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Innovaciones

Google y los anteojos que cambiarán el modo de ver el mundo

Tecnología

Google y los anteojos que cambiarán el modo de ver el mundo

Por   | LA NACION

Sacar una foto, ver el pronóstico del tiempo y consultar el estado del tránsito para elegir la mejor ruta para llegar a destino son algunas de las tareas que, gracias a los avances de los dispositivos electrónicos y las conexiones móviles a Internet, se pueden realizar desde cualquier lugar. Sin embargo, cada vez es más habitual ver a personas que fijan su atención en las pantallas de los celulares mientras caminan, esquivan baldosas flojas y los inminentes empujones con otros peatones.

"Es una experiencia frustrante. Al final te encuentras tocando la superficie de vidrio", dice Sergey Brin, cofundador de Google, una de las principales compañías que promueven el uso de los teléfonos inteligentes de la mano de Android y el universo de tabletas y dispositivos móviles que utiliza este sistema operativo.

"En mis comienzos en Google, mi visión era que la información estuviera disponible sin tener que buscarla todo el tiempo. Pero ahora la avalancha de datos provocada por los teléfonos inteligentes es tal que nos desconecta de las personas que nos rodean. ¿Acaso estamos ante el desencanto por los nuevos dispositivos móviles de una persona que fue una de las responsables en crear el motor de búsquedas Web más utilizado del mundo? Al contrario, Brin no deja de recorrer el escenario de la última edición de la conferencia TED mientras luce unos elegantes anteojos sin lentes, pero equipados con una pequeña pantalla de cristal y una discreta cámara.

Son los Google Glass, la última creación de la compañía que busca ir más allá de la pantalla táctil y que promete revolucionar la forma de interactuar con las computadoras y, por qué no, con las personas y el entorno que nos rodea.

Brin no deja de lucir sus anteojos electrónicos en todo evento relacionado con la compañía, pero también se lo pudo ver en el subterráneo de Nueva York, en una suerte de evangelización a tiempo completo de Glass.

A pesar de los intentos por mostrar estos particulares anteojos como una pulida pieza de diseño, lo cierto es que el uso de este accesorio de Google trae a la memoria las inevitables referencias cinéfilas: la imagen de los cyborgs de Soldado universal , la interfaz utilizada por el T-101 en The Terminator o los registros de video en primera persona de Strange Days son algunas de las películas que reflejaron este tipo de tecnología.

Google Glass no reemplazará por completo a los actuales teléfonos móviles, sino que ofrece una alternativa diferente en el momento de utilizar sus prestaciones.

De hecho, sus características técnicas se asemejan mucho a estos dispositivos. Glass posee una cámara para registrar imágenes y videos, junto a una diminuta pantalla y diversos sensores. A su vez dispone de una conectividad inalámbrica que le permitirá estar vinculado a un smartphone, que servirá como su centro de mandos. Esta semejanza también se refleja en las falencias: viene equipada con una pequeña batería, el talón de Aquiles de los actuales teléfonos y tabletas.

A pesar de estas similitudes, Glass funcionará como una extensión del teléfono inteligente, para que el usuario no necesite desviar su mirada para realizar las tareas más habituales que tienen estos dispositivos. Si en un recital, un accidente de tránsito o durante un partido de fútbol cada vez es más común ver los brazos extendidos para sacar una foto con un smartphone (¡e incluso con una tableta!), los anteojos electrónicos de Google prometen que esta experiencia sea más natural y en primera persona.

En febrero de 2012, los rumores sobre unos anteojos de realidad aumentada, la tecnología que permite descubrir información contextual mediante la cámara de un teléfono inteligente, comenzaron a circular por Internet tras un reporte del blog Bits del diario The New York Times. El origen de este dispositivo habría sido Google X, un laboratorio cuyo nombre sugestivo reviste de misterio a los prototipos y desarrollos futuristas de la compañía.

Unos meses más tarde, Google anticipó las primeras imágenes y los detalles de Glass en la previa de la conferencia anual de desarrolladores I/O, donde el equipo hizo su debut público de la mano de los principales ejecutivos de la compañía, en una presentación que no pasó inadvertida para los asistentes.

Con una videoconferencia en directo desde una avioneta que sobrevolaba San Francisco, Brin interactuaba con los tripulantes mediante sus anteojos electrónicos, que continuó con el salto al vacío, aterrizaje y la posterior entrada espectacular en la sala principal del Moscone Center, ante las miradas de los asistentes del auditorio, donde la nacion estuvo presente para cubrir los lanzamientos de la compañía.

