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El primer Angelus del papa Francisco: "Un poco de misericordia cambia el mundo"

El Mundo

El Santo Padre celebró el tradicional rezo en la Plaza San Pedro, que fue su primera gran prueba de popularidad; recibió una ovación de los fieles

Por   | LA NACION

ROMA.- "No olvidemos que Dios nunca se cansa de perdonarnos, somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón". Con palabras simples claras y directas, Papa Francisco celebró este domingo el primer Angelus de su pontificado.

Fiel a ese estilo nuevo de ruptura, ajeno a toda la pompa y el protocolo del Vaticano, el primer papa argentino fue ovacionado por una más de 150.000 personas que desbordaron la Plaza de San Pedro y se emocionaron con su forma de ser normal, por su forma de hablar sencilla y sentido del humor.

Como ya había hecho a la mañana, cuando celebró su primera misa publica en la Iglesia de Santa Ana, parroquia del Vaticano, papa Francisco habló de la misericordia de Dios. Comentando el Evangelio del quinto domingo de Cuaresa, cuando Jesús salva a la mujer adúltera de la condena, destacó, una y otra vez, que "el rostro de Dios es misericordioso".

"Dios siempre tiene misericordia, siempre tiene paciencia", aseguró Francisco, hablando en italiano con acento porteño.

El Papa Francisco, ovacionado por una multitud de fieles , romanos, argentinos con banderas albicelestes, latinoamericanos, apenas salió por primera vez a saludar desde la ventana del despacho pontificio del Palacio Apostólico, volvió a descolocar.

El mensaje

Como cuando apareció después de la fumata blanca y el habemus papam , el miércoles pasado y dijo "buonasera", al arrancar soltó: "hermanos y hermanas, buon giorno (buen día)", desencadenando una primera ovación. "Francesco! Francesco! Viva il Papa!" , gritaba la gente, que había empezado a llegar a la Plaza desde muy temprano. Cientos de carabineros, personal de Cruz Roja, defensa civil, había acordonado la zona, donde el flujo de fieles era incesante. La marea humana recordaba ese clima de fervor de los últimos tiempos de Juan Pablo II, su agonía, sus funerales y su beatificación, hace dos años.

Saliéndose de las hojas que tenía preparadas, Papa Francisco, el primer latinoamericano en el trono de Pedro, el primer jesuita, sereno, contó, de manera coloquial, que en estos días había leído un libro del cardenal alemán Walter Kasper, un gran teólogo, sobre la misericordia. "Pero cuidado, no es que quiera hacerle publicidad para los libros de mis cardenales", subrayó, simpático, haciendo reir a la multitud, como había hecho ayer en la audiencia que concedió a los periodistas. El libro habla de la misericordia, explicó, que es la esencia de la Iglesia. "No olvidemos que Dios nunca se cansa de perdonarnos, somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón", reiteró el Pontífice argentino, ya convertido en un ídolo de las multitudes, fascinadas con esa persona que habla normalmente, como uno cualquiera.

 
Banderas de Argentina y del Vaticano flamearon en la Plaza San Pedro, durante el Angelus. Foto: AFP 
 

El clima era de esos históricos, que ponen la piel de gallina. "Es como Juan XXIII, tiene la misma sencillez, la misma inteligencia", decía Marta, jubilada romana que habia venido con toda su familia, con los ojos llenos de lágrimas. "Esta Papa es una bendición, ojalá que dure, abre una primavera en la Iglesia", aseguraba Giorgio, estudiante de derecho de 22 años venido desde Nápoles para asistir al primer Angelus del primer papa argentino. "¿Pero todos los argentinos son así?", preguntaba Anna Maria, asombrada por esa Papa que devuelve la alegria.

Fiel a su estilo que rompe con toda la pompa vaticana, con todo el protocolo rígido, formal, del Vaticano, Papa Francisco no saludó, como era costumbre en todos los idiomas, sino que sólo en italiano, a los peregrinos romanos, a los de todo el mundo y a los que estaban participando de esta ceremonia impactante viéndola por TV. Y en un clásico del ex cardenal Jorge Bergoglio, pidió "recen por mí".

El primer Angelus de Papa Francisco -que antes también había explicado que su nombre, Francisco, es el del patrono de Italia, tierra a la que está relacionado porque es hijo de inmigrantes piamonteses-, había sido todo un éxito.

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