Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

El medio es el mensaje

CFK y tres poderes que giran a su alrededor

Opinión
 
 

Nunca tuvo más sentido la frase del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini: "A la Presidenta se la escucha, no se le habla". Fue así durante su discurso de 3 horas 40 minutos (un poco más largo que el del año pasado) que dio anteayer para dar cuenta al país de su gestión en la apertura del 131° período legislativo.

Así y todo, acabamos de atravesar una semana inusual donde los tres poderes del Estado -no sólo el Ejecutivo, sino también el Legislativo y el Judicial- se hicieron explícitos y gozaron de un altísimo perfil mediático.

Aunque Cristina Kirchner potencia con sus maneras absolutistas el sistema presidencialista, fue una brisa refrescante ver a los otros poderes ocupar, al menos, excepcionalmente significativos espacios simbólicos. Igual, dio la sensación de que éstos son apenas tenues satélites que orbitan alrededor de aquélla, el gran astro solar.

Se juntó todo: el debate en comisión primero, y la sanción definitiva después, en Diputados del controvertido memorándum de entendimiento con Irán por la causa AMIA, coincidió con el 150° aniversario de la creación de la Corte Suprema de Justicia y la apertura del año judicial. Y anteayer, como ya se dijo, fue el turno de la presidenta de la República, con su kilométrica pieza oratoria ante la Asamblea Legislativa. Cada cosa sucedió a la vista de todos, con la TV poniéndoles imagen y sonido a los sugerentes semblanteos e inflexiones verbales. Especialmente el viernes, mediante una televisación muy fluida con planos que favorecieron a los amigos y dejaron mal parados a los opositores.

Uno con maneras más sutiles; la otra, con sus acostumbrados Exocets verbales, protagonizaron la "pelea de fondo" de la semana Ricardo Lorenzetti, titular de la Corte, y Cristina Kirchner, cabeza del Ejecutivo. Son los representantes máximos de dos poderes ahora en pugna y, por lo visto, escenarios de las inminentes batallas por venir.

Si ya el Legislativo funciona con docilidad gracias a la imposición matemática de las mayorías en ambas cámaras, al Judicial buscan domesticarlo para que se vuelva más funcional al eslogan predilecto de la jefa del Estado ("Vamos por todo").

Paradojas del kirchnerismo: el extinto ex presidente no bien llegó al poder fue aplaudido por toda la sociedad al destruir la "mayoría automática" del menemismo en la Corte Suprema. Pero ahora su viuda está convencida de que los pocos escollos que el Gobierno encuentra en su camino se debe a que todavía no hay suficientes magistrados que simpaticen con su causa.

El choque de poderes viene fogoneado desde que el anunciadísimo 7-D no salió al gusto del Gobierno. Ese día pensaba despojar al Grupo Clarín de varias de sus ondas y aún no pudo hacerlo porque el trámite tribunalicio de ese engorroso expediente se extiende indefinidamente entre cautelares y apelaciones, a las que ahora pretende ponerles coto.

Con la sangre en el ojo desde entonces (los ánimos se exacerbaron aún más por la frustrada estatización del predio palermitano de la Sociedad Rural), las amenazas de venganzas y de "democratización" contra el "levantamiento" (Julio Alak, dixit) de la Justicia resuenan de la Presidenta para abajo hasta el último de sus replicantes. Y no pararán hasta hacerla arrodillar.

Como una suerte de réplica abogadil de Carta Abierta, el grupo de los intelectuales que apoyan al kirchnerismo, surgió el movimiento Justicia Legítima, que también adoptó como sede la Biblioteca Nacional y abona ese terreno beligerante. Allí acaba de tener su primer encuentro de dos días y emitió un documento con innegable inspiración en el grupo de los escritores y filósofos oficialistas.

Paralelamente, Lorenzetti fue acusado en estos días por la usina de medios y relatores adictos de hacer equilibrio sólo porque en su discurso dio, como se dice popularmente, una de cal y otra de arena. Hacer un esfuerzo para ostentar una posición equilibrada que pondere luces y sombras de bandos en pugna se ha convertido en un demérito en la república kirchnerista. Lo vociferante paga más.

Así, no es raro que en la entrevista que dio a lanacion, la jefa de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, que desde hace tantos años transita los tribunales, se haya autoincriminado al decir que "la Justicia actual es ilegítima, corporativa, oscurantista y de lobbies aceitados".

A Lorenzetti lo tienen a maltraer en los últimos días. El funcionariado K de los tres poderes lo desairó al faltar en pleno a escuchar su discurso del miércoles donde reivindicó el "derecho a la libertad de expresión" y condenó "la distribución arbitraria de pauta publicitaria". La Presidenta esperó al último tramo de su colosal perorata para comunicar sus proyectos para "democratizar" la Justicia. La TV se solazó en las caras de incomodidad del titular de la Corte, tanto como en las de satisfacción de Raúl Zaffaroni.

Según el nuevo anuario de television.com.ar, en 2011 hubo 25 cadenas nacionales; en 2012 treparon a 30 (aunque sumaron 19 horas más que el año anterior) y ya van 6 sólo en los primeros sesenta días de 2013.

La cadena de anteayer fue la primera que tuvo su propio spot previo en Internet y pudo verse desde el canal de la Casa Rosada en YouTube. La maquinaria de comunicación oficial se perfecciona. ¿Quién está detrás?.

TEMAS DE HOYCristina KirchnerInseguridadElecciones 2015Frente Amplio UNEN