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Contención espiritual

Elegir el camino de sanar el alma para así ayudar a curar los males del cuerpo

Comunidad

Diferentes ONG acompañan a pacientes terminales o que atraviesan situaciones límites, a través de la escucha, de talleres de introspección y de la meditación

Por   | Para LA NACION

Un dolor, una consulta, un diagnóstico, una enfermedad física que muchas veces cuesta comprender y asumir. El ¿por qué a mí? surge inmediatamente, y sentimientos como miedo, desolación, angustia, no saber qué hacer o cómo decírselo a los demás invaden la mente. Y en algunos casos, la palabra muerte resuena en el interior del cuerpo, del alma.

Tres de la mañana. Aquella noche de verano de 2010 Víctor Morales buscó en Google cómo matarse. La magia -o el destino- de la Web hizo que apareciera un testimonio de un paciente que había acudido a la Fundación Salud -entidad que ofrece apoyo biopsicosocial a personas que atraviesan crisis severas a través de programas de salud personalizados-. La curiosidad -o la desesperación o el querer vivir- hizo que Víctor leyera su historia y entrara a la página de la institución para saber de qué se trataba.

"Mi secreto -cuenta ahora relajado, en paz y sonriente en uno de los sillones de la fundación- era que tenía VIH desde hacía 6 años y además me habían diagnosticado recientemente sarcoma de Kaposi. No se lo podía contar a nadie. Ese mismo día fui a la fundación -volaba de fiebre, recuerda-, esperé a que abrieran, me invitaron a participar de una charla donde estaba Stella -Maris Maruso, fundadora de la institución- y ahí, por primera vez, le estaba contando a un grupo de más de 100 personas lo que me estaba pasando."

Como Víctor, existen muchos casos en nuestro país -y el resto del mundo- de personas que ante enfermedades físicas, diagnósticos condenatorios, crisis emocionales severas -desde la ruptura de un matrimonio hasta la pérdida de un hijo-, encuentran en ONG que se dedican a sanar el cuerpo y alma de pacientes a través de diferentes actividades, aquella contención y respeto que están buscando para mejorar su vida.

 
Stella Maris Maruso, fundadora de la Fundación Salud. Foto: Diego Spivacow / AFV
 

Hoy, a sus 43 años, Víctor cuenta que a través del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (PARA) y del plan de salud personalizado -que potencia los recursos internos de cada paciente para que pueda afrontar los cambios vitales que posibilitan el regreso a la salud- diseñado para él por un equipo interdisciplinario de la entidad , pudo salir adelante.

"Me internaron porque la fiebre no bajaba. Llamé a mi mamá, le dije que se viniera a Buenos Aires y le conté lo que me estaba pasando. Eso fue un gran alivio, me quité un peso de encima. En mi caso también me ayudó mucho la meditación", dice Morales y agrega que pudo terminar sus estudios en psicología, trabajando activamente en la fundación. ¿Y de la enfermedad? "Logré una remisión total", asevera.

¿Sanación o curación?

Está más que científicamente comprobado que la mente dialoga con el cuerpo. En esa interacción se emiten señales. El cuerpo responde, la enfermedad puede o no aparecer. La medicina tradicional se reserva de hablar de sanación y prefiere el término curación.

 
Víctor Morales encontró en la Fundación Salud una nueva manera de vivir su enfermedad. Foto: Diego Spivacow / AFV
 

Sin embargo, poco a poco el concepto de medicina integrativa comienza a ser escuchado como terapia complementaria a la convencional.

"Hoy se sabe perfectamente sobre la base de estudios milenarios, que todo lo que vos podés hacer con tu cuerpo y alma ayuda mucho a sobrepasar enfermedades -oncohematológicas en este caso- que llevan muchos días de internación, sufrimiento físico y mental", explica Isolda Fernández, médica y jefa del Servicio de Hematología de Fundaleu, ONG donde se ofrece este tipo de terapia.

Y agrega: "Ayuda al paciente y a su familia a asumir la realidad que está pasando, a sobrellevar todo esto a través de actividades como yoga, musicoterapia, visualización, masajes, etcétera. De esta manera, junto con técnicas de meditación y relajación, los pacientes pueden no tener tantas náuseas o dolores físicos, o no estar tirados en la cama".

En su libro El laboratorio del alma, Stella Maris Maruso, tanatóloga y directora de Fundación Salud, destaca que "la sanación es un proceso que va más allá de la curación, es regresar a nuestro estado de integridad."

"La fundación no hace nada para tratar las enfermedades. Nosotros nos dedicamos a ayudar a experimentarla de una manera saludable: mientras la medicina trabaja sobre la enfermedad, nosotros trabajamos sobre la experiencia humana de esa enfermedad. Si logramos que la enfermedad pueda ser resignificada y que la persona que la experimente sienta que a través de ella puede cambiar su vida, evidentemente fuimos exitosos porque -acentúa en entrevista con la nacion- el éxito de la fundación no recae en si la persona se cura o no, sino en si la persona aprendió a vivir de una manera diferente. Queremos demostrar que la participación del paciente no es algo ni alternativo ni complementario, es vital."

