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La emoción del diarero que recibió el llamado del Papa

Bergoglio lo llamó al quiosco para decirle desde Roma que ya no le dejara LA NACION

Miércoles 20 de marzo de 2013
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LA NACION
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Anteayer, a las 13.15, sonó el teléfono del puesto de diarios que está en Hipólito Yrigoyen casi esquina Bolívar, frente a la Plaza de Mayo. El hombre que estaba a cargo, hijo del dueño, atendió y se dio cuenta de que era una voz conocida.

"Hola, Daniel, habla el cardenal Jorge", le dijeron. "Dale, Mariano, no seas bol...", contestó, pensando que era un amigo que estaba al tanto de que el papa Francisco, cuando era arzobispo de Buenos Aires, compraba el diario ahí. "En serio, soy Jorge Bergoglio, te estoy llamando desde Roma", retrucaron desde el otro lado. Daniel Del Regno rompió en llanto.

"Entré en shock, me puse a llorar, no sabía qué decirle -contó a LA NACION aún conmovido-. Me agradeció por el tiempo en que le acercamos el diario y me mandó un saludo para la familia."

Los Del Regno son Luis y Daniel, padre e hijo, dueños desde 1997 del puesto de diarios de Hipólito Yrigoyen al 478. Hasta que Bergoglio viajó a Roma para participar del cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI, le entregaban el diario en Rivadavia 413, de lunes a sábado. "Los domingos, a las 5.30, él mismo pasaba por el quiosco, compraba LA NACION, charlaba unos diez minutos y se tomaba el colectivo 28 para ir a Lugano a dar mate cocido a chicos, a gente enferma", contó Luis.

"Puedo contar miles de anécdotas. Por ejemplo, le tiraba LA NACION con una bandita, para que no se desarmara cuando había viento o lluvia. A fin de mes me traía todas las banditas del mes. ¡Las 30!", recordó.

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Luis reconoció que se le pone "la piel de gallina" cuando recuerda que ese hombre "tan sencillo" es ahora el Papa. "En junio bautizó a mi nieto, fue una emoción impresionante. Y ayer [por anteayer] llamó a mi hijo al quiosco, desde Roma, para saludar y para decirle que no lleváramos más el diario porque no iba a estar más. Es algo imborrable en mi vida: yo sé lo que es, un tipo único", sentenció.

"Un fierro caliente"

Su hijo Daniel relató, emocionado, la conversación con el Papa. "Hablamos de un detalle, que fue que hace un mes, cuando partió, sabíamos del viaje. Las palabras que le dije fueron: «Jorge, ¿vas a agarrar la batuta?», y él contestó: «Eso es un fierro caliente, nos vemos en 20 días, vos seguí tirando el diario». Y bueno, después... es historia conocida", sostuvo.

"Le dije que se cuidara, que lo iba extrañar, que le mandaba un beso grande y le pregunté si existía la posibilidad de verlo de vuelta alguna vez. Me dijo que de acá a un tiempo eso va a ser muy complicado, pero que siempre iba a estar presente", relató. Y, finalmente, Francisco le pidió que rezara por él.

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