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"Es muy shockeante verlo por última vez"

El Mundo

El testimonio de un grupo de argentinos que asistió a la ceremonia

ROMA (De nuestra corresponsal).- Hace frío, sopla un viento gélido y acaba de cerrarse la ventana del quinto piso del Palacio Apostólico desde la cual, por última vez, se asomó Benedicto XVI. Pero sigue habiendo mucha gente en la Plaza San Pedro: italianos, mexicanos, chilenos y argentinos.

Hay momentos en la vida tan únicos que es mejor compartirlos. "Siempre buscás una bandera argentina, porque te une. Sobre todo en momentos como éste, en los que te encontrás con todas las banderas, de gente que vino a apoyar al Papa para decirle que lo acompañamos en su decisión", dice a LA NACION Roxana Peralta, que acaba de juntarse con otros compatriotas.

"A este papa le tocó una parte difícil de la Iglesia y es muy emocionante su salida. Benedicto XVI tuvo que mostrar la parte complicada y oscura del ser humano", dice Roxana, que no quiso perderse el último Angelus. "Más allá de esa imagen de persona intransigente, sus textos, sus catequesis, hablan de una figura tan dulce, tan formada...", agrega esta profesora de arte de 49 años.

Fernando Barbayanni, correntino de 30 años, de visita, también admite estar emocionado. "La verdad, me siento triste. Un guía del Vaticano nos explicaba que el Papa decidió irse porque no quería transar con el poder económico y la burocracia interna", cuenta.

Agostina Allori, tucumana de 23 años, y Sergio Giuliano, sanjuanino de la misma edad, estudiantes de abogacía en Buenos Aires, dicen que aún tienen la piel de gallina. "Es muy shockeante estar acá, ver al Papa por última vez es una experiencia inolvidable", coinciden.

Entre las banderas albicelestes, llama la atención una que está atada a un palo de escoba rojo. "Lo compramos esta mañana", cuentan dos sacerdotes de Buenos Aires, Santiago Aduriz Berro y José Dabusti. "Nos volvemos esta noche, así que para nosotros es un regalo de Dios haber podido estar acá para acompañar al Papa", dicen. ¿Su estado de ánimo? "Esperanza: es el Espíritu Santo el que guía a la Iglesia y Benedicto XVI nos deja un testimonio de gran humildad y mirada al futuro. Lo suyo es una invitación a leer los tiempos de Dios, es un ejemplo de fortaleza y grandeza, porque cuando alguien ya no puede, tiene que dar un paso al costado.".

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