En aquella ocasión, el cofundador de la compañía abrió la convocatoria a los desarrolladores para que pudieran realizar la reserva de Glass por 1500 dólares, con objeto de crear aplicaciones y descubrir nuevas funciones del dispositivo. Al igual que Brin, los principales ejecutivos y responsables del proyecto no dejaban de lucir los flamantes lentes, bajo la estricta reserva de no compartirlos ni hacer comentarios sobre su funcionamiento.

Aún sin fecha concreta de venta, Glass se encuentra en etapa de desarrollo. Sin embargo, en las últimas semanas, la compañía realizó una convocatoria limitada para su programa de testeo entre los usuarios estadounidenses para que comenten en las redes sociales en qué ocasiones utilizarían estos anteojos.

Un mundo online

El uso de la tecnología en la vida diaria no deja de estar teñido por las dificultades en la configuración y el empleo de los dispositivos. Sumado a su constante actualización y renovación que propone la industria, para algunos usuarios el proceso de aprendizaje queda caduco ante cada lanzamiento de un nuevo teléfono, computadora o tableta.

El concepto de Glass tiene por objetivo resolver estas dificultades, y cuenta con el aporte de Sebastian Thrun, uno de los responsables de los vehículos autónomos de Google, otra de las creaciones que intenta crear una convergencia entre la tecnología y la vida cotidiana. Especialista en inteligencia artificial e investigador de la Universidad de Stanford, Thrun fue uno de los fundadores de Google X, la usina de proyectos e innovaciones de la compañía, y uno de los primeros en publicar las fotografías en primera persona registradas por Glass.

 
 

El trabajo de Thrun se complementa en un equipo interdisciplinario compuesto por Babak Parviz, un ingeniero especializado en bionanotecnología de la Universidad de Washington que investigó la integración de los dispositivos electrónicos en las delgadas y diminutas membranas flexibles de los lentes de contacto.

Para el ingeniero, Glass no es un dispositivo sólo exclusivo para utilizar la promocionada realidad aumentada. "Nuestro objetivo es crear un dispositivo que pueda conectar a las personas con imágenes y videos. No existe un dispositivo igual en la actualidad", dijo Parviz en una entrevista.

Abrir un mensaje de correo electrónico, consultar un mapa o tomar una foto serán acciones que podrán ser realizadas mediante comandos de voz, una función que Google que ya está presente en los teléfonos equipados con su sistema operativo móvil Android. "Glass tendrá que tener la capacidad de responder de forma muy rápida, casi instantánea", agregó el ingeniero.

El desafío de la privacidad

Como cualquier otro dispositivo móvil conectado a Internet, Glass no escapa a las objeciones que genera el potencial uso indebido que podría tener los anteojos de Google. No es un dato menor para la compañía, que debió enfrentar objeciones por la intromisión a la privacidad en el desarrollo del servicio de vistas callejeras panorámicas Street View, como un millonario acuerdo con la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos por las agresivas tácticas de conexión de usuarios en su fallida red social Buzz.

Si los teléfonos móviles dejaron de ser sólo un equipo para realizar y recibir llamadas, y permiten jugar, leer un libro o consultar las noticias, en un futuro cercano no será nada extraño estar en la fila del banco y recibir la misma advertencia de un guardia de seguridad por el uso de los anteojos de Google. El avance de la tecnología traerá consigo nuevas normas sociales de uso. "Le aseguro que sólo estoy consultando el estado del tiempo", será una excusa poco válida para que, luego de una breve discusión, Glass deba quedar guardado en un estuche.

A la salida del banco, las restricciones volverán a quedar atrás y es allí donde el debate de la privacidad tendrá un nuevo capítulo con la llegada de Glass, un dispositivo que Brin asegura que las personas se podrán conectar de una forma más sencilla y natural, pero que convivirá con el riesgo de ser el instrumento ideal de los paparazzi de la vida digital en Internet.

el nacimiento de un nuevo gadget

  • Primeros pasos
    Google convocó a usuarios norteamericanos para que digan en redes sociales para qué y en qué momento utilizarían los anteojos. Aún no hay fecha concreta de su lanzamiento al ?mercado.
  • Socio del smartphone
    Como extensión del teléfono inteligente, ofrecerá una experiencia más ?natural.
  • A la orden
    El Google Glass permitirá leer un e-mail, consultar cartografía o tomar una foto. Podrán ser efectuadas por comandos de voz.
  • Conectados
    Según sus creadores, permitirá no sólo informarse, sino conectarse fluidamente entre personas por medio de videos e imágenes.
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