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Economía real / Precios

Desde 2008, el índice del surtidor de nafta duplica al del Indec

Economía

El combustible promedió subas de 20% anual; a fin de año, el litro costaría 9 pesos

Por   | LA NACION

El precio de la nafta, que alguna vez fue el parámetro para medir el avance de la inflación, ha dejado de serlo. La inflación se muestra mucho más cerca en las góndolas, en las facturas de algunos servicios o en las cuotas de los colegios o de la medicina prepaga.

¿Qué pasará con el precio de los combustibles en otro año de inflación? Si de historia reciente se trata, el precio del litro, que según la marca y el octanaje está entre seis y siete pesos en las estaciones porteñas y alrededor de un peso más en el interior del país, podría rondar los 10 pesos a fin de año.

Sucede que en los últimos cinco años, el valor del combustible prácticamente, que copió el movimiento del índice de inflación privada y, claro está, duplicó las cifras que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El comportamiento de los precios de los combustibles durante el kirchnerismo tuvo un antes y un después de febrero de 2008. Desde entonces, el valor de un litro de nafta en surtidor pasó de 1,949 pesos a los actuales 6,349. Es decir, aumentó 226 por ciento. La etapa anterior, desde mayo de 2003 hasta febrero de 2008, los valores se mantuvieron estables entre 1,891 y 1,949, con apenas un pico de 2,229 en enero de ese año.

¿A qué se debe esa bisagra en la que los precios de los combustibles líquidos empezaron a duplicar la inflación que publica el Indec? "Los precios estaban muy atrasados y en algún momento había que ponerlos a tiro de los verdaderos costos de explotación en la cadena de distribución. El momento fue ése", dijo una fuente que conoce los pormenores de la política energética argentina y que frecuenta los despachos oficiales.

Pero en febrero de 2008 sí que pasó algo en el mundo energético. YPF vendió 15% de sus acciones al grupo Eskenazi, un experto en mercados regulados, tal como lo definió la vendedora Repsol.

Al momento de firmarse los papeles del traspaso de la empresa, el precio de la nafta súper era de 1,949 pesos; tres meses después ya se cotizaba a 2,363 y para fin de ese año el valor estaba en 2,653 pesos por litro. Con el gasoil pasó algo similar: pasó de 1,764 a 1,926 en 10 meses de gestión Eskenazi. Esos primeros tiempos de management argentino, la petrolera recompuso los precios de la nafta súper 26%. Ese mismo período la inflación, según el índice elaborado por Buenos Aires City y el Congreso de la Nación, llegó a 26,7 por ciento.

Desde entonces, los números que lucen los surtidores están siempre por encima de los que reflejan los índices privados de precios al consumidor. En 2009, la inflación fue de 16,5% y la nafta aumentó 22%. Dos años después, el crecimiento del valor del combustible superó en 4,5 puntos porcentuales a la inflación anual: 27 contra 22,5 por ciento. El año pasado, los movimientos fueron calcados: ambos subieron 23 por ciento. Si la historia se repite en 2013, con proyecciones de consultoras privadas de inflación cercanas a 30% anual, la nafta premium rondaría $ 9 por litro y la súper alrededor de 8 pesos. Claro que estos valores se conseguirían sólo en la ciudad de Buenos Aires. En las provincias, donde la nafta de más octanaje ya cotiza alrededor de 7,50 pesos por litro, el valor podría llegar a 9,75 pesos.

Aunque no le guste al Gobierno, los precios los convalida el mercado. Y éstos son convalidados. Según la Secretaría de Energía, en enero se despachó 20% más de nafta súper que el mismo mes de 2013..

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