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Un jugador político silencioso y con espíritu republicano

El Mundo

Alentó la Mesa del Diálogo argentino; apoyó a las instituciones agropecuarias en la crisis del campo y promovió alianzas y candidaturas

Por   | LA NACION

En los conflictos políticos y sociales más candentes de los últimos tiempos en la Argentina, el cardenal Jorge Bergoglio supo dejar su huella. No sólo con sus punzantes homilías, que tanto malestar provocaron en el matrimonio Kirchner, sino que incluso fue gestor y promotor de acciones políticas concretas, aunque siempre procuró resguardarlas bajo el manto de la discreción.

No es un secreto la enorme vocación política del ahora flamante papa Francisco. Este interés suyo por la cosa pública lo llevó a entrevistarse con cuanto dirigente político se lo pidiera, reseñó a LA NACION quien fuera su vocero, Guillermo Marcó.

Los que tuvieron la posibilidad de tratarlo destacan la mentalidad abierta del religioso, su afán por la búsqueda de la conciliación entre los argentinos y, por sobre todas las cosas, su profundo sentido republicano y de respeto a las instituciones.

Esto le costó varios cortocircuitos con el kirchnerismo, que siempre interpretó esos movimientos como gestos opositores.

Uno de ellos ocurrió durante la crisis entre el Gobierno y el campo, en 2008. Cuando se desató el enfrentamiento, Bergoglio reclamó a ambos sectores "gestos de grandeza" para apaciguar las aguas.

Pero no quedó en el discurso: también se reunió con los máximos directivos de la Mesa de Enlace agropecuaria.

"Nos reunimos en Pilar: habló de la caridad, de defender la justicia, de combatir la corrupción y de la búsqueda del bien común", recordó Mario Llambías, ex presidente de Confederaciones Rurales Argentinas.

Pero ése no fue el único gesto de Bergoglio: poco antes de su famoso "voto no positivo", el entonces vicepresidente Julio Cobos también recibió al cardenal en su despacho, lo que fastidió a la Casa Rosada. El encuentro entre ambos se repetiría pocos días después de la histórica sesión del Senado.

Ya en las vísperas de la crisis que estalló en diciembre de 2001, el cardenal Bergoglio demostró su profunda inquietud por la situación social, recuerdan quienes por entonces lo trataron.

No participó de la llamada Mesa de Diálogo -iniciativa que perteneció, más bien, a monseñor Jorge Casaretto-, pero mantuvo frecuentes conversaciones con el entonces presidente Eduardo Duhalde.

"Lograron construir una excelente relación. Tras la partida de Eduardo, se veían muy seguido", relató a LA NACION un protagonista de esa época cercano a Duhalde.

Hay otra anécdota que pocos conocen y que tuvo a Bergoglio como dirigente político activo: fue cuando convenció al obispo Joaquín Piña de competir al frente de la alianza opositora en Misiones para cortarle el camino al proyecto de una nueva reelección al entonces gobernador Carlos Rovira, aliado al kirchnerismo.

"Fue por teléfono. Piña estaba muy inseguro. Fue Bergoglio el que lo empujó para que jugara", contó a LA NACION un testigo del episodio.

El cardenal fue un gran gestor político en las sombras. Por caso, en 2007 facilitó el acuerdo entre el entonces jefe de gobierno, Jorge Telerman, y Elisa Carrió para las elecciones porteñas a jefe de gobierno.

Además, acompañó a la diputada Gabriela Michetti (Pro) en muchas de sus decisiones políticas. "Cuando decidí renunciar a la vicejefatura de gobierno me acuerdo haber tenido una conversación con él. Y él no me decía «ésta es la decisión», pero me daba pie a tomar una decisión pensando en cuáles eran las prioridades que uno debía tener como cristiano", relató ayer Michetti.

Los movimientos políticos de Bergoglio siempre parecieron apuntar más a la consolidación del sistema político que a estrategias electorales puntuales.

De todos modos, ha sido uno de los líderes religiosos con más interés y con mayor vinculación con la dirigencia política y social del país.

Scioli: "Es muy inspirador"

LA PLATA.- El gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, insistió ayer con su celebración por la designación de Jorge Bergoglio como papa. Dijo que "es algo muy inspirador", destacó "su sensibilidad, su compromiso con los más humildes y los más desprotegidos" y describió como "goce" la oportunidad "de disfrutar de sus reflexiones". Recordó que "siempre ha promovido los valores del diálogo, la convivencia, de la inclusión social" y destacó la buena relación personal que tiene con él..

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