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Modelo

El reino de los alimentos baratos para todos y todas

Economía

El Mercado Central, en La Matanza, funciona como un universo de precios bajos, paralelo a la inflación

Por   | LA NACION

 
 

Como un jugador de realidad virtual, Guillermo Moreno oficia de administrador en el Mercado Central. Allí se desarrolla un negocio al margen de un tipo de mediación empresaria que, a entender del secretario de Comercio, infla los precios de los alimentos en las góndolas. En el predio de La Matanza, implementa sus programas accesibles "para todos", y organiza baratas de productos a valores que parecen de una dimensión paralela a la economía real. Aunque no todos los visitantes logran encontrar las promesas que se publican en el sitio web oficial "precios en su sitio", todo parece ajeno a lo que ocurre puertas afuera, donde las alzas se frenaron con un congelamiento.

En la maqueta de Moreno también hay un espacio reservado para la cultura, un gimnasio con aparatos y bolsas de boxeo, un equipo de fútbol y, pronto, una escuadra de hockey sobre césped. La gestión del secretario daría envidia a cualquier fanático del CityVille (el juego que consiste en administrar una ciudad). Pero la dinámica del mercado tiene algunas particularidades.

Si bien la principal actividad es la mayorista, los sectores destinados a la venta minorista cobraron especial trascendencia con el avance de la inflación. Es allí donde se encuentra el menú oficial; en especial, en los puestos de algunos empresarios cercanos al Gobierno. Por caso, en la carnicería La Lonja, de Alberto Samid - "el rey de la carne"-, los cortes populares, de "vaca pesada", como le dicen en la jerga, se anuncian en un cartel con el sello de la Secretaría de Comercio. El kilo de asado cuesta $ 13, como las hamburguesas; el de bife ancho, $ 14. Pese al límite de dos kilos por corte para cada cliente, según comprobó la nacion, la carne barata comienza a desaparecer apenas un par de horas después del comienzo del día. La oferta es limitada y se vende rápido, repiten los vendedores detrás del mostrador. Para el resto del día queda otro rango de precios, aunque más baratos que afuera, lejanos a los oficiales.

Pan a $ 2,70; pollo, $ 6; queso cremoso, $ 20. Las ofertas del mercado pueden sorprender a quienes estén acostumbrados a llenar su chango en supermercados urbanos. Pero aun allí los incrementos logran colarse por algunas grietas. "El proveedor de achuras ya nos avisó que la semana que viene van a venir más caras", dice una mujer detrás de la caja registradora de un local de carne porcina. Salvador, a cargo de una quesería, precisa aumentos en torno de los $ 5 en el kilo de por salut, sardo y muzzarella, entre otros. En otro puesto, Hernán ajustó algunos centavos en ciertos productos de tocador encarecidos en el mayorista. Aun así, la brecha se mantiene.

Por estos días, reconoció un buen conocedor de la actividad, el mercado está sufriendo una baja más profunda que la acostumbrada estacionalidad de esta época. "Hay una retracción en la parte mayorista. Pero en la minorista viene más gente a la venta comunitaria", describió.

Modelo a replicar

El Mercado Central constituye un modelo que el Gobierno pretende replicar en el territorio nacional para combatir las subas aceleradas en el inicio del año electoral. En la actualidad, existen en el país 44 mercados de este tipo, la mayoría ubicados en la provincia de Buenos Aires. Claro que ninguno alcanza en dimensión y volúmenes al que se encuentra camino a Ezeiza, reconocido como uno de los más importantes de América latina. El negocio mayorista frutihortícola se desarrolla en 12 naves con más de 800 puestos y unos 600 operadores. El fin de semana, estiman en el mercado, pueden pasar 50.000 personas.

El centro concentrador tiene 29 años y es administrado formalmente por la Corporación del Mercado Central, un ente tripartito formado por la Nación, la provincia y la ciudad. En la práctica, desde 2006, un decreto le dio participación directa a la Secretaría de Comercio, a la que responden las autoridades actuales. Cada jueves, los directivos y algunos empresarios del lugar se reúnen con Moreno.

Según detalló Fabián Zeta, presidente de la Cámara de Operadores Mayoristas de Frutas y Hortalizas del Mercado Central (Comafru), "cada puesto tiene un promedio de cinco empleados propios y ocupa a cuatro o cinco personas más de las cooperativas que descargan los camiones, y a otros cinco que hacen changas y cargan las camionetas". De acuerdo con su estimación, cada vendedor recibe un promedio de 50 verduleros a diario y despacha unos 60.000 kilos de mercadería.

La concesión de un puesto por un mínimo de dos años oscila entre $ 2000 y $ 7000 al mes, y varía conforme la ubicación, relató un operador. Los cánones se ajustaron en los últimos años entre 10 y 12%, en general, con dos subas al año. Además, abonan una tasa de servicios a modo de "expensa". Otros, como los de la feria textil, pagan cánones según la cantidad de días que montan su negocio a la semana. La corporación resuelve las adjudicaciones.

Ofertas variadas

Las ofertas de Guillermo Moreno, expuestas en el sector minorista

  • Pollos a $ 6 el kilo / Uno por cabeza
    ... y con cambio, reclama un cartel pegado en la pared de una pollería. Así se vende un stock diario que se agota en las primeras horas del día. El otro precio es de $ 14 por kilo, apenas unos centavos por debajo del precio del súper.
  • Frutas y verduras / Oferta barata
    El rubro que recibe la mercadería directo de los productores ofrece precios con diferencias amplias respecto de las verdulerías.
  • Baguettes, por $ 2,70 / 2 kilos cada uno
    Los compradores hacen una larga fila para conseguir el pan a $ 2,70 el kilo y la docena de facturas a $ 8. En las panaderías, una sola baguette se cobra más ?de 3 pesos.
  • Carne con stock limitado / Sólo para algunos
    Los precios oficiales se encuentran temprano y se venden en stocks limitados, de a dos kilos por corte.

Un proyecto de $ 800 millones en el predio

En 100 hectáreas del Mercado Central, la constructora Riva comenzará en un mes la obra del complejo Mil Columnas-Ciudad Mayorista, una inversión de $ 800 millones que, en la primera etapa, desarrollará 7000 locales para inaugurar en 2014, según indicaron en Mil Columnas. El proyecto de la empresa que firmó un contrato de concesión por 40 años despertó quejas en La Salada..

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