Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

Cómo poner una fábrica en la mesada de la cocina

Tecnología

Utilizada por diseñadores y aficionados, las impresoras 3D buscan perfeccionar sus modelos para llegar a un público más amplio

Por   | The New York Times

En su discurso del Estado de la Unión la semana última, junto con los pedidos estándar para lograr una reforma de la educación y la independencia energética, el presidente Obama hizo mención a una tecnología en crecimiento. En un laboratorio en Youngstown, Ohio, el presidente dijo: "los trabajadores están perfeccionando la impresión 3D que tiene el potencial de revolucionar la manera en la que fabricamos casi cualquier cosa".

Cuando Brook Drumm vio clips del discurso en su casa, en las afueras de Sacramento, California, sintió ganas de atravesar la pantalla de su televisor y darle la mano al presidente. Drumm, un señor calvo, con barba candado y padre de tres niños, diseñó el Printrbot , un kit de impresión en 3D, de escritorio. Al igual que otras varias impresoras en 3D , ésta utiliza plástico derretido (aplicado capa por capa por un extrusor, similar a una pistola de pegamento, sobre una superficie calentada) con el objetivo de convertir diseños creados en una computadora en objetos reales.

Como lo demostró Drumm en su campaña en Kickstarter, la que utilizó con el fin de recaudar más de 830.000 dólares para comenzar su negocio, a fines de 2011, la Printrbot es lo suficientemente pequeña como para caber en la mesada de la cocina, junto a la cafetera. "El objetivo de la compañía", dijo Drumm con confianza, "es poner una impresora en cada hogar y en cada escuela".

La tecnología para la impresión en 3D ha existido durante años, y el presidente Obama se refería a sus aplicaciones en la fabricación. Pero hay una sensación creciente de que las impresoras en 3D pueden ser el hogar de los electrodomésticos del futuro, tanto como las computadoras personales lo eran hace 30 años, cuando Dick Cavett se refirió a la Apple II en un comercial de televisión como "el aparato de los años '80 para todas esas molestas tareas del hogar".

Al igual que las computadoras, las impresoras en 3D originalmente demostraron su eficacia en el sector empresarial, costaban una fortuna y eran más voluminosas que una heladera. Pero en los últimos años, han surgido modelos de escritorio más económicos, y los futuristas y aficionados a la impresión en 3D ahora se imaginan un mundo en el que alguien tiene una idea para una herramienta de trabajo (o se le rompe una aguja del reloj de la cocina o pierde la tapa de la botella de shampoo) y simplemente imprime su invento o la pieza de repuesto.

Algunos objetos creados con una impresora 3D

 
 

Bre Pettis, jefe ejecutivo de MakerBot , la compañía con sede en Brooklyn que lidera la fabricación de impresoras en 3D para el mercado de consumo, ha visto cómo la tecnología está siendo aplicada. "Tenemos historias de personas que han reparado sus licuadoras, que han reparado sus máquinas de café", expresó.

La base de datos de archivos de uso compartido que supervisa MakerBot, llamada Thingiverse , tiene actualmente más de 36.000 diseños para descargar. "Una de mis historias favoritas de Thingiverse es un padre que tiene una hija que mide 104 centímetros de altura", dijo Pettis. "Ellos estaban yendo a un parque de diversiones y no iba a poder subirse a ninguna de las atracciones porque la altura mínima era 106 centímetros. El papá hizo plantillas ortopédicas para sus zapatos".

El último otoño (boreal), MakerBot abrió lo que podría ser la primera tienda dedicada a impresoras en 3D, en el bajo Manhattan. En el interior, modelos de demostración de la Replicator 2, una maquina cuadrada, de estructura de acero del tamaño de un horno de microondas, que se vende por alrededor de 2200 dólares, están imprimiendo constantemente, convirtiendo los archivos creados en Trimble SketchUp y en otro software CAD en cosas como modelos de arquitectura o carcasas para teléfonos inteligentes.

Emmanuel Plat, director de comercialización de la división minorista del Museo de Arte Moderno, dijo que en su experiencia, ver cómo trabaja una impresora en 3D puede inducir un shock para el futuro. "Cuando la gente ve la máquina funcionando, queda fascinada", señaló Plat, quien se incluye entre los impresionados.

