desde toda Italia y desde todo el mundo con carteles y banderas a la Plaza San Pedro, el Papa dijo que es el mismo Dios quien lo llamó a dar un paso al costado.

"El Señor me llama a subir al monte, a dedicarme todavía más a la oración y a la meditación. Pero esto no significa abandonar a la Iglesia", dijo. "Es más, si Dios me pide esto es justamente para que yo pueda seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con el que traté de hacerlo hasta ahora, pero en un modo más acorde con mi edad y mis fuerzas", agregó, ante una multitud que interrumpió dos veces su discurso con aplausos y vivas.

Con buena voz y en relativa buena forma, tal como había pasado la semana anterior, Benedicto XVI, de casi 86 años, fue ovacionado cuando apareció -por última vez- en la ventana de su despacho del quinto piso del Palacio Apostólico, a las 12 en punto del mediodía.

"Gracias por el afecto", dijo, sin emocionarse, muy controlado, como durante los 13 minutos que duró su última aparición dominical. Entre la multitud, había gente llorando, rezando y sacando fotos.

Al comentar el Evangelio del segundo domingo de Cuaresma, el Papa, que pasado mañana tendrá su último acto público en una audiencia general de despedida, destacó el primado de la oración. Y tras recordar que "la existencia cristiana consiste en un continuo subir al monte para el encuentro con Dios", aludió a su paso al costado: "Queridos hermanos, esta palabra de Dios la siento en modo especial dirigida a mí, en este momento de la vida".

Como anunció el 11 del actual, su renuncia se hará efectiva el jueves, a las 20 (las 16 de la Argentina). Tres horas antes, un helicóptero lo llevará a la residencia de Castel Gandolfo, donde pasará los próximos dos meses hasta que esté listo el convento dentro del Vaticano donde vivirá.

Por última vez en su pontificado, el Papa saludó en varios idiomas, y cuando habló en español estalló un griterío en la plaza, donde llamaba la atención la cantidad de banderas de países latinoamericanos, entre ellas las argentinas (ver aparte).

Más allá del afecto con el que la gente quiso envolverlo, el clima era triste. "No se murió el Papa, pero yo me siento de luto", admitió Valeria Crisulli, romana, de 64 años, que formaba parte de un grupo que llevaba una gran pancarta que decía "Benedicto XVI de nuevo papa".

"Es justo que haya renunciado, el Papa es un hombre de carne y hueso, y si ya no puede más, tiene razón en irse. Hubiera sido peor que se muriera", dijo a LA NACION el jubilado Giuseppe Perazzo.

La renuncia del Papa generó una suerte de tormenta que se está alargando ahora al cónclave que elegirá a su sucesor. No por nada anteayer el Vaticano atacó con fuerza a los medios y denunció intentos de "condicionar" el inminente cónclave.

La Secretaría de Estado pareció reaccionar al artículo-bomba que publicó el jueves pasado el diario La Repubblica, que relacionó la renuncia del Papa con un informe cardenalicio secreto sobre el VatiLeaks que desvelaba luchas de poder, sexo y hasta un lobby gay en la curia. Pero también a artículos salidos en todo el mundo sobre cardenales electores acusados de haber encubierto casos de pedofilia, que diversos grupos reclaman que no participen del cónclave.

Ayer se sumó el caso del cardenal escocés Keith O'Brien, un activista contra el matrimonio gay que está acusado de "comportamiento inapropiado" por tres sacerdotes y un ex cura, según reveló ayer el dominical británico The Observer. "El Papa está informado y la cuestión está ahora en sus manos", respondió el vocero vaticano, Federico Lombardi, consultado sobre el tema.

Hoy se espera que el Papa promulgue un decreto especial que permitirá adelantar el cónclave, que podría arrancar entre el 9 y el 11 de marzo próximo. También recibirá a los tres cardenales de más de 80 años que redactaron el informe sobre el VatiLeaks.

Los próximos pasos

El jueves se hará efectiva la renuncia de Benedicto XVI

  • HOY
    Motu proprio
    El Papa promulgaría un "motu proprio" -decreto especial- que permitirá adelantar el cónclave que elegirá a su sucesor
  • MIÉRCOLES
    Despedida
    Una audiencia general será su último acto público. Al día siguiente partirá a Castel Gandolfo
  • 9-11 DE MARZO
    Cónclave
    Se estima que entre esos días podría empezar el cónclave
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