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Arte y comunidad

El teatro comunitario, una fuerza que crece y resiste

Espectáculos

El Circuito Cultural Barracas y el Grupo Catalinas Sur nuclean a cientos de vecinos en talleres y obras

Por   | LA NACION

"Todo vale en esta fiesta / los invitados, público en ella / y los actores son de acá a la vuelta / todos vecinos, no se sorprenda?", reza un fragmento de la canción de cierre de El casamiento de Anita y Mirko, obra emblema del teatro comunitario que el Circuito Cultural Barracas (CCB) presenta, desde hace más de una década, en su sede de la calle Iriarte.

El Circuito tiene más de quince años y forma parte, junto al legendario Grupo Catalinas Sur y a otras iniciativas similares, de un fenómeno que, pese a las dificultades, sigue creciendo y convocando a centenares de vecinos que encuentran en el teatro y la música un lenguaje común. "El Circuito nace del grupo Los Calandracas, que formé junto a unos amigos y con el que hacíamos teatro de calle, en el parque Lezama. Ahí nos conocimos con el grupo Catalinas Sur, que también hacía funciones. En 1996, como grupo, decidimos tomar como ejemplo lo de Catalinas y hacer un grupo de teatro comunitario del barrio de Barracas", cuenta Ricardo Talento, director del Circuito.

Según afirma, ya son más de trescientos los vecinos que se unieron al proyecto y uno de los rasgos más sorprendentes de la iniciativa es la integración que se produce entre las generaciones: "El teatro comunitario permite esa construcción con todas las generaciones juntas". Además, cuenta orgulloso que familias enteras participan de las actividades y que incluso los chicos que se acercan allí suelen mejorar en sus procesos de socialización. "Hubo casos de chicos que en la escuela andaban mal o tenían problemas de conducta y acá no. Incluso, algunos son buenos instrumentistas o actúan. De repente, ese chico empieza a pensar: «no soy tan malo, no soy tan descartable»", dice.

Uno de los mayores desafíos que enfrenta el Circuito está vinculado a su capacidad de sustentarse. Si bien recaudan dinero con sus funciones, necesitan también de otros aportes. A fines de 2012 tuvieron dificultades para seguir con sus actividades en su espacio histórico y ofrecieron funciones en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD). Según informaron sus autoridades, el Ministerio de Cultura de la Ciudad, asumió el compromiso de ayudarlos a mantener su espacio.

Una fiesta, una familia

Mientras los cantantes prueban sonido y decenas de vecinos se amontonan en una gran sala (devenida en camarín), Omar Sisela, un vecino de 65 años que asiste al Circuito junto con toda su familia desde hace doce años, espera para salir a escena."Vienen mis nietitos, mi mujer y mi hija, que tiene una discapacidad -dice-. Estamos en la murga, en el Circuito en banda y en el grupo de teatro...No necesitamos terapia, venimos acá a desenchufarnos. Es un desahogo tremendo y una familia inmensa." En otro rincón, se prepara para actuar Valeria García Sanabria. "Es una escuela este lugar, de las que a mí me gustan... En los talleres aprendés que todos podemos aportar, que podemos construir algo juntos", dice.

Grupo Catalinas Sur, pionero

Catalinas Sur comenzó su camino en 1983, de la mano de Adhemar Bianchi, un director uruguayo que proponía llevar el teatro a las plazas. Ése fue el puntapié inicial para las "fiestas teatrales" que encontraron, finalmente, su espacio propio y que devinieron en una agrupación que brinda talleres y un espacio de transformación y que nuclea a cerca de quinientas personas de todas las edades (a partir de los 4 años).

"Nosotros creemos que el arte es una forma de transformar la realidad y la sociedad y creemos que la forma es juntándose con otros vecinos, siempre recuperando la memoria colectiva y en pos de la esperanza, generando un espacio de pertenencia en el barrio", dice Gilda Arteta, de 25 años, quien desde hace diecisiete forma parte de Catalinas Sur y hoy se desempeña como directora coral del grupo y asistente de dirección en su Orquesta Atípica. La artista destaca que los pilares de la agrupación son el teatro comunitario, el canto comunitario, la orquesta, los títeres, el circo y la murga de estilo uruguayo. "Tenemos un programa en el que trabajamos en la villa 20, donde damos clases. En esos barrios, lo que más funciona es el circo y la percusión y lo que más sorprende es cómo se puede generar un espacio de pertenencia." Con respecto a la convocatoria de los espectáculos, Arteta cuenta: "Aún hoy nuestra principal herramienta de difusión es el boca en boca". Con respecto al trabajo en el barrio, agrega: "Nosotros tenemos mucho diálogo con muchas organizaciones sociales del barrio. Hacemos un trabajo muy territorial e intentamos hacerlo en conjunto".

Catalinas Sur retomará sus talleres el mes próximo y, como parte de las celebraciones por sus treinta años, estrenará ese mismo mes Carpa quemada, un nuevo espectáculo que retoma algunos sucesos centrales de la historia del siglo XIX. El Circuito Cultural Barracas lo hará este mes (el 11 empieza sus talleres y el 16 y 23 se presenta su murga Los Descontrolados de Barracas en el Galpón de Catalinas Sur). Luego, reestrenará El casamiento de Anita y Mirko en abril..

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