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Misión pastoral / Asistencia para los más vulnerables

Villa La Cárcova, el nuevo hogar del padre Pepe

Sociedad

Tras dos años en Santiago del Estero, ayer dio la primera misa en una de los asentamientos más pobres del conurbano bonaerense; su prioridad, los jóvenes

Por   | LA NACION

"Queremos este lugar lleno de chicos para que el día de mañana un joven de la villa pueda decir que esta capilla lo ayudó a crecer porque acá le enseñaron a amar a su familia, a andar por el camino de Dios y un oficio...", dijo ayer el padre José María "Pepe" Di Paola, en su primera misa en la villa La Cárcova, en el municipio de San Martín, donde vive desde hace muy pocos días.

Después de casi dos años de misión pastoral en Santiago del Estero, el padre Pepe , como todos lo llaman, volvió a uno de los ámbitos que mejor conoce: la mezcla de pobreza y marginalidad. Durante 13 años fue párroco de la villa 21-24 y Zavaleta, en Barracas, de donde debió irse tras ser amenazado de muerte por su trabajo en la prevención del consumo de drogas.

El viernes último se instaló en La Cárcova, un lugar donde podrá vivir lo que considera su "misión dentro de la Iglesia": llevar el anuncio cristiano a los niños y jóvenes más pobres entre los pobres.

Se hizo cargo de la capilla Nuestra Señora del Milagro, una de las dos que atenderá en José León Suárez. La otra es San Francisco Solano, que abarca Ciudad de Dios, 13 de Julio e Independencia, tres villas ubicadas también a orillas del río Reconquista, segundo entre los más contaminados del país. En esas cuatro barriadas se estima que viven más de 20.000 personas.

"En la Iglesia estamos atentos antes que nada a las necesidades de atención pastoral . Hablé con el obispo de San Martín y vimos que había una necesidad mayor en José León Suárez", explicó a LA NACION Di Paola, el cambio de su destino pastoral, ya que en diciembre pasado había anunciado que viviría en Villa Fiorito, Lomas de Zamora.

"Tenemos una enorme esperanza en torno del Camino del Buen Ayre", afirmó, por su parte, monseñor Guillermo Rodríguez Melgarejo, obispo de San Martín. Y se refirió a un estudio sobre 2006 de la Universidad General Sarmiento, que advierte que el municipio de San Martín albergaba el mayor número de villas (57) y asentamientos (91) del país.

"En los últimos diez o quince años se multiplicó por cinco esa cantidad y también la de su población, que ahora calculamos en unas 80.000 personas", comentó a LA NACION el intendente de ese partido, Gabriel Katopodis, que ayer asistió a la misa del padre Pepe.

"[Este barrio] no puede quedar estigmatizado por la droga porque hay muchas iniciativas y esfuerzos de la gente por construir su identidad", dijo el intendente kirchnerista, al admitir que La Cárcova es una de las villas más antiguas.

Levantada sobre basurales, esa villa toma el nombre de una de las calles que marcan su límite y responde al apellido del pintor argentino -Ernesto de la Cárcova- cuya obra más conocida, paradójicamente, es Sin pan y sin trabajo, un óleo que muestra la impotencia de una familia pobre. Pintada hace más de un siglo y medio, es una de las más valiosas del patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, y parece una fotografía actual de la situación de esas barriadas.

"Cuando supimos que venía el padre Pepe, nos dio un poco de miedo porque sabíamos de las amenazas", contó uno de los vecinos de La Cárcova que participaron ayer de la misa. "Pero cuando lo conocimos nos fue dando confianza. Vimos que tiene claro el objetivo: amar al otro tal cual es", dijo, y contó que el padre Pepe estuvo visitando el barrio durante las últimas tres semanas.

"Cuando uno camina por acá se da cuenta de que en La Cárcova hay fe. Te encontrás con un montón de imágenes del gaucho Antonio Gil; te encontrás con gente que te pide una bendición. Es decir, hay muchos signos que tienen que ver con la fe que les transmitieron sus padres y abuelos", dijo Di Paola en su primer sermón.

Anunció que en los próximos días comenzarán desde la capilla una misión casa por casa. Invitarán a los católicos que encontraron en alguna iglesia evangélica a un lugar para rezar y compartir, a volver a su casa, de forma que toda La Cárcova "participe plenamente de la fe en Jesús y del amor a la Virgen".

No se descarta que en la zona repita la experiencia del Hogar de Cristo, un programa de inclusión y acompañamiento integral de consumidores de paco que fundó en 2008 en Barracas. Ya empezó a conversar sobre este tema con distintas organizaciones. "Buscamos que los chicos que quieran recuperarse, tengan a mano una posibilidad para hacerlo", argumentó el sacerdote

Casi al final de su misión en Santiago del Estero, el padre Pepe fue invitado a integrar la Comisión Nacional sobre Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina. Desde allí aportará su experiencia en el Hogar de Cristo, que, a cargo de la Vicaría para las Villas de Emergencia del Arzobispado de Buenos Aires, se desarrolla en las villas de Barracas, Retiro y Bajo Flores..

Del editor: por qué es importante.
La tarea pastoral y social de los sacerdotes intenta paliar la desprotección crónica de los sectores más vulnerables por parte del Estado.

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