Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Crónica

Jack White, una sopresa en la noche de Nashville

Espectáculos

En la ciudad no hay rincón sin música; desde el museo del country hasta los bares del honky tonk, todo es melodía

Por   | LA NACION

NASHVILLE.- Un hombre alto, con pelo revuelto y completamente vestido de negro se acoda a mi derecha, sobre la barra de Exit In, un lindo antro rockero que hoy recibe a las cinco bandas protagonistas del festival Freakin' Weekend. Puedo imaginar quién es ese hombre, más no me animo al ridículo. A mi izquierda, una chica paga dos whiskys. Uno sólo es para ella. El otro es una invitación en silencio al tipo de negro que está a mi lado. Es la bartender la que se lo hace saber. El agradece y extiende una de sus manos para tomar el bourbon. Lleva un anillo con el logo del sello local Third Man Records. Era la señal que necesitaba para torcer el cuerpo y saludarlo con un estruendoso "¡Jack! Mucho gusto, vine desde la Argentina y es un placer conocerte". Jack White sonríe, luce tímido y responde como músico sobre el escenario: "¡Me encanta Argentina!" Sí, es la mitad de White Stripes, el guitarrista y cantante que el año pasado debutó como solista con el excelente Blunderbuss , pero también el director inquieto de un sello que aprovecha las noches que está en Nashville para ver bandas y charlar con amigos ocasionales. Unos minutos y varias palabras después nos despediremos de él con la promesa de seguirla grabador mediante. El encuentro, pienso, es la recompensa por haber ido esa misma tarde a su estudio de grabación y petit disquería.

En Nashville hay tantos bares como lugares para tocar. Es la capital mundial de la música en directo y eso se siente. Tanto en el Honky Tonk de la ciudad como en el resto de las zonas céntricas la música es un hecho. Al mediodía o a media tarde; temprano por la noche o entrada la madrugada; con bandas ignotas o grupos consagrados, con gente interpretando su música o los clásicos de otros.

Así como la noche nos sorprenderá viendo a The Black Lips en el mencionado Exit In y a un puñado de bandas garageras deudoras del proto punk, el día nos encontrará cumpliendo con los paseos obligatorios: el museo de la música country, con una muestra itinerante de Patsy Cline como regalo y una visita guiada al histórico estudio B de la RCA. Las palabras del guía intentan llegar a nuestro corazón, nos habla de Elvis Presley y nos muestra el piano con el que registró varios de sus clásicos; permite que nos saquemos fotografías junto al instrumento y baja las luces para sorprendernos con la voz del Rey saliendo de los parlantes. ¿Demasiado, no? Sí, pero en el momento me dejo llevar por la exageración. ¿No harían lo mismo?.

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYAmado BoudouLey de abastecimientoIndependencia de EscociaCopa Sudamericana