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Beso masivo en Parque Centenario contra los vigilantes

Decenas de parejas montaron un "besódromo" protestando por los guardianes que controlan "la cercanía de los cuerpos"

Domingo 17 de marzo de 2013 • 19:26
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Una original y divertida "protesta" se llevó a cabo hoy en el Parque Centenario. Se trata de un "beso masivo" del que participaron decenas de parejas como una manifestación en contra de los vigilantes del parque que controlan "la cercanía de los cuerpos".

Los participantes se autoconvocaron por Facebook con la provocativa consigna de "Haciendo el amor en el Parque Centenario" , que recibió casi 5000 adhesiones, aunque en la mayoría de los casos sólo quedaron en esa expresión virtual.

"Ante una situación absurda no nos faltará el humor ni ahora ni nunca. Nos venden encierro, intolerancia y división. Frente a eso queremos proponer el amor, la liberad y el humor. Las mejores armas contra la estupidez", dijo megáfono en mano Manón Chapolart, que lideró la convocatoria en la red social.

Chapolart, una francesa de 27 años que hace cuatro vive en la Argentina, tomó la iniciativa con un grupo de amigos, al enterarse que al menos a dos de ellos les llamaron la atención los guardianes del parque cuando estaban con sus parejas.

La protesta tuvo lugar al lado de la estatua del lago, en el parque ubicado en el corazón geográfico de la capital federal, objeto de una controversia vecinal por la decisión del Gobierno porteño de instalar una reja perimetral para mantenerlo cerrado de noche.

Cuando se cantó la consigna de besarse, decenas de parejas heterosexuales y homosexuales y hasta tríos se besuquearon ostensiblemente junto a la estatua del lago, en un clima de desafiante alegría juvenil.

Incluso, cuando pasó cerca una pareja mixta de agentes de la Policía Metropolitana, de fuerte presencia en el paseo, les pidieron en broma que se abrazaran y se sumaran a la protesta.

Los "vigilantes del amor"

Lucas, uno de los afectados, dio su testimonio a Télam. "Una guardiana nos vino a decir que nos sentáramos bien", dijo, cuando él estaba sentado en el pasto, con su novia Victoria a horcajadas sobre sus piernas.

Ante la sorpresa de la pareja, que no aceptó la indicación, la guardiana dijo que era "una cuestión de sentido común, de respeto a la sociedad".

Los interpelados, sintiendo el apoyo de otras personas que se fueron acercando, respondieron "estamos en 2013", y dijeron con sorna: "¿Se puede ir que nos está tapando el sol?".

Lucas y Victoria relataron que la guardiana no fue agresiva pero sí insistente, y que se retiró al verse interpelada por quienes se aproximaron.

Chapolart dijo que a una amiga suya que estaba con su pareja le dijeron que se separaran porque alguien se había quejado de que no soportaba ese contacto delante de sus hijos.

Una guardiana, de unos 50 años uniformada por un chaleco fluorescente y con pito colgado al cuello, que prefirió no dar su nombre, dijo a Télam que no tenía ninguna indicación de sus superiores sobre las parejas, sin embargo admitió: "A veces, cuando veo una pareja que está uno arriba del otro, les digo si se pueden sentar bien".

La vigiladora sostuvo que de sus observaciones surge que las parejas homosexuales son más discretas que las heterosexuales.

Dos agentes de la Metropolitana, que también prefirieron el anonimato, aseguraron que tampoco tienen indicaciones sobre las parejas, y hasta se definieron "a favor del amor".

"El límite es la moral y la ética. Intervenimos si alguien se está desnudando o tocándose", explicaron.


La Asamblea de Parque Centenario en defensa del espacio público, que motorizó el cuestionamiento a las rejas, expresó en un comunicado su apoyo "a la creativa protesta contra la absurda prohibición a besarse"."Como lo venimos sosteniendo desde el primer día del conflicto por el enrejamiento, el avance sobre el control social en el parque por parte del Gobierno de la Ciudad, significa un avasallamiento al derecho sobre el uso irrestricto del espacio público", añadió.Santiago Iorio, un vecino también contrario el enrejado, dijo que la nueva situación "expresa una de las formas en que se visualiza la política de clausura y represión del espacio público que se vio como expresión máxima en lo sucedido con la sala Alberdi", del Centro Cultural San Martín, desalojada violentamente.
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