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Volvió la mística: con diez, Boca logró ante Nacional una victoria clave en la Copa

En el Centenario, se impuso 1 a 0, con gol de Riquelme de penal, tras jugar 68 minutos con uno menos por la expulsión de Chiqui Pérez, que hizo un penal que desviaron los uruguayos.

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LA NACION
Viernes 15 de marzo de 2013 • 01:41
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MONTEVIDEO.- El desafío de Boca estaba planteado. Debía superar sus vacilaciones en la Copa Libertadores en un escenario difícil. En el Centenario y ante un rival con mucha historia en esta clase de torneos. Había quedado apremiado en el Grupo 1 tras perder dos partidos como local, el primero ante Toluca y el segundo el jueves pasado ante Nacional... Con la optimización de sus mínimos recursos, el conjunto xeneize sigue adelante, recuperando terreno de visitante, con posibilidades, entendiendo que la primera etapa parece de largo aliento. Resurgió con ese estado de ensoñación que provoca Juan Román Riquelme en su juego y que pasa por encima los defectos y carencias del equipo. Curtido en añejas campañas continentales, no debe de haber fórmula más duradera y determinante para Boca que la del N° 10, fundamental en la victoria por 1-0 ante el equipo uruguayo .

Boca tuvo justamente en Riquelme ese espíritu copero que tanto se le reclamaba, a un conductor intermitente, pero decisivo. Su talento abrió espacios. Su claridad conceptual fue desequilibrante y determinante para manejar los hilos de su equipo y desestabilizar a Nacional, que para frenarlo recurrió a varias infracciones, pero sin poder cortar su incidencia en el partido.

Este Boca que recuperó la esperanza en Montevideo no tiene muchas más explicaciones que su conductor, la garra y el carácter. No es un bagaje despreciable, es obvio. Claro que si se ahonda un poquito en el análisis, además del impulso visceral que muestra en la cancha, no se encontrarán muchos puntos más que le den vida al funcionamiento, al orden entre líneas, al flujo que haga correr la pelota con algún sentido colectivo. Boca compensa cualquier disfunción con buenas dosis de Riquelme y de entrega. Y sintiéndose fuerte y duro, las buenas noticias -mejor dicho, los resultados positivos- están llegando.


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Pasaron cosas conocidas en el primer tiempo. Pareció una continuación del partido del jueves pasado en la Bombonera. Las razones fueron claras y el conjunto xeneize las expuso desde el principio. Fue más agresivo, tuvo mayor decisión que su rival para buscar el desequilibrio y el éxito. Al comienzo avisaron los dirigidos por Carlos Bianchi con un remate del "Burrito" Martínez, un tiro libre bajo de Riquelme y un cabezazo de Guillermo Burdisso.

La primera sorpresa fue lo sencillo que le resultó a Nacional quebrar al rival que lo venía complicando desde el primer minuto a pesar de la condición de visitante. Encontró facilidades a las espaldas de los centrales, donde un pelotazo largo provocó un tembladeral y puso al equipo de Bianchi frente al peor escenario. Albín superó en velocidad a "Chiqui" Pérez, que no tuvo mejor idea que empujarlo delante del árbitro. Penal y expulsión, ya que el zaguero estaba amonestado. Enseguida, Iván Alonso remató alto y eso le dio espacio al entrenador para reacomodar las líneas como podía. Fue entonces que recurrió a un 4-3-2, con Ribair Rodríguez de primer marcador central, con Walter Erviti de volante central y con Riquelme volcado por la izquierda.

Bastó una grosera falta de Scotti sobre Burdisso en el área para que a Boca se le abrieran los caminos. Del pie de Riquelme, la pelota salió del punto penal como una especie de meteorito que voló y dejó sin chances al arquero Bava.

Gol de Riquelme vs Nacional por adrisamu

Producciones de Boca como las de ayer se ven favorecidas por rivales indecisos del calibre de Nacional, que se acordó tarde de proponer un juego más ofensivo. Hasta los ingresos de Álvaro Recoba y de Vicente Sánchez el local no supo cómo encarar el partido, más allá de la oportunidad que le daban el jugador de más y los desordenados movimientos defensivos de Boca.

Tras un rato de dominio, los xeneizes sintieron el desgaste, bajaron el ritmo y el partido se hizo enredado. Con muchas interrupciones y demoras. Las intervenciones de Agustín Orion fueron cobrando protagonismo tanto como el despliegue de Cristian Erbes en el medio. Bianchi dispuso los ingresos de Ledesma, Somoza y Caruzzo. Este Boca se agiganta cuando pocos lo esperaban, incluso más allá de una base de sustentación inestable. Sigue en carrera y se dio aire.

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