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Tucumán: exigen la renuncia de José Alperovich

Política

En una masiva marcha contra la impunidad, Alberto Lebbos, padre de Paulina, asesinada en 2006, exigió justicia; "No le acepto las disculpas, señor gobernador. Por Paulina y por todas las víctimas, tiene que renunciar", dijo

Por   | Para LA NACION

 
Masiva movilización en Tucumán. Foto: LA NACION / Fernando Font
 
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- En una masiva marcha en contra de la impunidad, Alberto Lebbos pidió la renuncia del gobernador José Alperovich. Lebbos es padre de Paulina, una joven que desapareció el 26 de febrero de 2006 y que encontraron muerta 15 días después, tirada a un costado de la ruta que lleva a la villa veraniega Raco, a unos 30 kilómetros al norte de esta capital.

Ayer se cumplieron siete años de su desaparición y los tucumanos convocaron a una movilización a la Plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno, para protestar por la impunidad del crimen.

Durante la mañana Alperovich había señalado que apoyaba la marcha convocada por el padre de la joven brutalmente asesinada, y a la que adhería gran parte de la oposición. Alberto Lebbos no tardó en responderle frente a la multitud. Tomó con calma el micrófono y dijo: "Quiero hablar con calma. Le quiero responder al gobernador. Le digo que si apoya esta marcha, que venga. Aquí estamos esperando en paz".

Pero la calma de Lebbos se fue convirtiendo en dolor, bronca y repudio. "Que venga y dé la cara. Si hasta para entrar a una escuela con chicos discapacitados entra con guardaespaldas", dijo. Lebbos era subsecretario de la Juventud cuando ocurrió el crimen. Tanto él como Bernardo Lobo Bugeau, entonces secretario de Derechos Humanos, renunciaron.

Lebbos no le perdona al gobernador que hace siete años haya dicho que en pocas horas caería el asesino de Paulina. Eso nunca ocurrió. Hoy Alperovich reconoció que fue un error suyo anticiparse a la detención y responsabilizó por eso a Hugo Sánchez, ex jefe de Policía, según publicó en su cuenta de Twitter Marcelo Ditinis, secretario de Prensa y Difusión.

"No le acepto las disculpas, señor gobernador. Por Paulina y por todas las víctimas, tiene que renunciar", aseveró.

Lebbos también dijo que le apenó la ausencia de Susana Trimarco, madre de Marita Verón, en la Plaza Independencia. "Me apenó la ausencia de ella en esta plaza. Yo no tengo compromiso político con nadie, solamente con Paulina".

 
"Esto no es una simple marcha, es una clara condena social a la impunidad", dijo Lebbos. Foto: LA NACION / Fernando Font
 

"Trimarco me puede ayudar a entrar a la Casa Rosada. Seguro que también recibió una mano. Pido lo mismo", expresó. Y pidió que lo recibiera la presidenta Cristina Kirchner. "Le pido que me conceda la audiencia que le solicité; tiene que entender que este gobierno pasó los límites de la corrupción", cuestionó.

"Esto no es una simple marcha, es una clara condena social a la impunidad. No tengo vínculo político con nadie, quiero justicia por Marita, por Paulina y todas las víctimas de la impunidad", completó el papá de la joven asesinada.

Los casos impunes en Tucumán

Paulina Alejandra Lebbos desapareció el 26 de febrero de 2006 y la encontraron muerta a los 15 días. Carlos Julio Albarracín desapareció el 2 de diciembre de 2002 y su cuerpo fue encontrado el 17 de septiembre de 2003. Silvia Jantzon de Marchese y su hijo Domingo murieron en diciembre de 2006 cuando fueron chocados por un auto manejado por el hijo del ministro de Economía de la provincia, que circulaba a gran velocidad por una avenida. Pero quizás el más emblemático, por lo reciente, es que la Justicia no pudo condenar a los 13 imputados de secuestrar y obligar a prostituir a Marita Verón por fallas en la investigación. Son apenas cuatro casos de los más de 200 casos impunes registrados en Tucumán en los últimos años.