Como parte de su colección denominada "Destino: Ciudad de Nueva York", en mayo, la Tienda de Diseño del MoMA (Museo de Arte Moderno, en idioma español) contará con una Replicator 2 para imprimir artículos destinados a la venta, inspirados en Nueva York, como por ejemplo un rascacielos en miniatura o un taxi; la gente también podrá comprar la impresora, dijo Plat.

En una época en la que filmar un video con un teléfono y enviárselo a un amigo al otro lado del mundo es algo antiguo, no es fácil impresionar a la gente con la tecnología. Sin embargo, dondequiera que vaya últimamente, Plat dijo que oye a la gente hablando sobre la impresión en 3D. "Es la novedad en la comunidad del diseño y también en la comunidad creativa", agregó. "Las aplicaciones son ilimitadas".

Todavía existe una brecha significativa entre el potencial de las impresoras 3D y la realidad actual. Sus usuarios suelen ser profesionales del diseño o fabricantes aficionados, no son consumidores hogareños a quienes todavía les cuesta programar el control remoto

Pero a pesar de todo el entusiasmo en torno a la impresión en 3D, todavía existe una brecha significativa entre su potencial y la realidad actual. Los aproximadamente 15.000 primeros usuarios de una impresora MakerBot son, en su mayoría, profesionales del diseño o fabricantes aficionados, no son consumidores hogareños a quienes todavía les cuesta programar el control remoto. Y las cosas que imprimen aún tienden a ser baratijas, como juguetes, llaveros o simplemente piezas de plástico de colores con formas divertidas.

Drumm compró un kit hace un par de años porque quería ser "la primera familia en la cuadra en tener una impresora en 3D", dijo. Después de ensamblar la máquina, una tarea complicada que requería conocimiento de soldadura, él y su hijo de 6 años, lograron imprimir un abridor de botellas. "Nos llevó 45 minutos y no fue muy bueno, pero me entusiasmó", dijo Drumm. "Bueno, estamos haciendo esto en la mesada de la cocina".

Es un sentimiento que Pettis espera que otros padres compartan. Él apuesta a que van a comprar impresoras en 3D para sus hijos, a pesar de las limitaciones actuales, de la misma manera que su familia compró una computadora Commodore 64, a principios de la década de 1980. Las máquinas representan el futuro, señaló, y "por el costo de una computadora portátil" ofrecen "educación en temas relacionados con la fabricación".

Aun así, a 2200 dólares, una Replicator 2 cuesta más que la mayoría de las laptops, y en esta perezosa economía se supone que las familias podrían encontrar usos más esenciales para ese dinero.

Cuando diseñaba la Printrbot, esa fue una de las cosas que Drumm tuvo en mente. Él quería que el equipo fuera fácil de ensamblar y que no requiriera soldadura, dijo, pero sobre todo quería que fuera barato. "Era obvio que no podía costar 1.200 o incluso 800 dólares", dijo. Se decidió por establecer un precio de alrededor de 550 dólares.

"La gente no sabe lo que va a hacer con ella", agregó. "Yo simplemente digo: 'Ésta es una tecnología tan nueva. Pruébela'".

Al escuchar a Drumm relatar sus primeras incursiones en la impresión en 3D, o al ver la Replicator 2 imprimiendo una cosa de colores brillantes, uno se acuerda de otro anuncio de Apple, uno que data de unos años antes del de Dick Cavett. En el anuncio, una voz sintetizada promociona todo lo que una familia puede hacer con una computadora personal, como "crear pantallas en color deslumbrantes" en su televisión e "inventar sus propios juegos de Pong". Teniendo en cuenta la gran cantidad de usos que le hemos encontrado a las computadoras personales desde entonces, y lo indispensables que se han tornado, el anuncio es casi absurdamente pintoresco.

Max Lobovsky, uno de los creadores de la Form 1 , una impresora en 3D de escritorio que es impresionante, tanto en su diseño como en la calidad de su impresión, dijo que la impresora 3D se encuentra en una etapa de evolución protozoaria similar. "No se trata sólo de la tecnología o de la reducción de los costos", señaló Lobovsky. "Las máquinas tienen que ser fáciles de usar, deben tener más capacidad y deben ofrecer más aplicaciones en el hogar. Creo que faltan todas esas cosas en la actualidad".