En esta línea, Maruso remarca: "Lo que logramos es que la persona pueda satisfacer las necesidades que hasta ese momento no logró, y también aquellas que la medicina no contempla. Porque el sufrimiento escondido del paciente no lo atiende la medicina, y la psicología a veces no alcanza para que la persona pueda cambiar tan rápidamente como necesita el curso de la enfermedad. Hay dos fuerzas: la de la enfermedad y la de la salud. Si la persona aprende a crear salud, esa fuerza puede ayudar a que modifique su sobrevivencia, que pueda vivir más".

 
Ejercicios grupales de la Fundación Ineco. 
 

¿Qué cambios se dan en el paciente? "Por ejemplo, tenemos el caso de un chico que tiene 22 años y no podía hablar, no podía comunicarse, y a través de la medicina integrativa lo pudo hacer. Otro paciente de 15 años, con un linfoma de Hodgkin, que empezó con musicoterapia y sin saber antes tocar un instrumento comenzó solito guitarra y compuso una canción. Es decir, esto rompe con la estructura de la medicina convencional y es bueno poder dárselo al paciente como opción", resalta Fernández.

El paciente, por lo general y según la enfermedad que tenga, se acerca a las instituciones por derivación clínica, porque oyó hablar de la fundación, por un familiar o simplemente porque necesita un espacio de contención para no sentirse solo.

Desde la Fundación Huésped -entidad que trabaja en respuesta al VIH/sida a través de diferentes acciones-, Mar Lucas, directora de Servicios a la Comunidad, dice que si bien "el 80% de la voluntad de querer enfrentar la enfermedad está en el paciente, también es un hacer que se construye."

"Asumir el diagnóstico y que éste pueda ser parte de su vida es importante, pero para lograrlo necesita no sentirse solo, poder hablar con otras personas que pasan por lo mismo, es decir, contar con un espacio de confidencialidad, donde pueda canalizar sus miedos", continúa Lucas. Y añade: "El hacerse cargo es parte del proceso y la persona necesita sentirse acompañada, ya sea a través de talleres grupales o familiares y así asumir que la vida está afuera del VIH".

Existen casos como el de Carlos, que hoy a sus 66 años pudo afrontar el diagnóstico y agradece a la enfermedad. "Tuve cáncer en la boca y el cuello hace 20 años y me cambió la vida completamente: dejé de dedicarme a sistemas, puse un negocio, seguí estudiando y me quedaron los amigos que realmente tenían que quedarme. Uno se aferra a la familia porque sin ellos no hubiese podido superar esto y continúo viniendo a la Fundación Salud porque se trata de un camino de aprendizaje que no tiene fin."

 
Ejercicios grupales de la Fundación Ineco. 
 

Tanto Fernández como Marcuso concuerdan en que la enfermedad marca una pausa y hace pensar qué es lo realmente significante en la vida. "La mayoría de la gente acá agradece a la enfermedad, uno dice ¿cómo puede ser? -apunta la directora de Fundación Salud-. Nadie dice que vos tenés que agradecerle, pero ellos haciendo un proceso de transformación y de cambio lo ven: las personas se tornan más compasivas, más solidarias, cambian su escala de valores, porque de verdad la enfermedad te devuelve lo que es importante, ahí podés entender lo que no habías entendido antes, te pone frente a los deberes que no están cumplidos y ahí tenés una necesidad imperiosa de sanar, sentir, vivir una vida diferente."

Rol de la familia

¿Cómo manejar la situación cuando uno no es el enfermo, sino un familiar? ¿Qué se debe hacer? "El otro enfermo es la familia -sostiene Facundo Manes, doctor y presidente de la Fundación Ineco-. Por eso es importante educar y brindar información para que puedan y sepan cómo acompañar al paciente. Realizamos talleres semanales para familiares de las personas que padecen enfermedades, en nuestro caso neurológicas y psiquiátricas, y para crear, por un lado, un espacio de participación activa donde los concurrentes realicen un intercambio de vivencias que ayuden a generar soluciones nuevas a los problemas, y por el otro, orientarlos y capacitarlos para lograr un nuevo aprendizaje para afrontar las dificultades en la convivencia con un paciente con una enfermedad psiquiátrica o neurológica."

Por su parte, Maruso sostiene: "Cuando el paciente cambia, cambia toda la familia y es muy bueno que sepa cómo actuar de una manera significativa en la recuperación. Por eso trabajamos con el paciente y con todo su grupo de apoyo familiar, porque también ellos tienen que aprender a resignificar el sentido de la enfermedad: no alcanza sólo con el amor, no se logra solamente queriendo al enfermo. Necesitamos que formen parte de la medicina y no de la enfermedad", concluye.

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