Otro caso similar es el de la docente Beatriz Argañaraz, que desapareció el 31 de julio de 2006 y no fue vista nunca más. Pasaron casi siete años y no se sabe nada de ella. Pero, en este caso, la Justicia condenó a dos monjas: Nélida Fernández y a Susana Acosta.

Tras el fallo por el caso Verón, en esta provincia volvieron a recordar los casos impunes, algunos vinculados a la política. Por acción o por omisión.

Emilio Herrera Molina, uno de los tres jueces que absolvieron a los 13 imputados en el caso Verón, cuestionó duramente al gobernador José Alperovich por la mala investigación que se hizo: "La única persona que tuvo en sus manos los medios institucionales, políticos, materiales y efectivos para dilucidar la triste desaparición de Marita Verón, y que contó con el poder absoluto del Estado durante todos los años en que se podía mover cielo y tierra para esclarecer los hechos, recolectar las pruebas e individualizar a los culpables, pretende transferir su excluyente responsabilidad e impericia a quienes les está impuesto la preservación de la presunción de inocencia y la condena basada únicamente sobre pruebas claras y concluyentes".

El tribunal integrado por Alberto Piedrabuena, Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano absolvió en diciembre último a los 13 imputados en el caso Verón. En la sentencia señalaron que no había un grado de certeza suficiente para condenarlos por este hecho.

Carlos López, secretario del Juzgado Penal IV, dijo a LA NACION que la impunidad está vinculada con la falta de preparación de los investigadores. "En Tucumán la impunidad está avalada por el poder político", sostuvo. López fue secretario de la extinguida Fiscalía Anticorrupción que entre 2002 y 2003 investigó en varias causas al actual gobernador José Alperovich. Además, López estuvo ternado en seis concursos para ascender a juez y a fiscal, pero Alperovich siempre optó por los otros integrantes de las ternas. "En esta provincia es raro, por no decir imposible, que se investigue a algún funcionario", dijo López.

Alberto Lebbos, padre de Paulina, denunció públicamente que en Tucumán hay más de 200 casos impunes. Preside una organización que se llama Familiares de Víctimas de la Impunidad, donde reciben todos los casos inconclusos. "Es terrible el grado de impunidad que reina en esta provincia", dijo a LA NACION.

El 26 de diciembre se cumplieron seis años de sancionada la ley 7860 de protección a testigos, ley que Alperovich promulgó pero nunca reglamentó; por lo que no es operativa. "La única explicación es que él quiere que siga reinando la impunidad en Tucumán", señaló.

Lebbos denunció en una entrevista reciente con este diario, que el gobierno protegía a los encubridores del asesinato de Paulina y recordó que el gobernador había señalado que sabía el nombre del asesino y que en las próximas horas iba a ser detenido. Esto ocurrió en 2006 pero el culpable nunca apareció.

Carlos Albarracín era un contador que manejaba una financiera. Era muy amigo de Pablo Zeitune, yerno del gobernador Alperovich. Según fuentes que conocen el caso, Albarracín manejaba una financiera que organizaba los ahorros de parte de la comunidad judía en Tucumán. A Zeitune nunca lo citaron a declarar para ver qué podía aportar para esclarecer el crimen.

Domingo Marchesse y Silvia Jantzon cruzaban una avenida cuando fueron chocados por Gustavo Jiménez, hijo del ministro de Economía de la provincia Jorge Jiménez, quien circulaba a gran velocidad en un vehículo preparado para competir. Marchesse y su madre murieron. Pasaron seis años. El fiscal que tuvo el caso, Guillermo Herrera, fue designado por Alperovich e intentó sobreseer al hijo del ministro, cuando faltaban horas para que prescribiera el caso. Ahora la causa está en la Cámara a la espera de confirmar la elevación a juicio como pidió la jueza Mirta Lenis o si todo queda en la nada.

Mientras los casos impunes brotan en Tucumán, el gobierno tomó nota. Alperovich cambió el ministro de Seguridad y parte de la cúpula policial. "Tiene que haber impunidad cero", prometió la persona que gobierna esta provincia desde hace nueve años..

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