Cómo se creó la impresora 3D RepRap



Él y su socio, Natan Linder, crearon la Form 1, que se vende a alrededor de 3300 dólares, como una impresora en 3D accesible para profesionales. En septiembre último, recaudaron más de 2,9 millones de dólares en Kickstarter, lo cual es una prueba del entusiasmo en el mercado. Ven a la tecnología de impresión en 3D bajando desde las compañías a las pequeñas empresas, a los ingenieros, arquitectos y artesanos, a los que va dirigida la Form 1.

"Hay un par de niveles más", dijo Lobovsky, "antes de que podamos llegar a todos los hogares".

Puede que sólo sea cuestión de tiempo hasta que una impresora en 3D comparta un estante con la laptop o con el televisor y, por supuesto, Pettis ya cuenta con una Replicator 2 en su mesa ratona, en Brooklyn. Pero, por el momento, el lugar más común donde se puede encontrar una impresora de escritorio en 3D puede ser en un espacio de hackers, donde los aficionados se reúnen para compartir ideas y solucionar problemas de las que pueden ser máquinas difíciles de hacer funcionar.

Consideremos lo que sucede con las impresoras en 2D, con sus atascos de papel y advertencias de niveles bajo de tóner, y luego recordemos que la mayoría de las impresoras en 3D utilizan plástico caliente y no vienen con una persona que las repare.

Las impresoras 3D en la Argentina

Existen diversas iniciativas en el país, como la desarrollada por Kikai Labs o la Trimaker , por mencionar sólo algunos modelos.

Video: Impresoras 3D

Hackear Manhattan

Hack Manhattan realiza un evento semanal llamado "Jueves en 3D" en su estrecho cuarto de trabajo del segundo piso, en la calle 14. Una noche, el mes último, David Reeves y Justin Levinson, dos miembros del club, se sentaron alrededor de una impresora que Reeves había construido con unos planos gratuitos que consiguió en Internet. Sus cables expuestos y su marco con varillas a la vista le daban a la máquina un aire de proyecto de feria de ciencias, pero la extrusora daba vueltas con los movimientos rápidos y precisos de un colibrí, imprimiendo capa por capa de plástico.

En una de esas vueltas locas de la tecnología, Reeves, un científico investigador al que le gusta experimentar, estaba usando su impresora en 3D con el propósito de construir las piezas para construir otra impresora en 3D.

Cerca de allí, Matthew Duepner tenía la esperanza de obtener sugerencias sobre cómo modificar el kit de la Printrbot Jr. que había comprado por 400 dólares en una feria y había estado probando en su dormitorio. Es un estudiante de 15 años, que asiste al segundo año de la escuela secundaria Professional Children's School, y se enteró de la impresión en 3D en un taller que se llevó a cabo en el M.I.T. (Instituto de Tecnología de Massachusetts), relató, y "simplemente me enamoré de ella".

Estaba emocionado porque había encontrado recientemente un proveedor de plástico barato en Long Island, el equivalente en 3D a la tinta para impresoras. "Deberías ver la bobina", dijo. "Es tan grande como yo. Es una locura".

Levinson, editor en Makeshift, una revista que se centra en la creatividad, dijo que él puede pensar en al menos un uso práctico para una impresora en 3D: el mechero del horno de su madre está roto y ella ya no puede obtener una pieza de repuesto. "Objetos enteros son de repente inútiles porque un estúpido pedazo de plástico se rompió", expresó. La capacidad de imprimir uno nuevo, añadió, "alarga mucho más el ciclo de vida de los objetos".

Pero Levinson no tiene una impresora en 3D en su casa, y tal vez sea prudente esperar por ahora.

Otro visitante, Jim Galvin, programador de iluminación para cine y televisión, dijo que gastó alrededor de 1100 dólares en una Cupcake, una versión temprana de la MakerBot. Resultó muy útil cuando imprimió un soporte para el iPhone de su auto. Aun así, se quejó, "todo lo que imprimí, lo imprimí al menos ocho veces hasta hacerlo bien", y la Cupcake fallaba a menudo. "Me convertí en un mecánico de impresoras en 3D, y eso no es lo que quería ser". (Una Replicator 2, en un estante de Hack Manhattan, con un cartel pegado que dice: "¡No funciona! No utilizar", sugiere que el último modelo de MakerBot no es a prueba de fallas tampoco.)

Sin embargo, el soporte para el iPhone que creó Galvin parecía demostrar el potencial de la impresión en 3D. Debido a que utiliza dos carcasas de protección, su teléfono es demasiado ancho como para caber dentro de un soporte estándar (un problema que puede ser único de Galvin, y que él pudo resolver con su impresora en 3D). "Eso es lo que creo que es tan emocionante de la impresión en 3D", expresó. "Cualquier cosa que necesites, todas esas cosas que deseas hacer, se pueden hacer".

Era claro que a pesar de las dificultades técnicas y de los costos, todos en la sala estaban tan entusiasmados por la tecnología como Galvin. A lo largo de la noche, ellos debatieron sobre los diferentes tipos de plástico, compartieron consejos operativos y novedades que habían visto u oído (Duepner describió un modelo que imprimía mezcla para panqueques), y especularon sobre cómo la impresión en 3D conducirá a la revolución que el presidente Obama anunció en su discurso.

Si cerrabas los ojos, casi te podías imaginar parado en una sala en Silicon Valley en la década del '70, escuchando a los primeros programadores elogiar la computadora personal. Todos sabemos cómo terminó eso.

Que lo hagan ellos mismos

Al igual que las computadoras que las precedieron, las impresoras en 3D se trasladan desde el sector empresarial y la fabricación hacia las tiendas y hogares. Hay docenas de impresoras disponibles para los aficionados hoy en día. Le pedimos a David Reeves, miembro de Hack Manhattan, quien ha experimentado con varias impresoras en 3D y ha construido una, que nos ofrezca su opinión sobre algunas.

Replicator 2, de MakerBot

PRECIO: Aproximadamente 2200 dólares en Estados Unidos

LO BÁSICO: La impresora óptima es aquella que puede imprimir rápidamente sin sacrificar la calidad. La calidad de impresión de la Replicator 2, dijo Reeves, es mejor que la de cualquier otra máquina que ha utilizado. Si bien este modelo se anuncia como listo para imprimir al sacarlo de la caja, Reeves dijo que la que él utilizó requirió una pequeña modificando de software. Además, el precio es un poco alto.

Prusa Mendel

PRECIO: Aproximadamente 750 dólares en Estados Unidos

LO BÁSICO: La Mendel surgió del proyecto RepRap, una iniciativa de código abierto con el objetivo de crear una impresora barata, auto-duplicadora. Reeves construyó su Mendel con las piezas que encontró en Internet y dijo que ha sido "muy durable". Tal vez lo mejor es que se realizan actualizaciones en el diseño a menudo y los usuarios pueden descargar los archivos gratis e imprimir nuevas piezas.

Form 1



PRECIO: Aproximadamente 3300 dólares en Estados Unidos

LO BÁSICO: La Form 1 fue un proyecto en Kickstarter que tuvo gran éxito, y es quizás la impresora en 3D más atractiva del mercado. Utiliza una tecnología diferente a la del resto de las impresoras (llamada estereolitografía, produce impresiones de mayor resolución con láseres, según la compañía), y a eso se debe el costo más elevado. Reeves dijo que no tenía suficiente información sobre la Form 1 como para ofrecer una opinión, aunque señaló que es una impresora que viene lista para usar, no es un kit para armar. "Son máquinas complejas con software y hardware complejos", dijo Reeves, y agregó que el ensamblaje de una impresora "puede ser frustrante, incluso para los que se dan maña".

Printrbot Jr., de Printrbot

PRECIO: Aproximadamente 400 dólares en Estados Unidos

LO BASICO: Uno de los miembros de Hack Manhattan posee una Printrbot Jr., y Reeves dijo que quedó "realmente impresionado con la calidad de impresión". El precio también es atractivo para los principiantes, así como también el pequeño tamaño (se la puede transportar fácilmente). Una desventaja para los que no se dan maña es que la Jr. Printrbot es un kit, y la otra es que el tamaño de la superficie limita el tamaño de los objetos que se pueden imprimir..

TEMAS DE HOYLa pelea con los holdoutsEl brote de ébolaColoquio de IDEAElecciones en AFA