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Empresarios & Cía.

Tribulaciones terrenas tras la euforia vaticana

Opinión

Por   | LA NACION

Jorge Brito no es hombre de andar peleándose con todo el mundo. Más bien lo contrario: en los últimos años se ha transformado incluso en nexo entre sus pares. Pero el banquero está con bronca. Acusa a Alfredo Coto de ser el impulsor del proyecto de tarjeta única con que Guillermo Moreno pretende bajar la comisión cobrada en las transacciones. No de manera directa: fue en realidad Alejandro Vivanco, CEO de la cadena de supermercados, quien le acercó la propuesta al secretario de Comercio Interior en una reunión. "Nos entregaron", confió Brito entre íntimos, e incluyó en el reproche a Horst Paulmann, propietario de Jumbo, Disco, Easy y Vea, por haberse adherido. No lo dirá en público. Se abocará a su nuevo negocio de construcción de viviendas económicas y esperará a ver cómo se desencadenan la iniciativa y el congelamiento. Moreno espera aclarar varias cuestiones el martes en su secretaría, adonde convocó a "los N° 1 o N° 2" de las cadenas. "Si quieren, que vengan con técnicos", ordenó.

Paolo Rocca está inquieto. El proyecto de la minera brasileña Vale, que quedó suspendido y dejará a unos 6000 empleados en la calle, tiene por lo menos 2000 trabajadores que dependen de Techint. Por eso instruyó a sus colaboradores a incentivar la relación con Julio De Vido, uno de los pocos funcionarios que le atiende el teléfono al grupo. No dejar de ser un riesgo para el ministro de Planificación. Hace un año, cansado y molesto con el crecimiento y las ínfulas de Axel Kicillof, le transmitió sus ganas de irse a Cristina Kirchner, que lo tranquilizó con un chiste ácido: "Cualquier cosa, que te consigan trabajo tus amigos de Techint".

La unción de Jorge Mario Bergoglio como papa fue un soplo celestial que ilusionó a gran parte de los empresarios con un cambio de atmósfera y esperanzas de futuro, pero fue ahogada rápidamente por urgencias terrenas como la inflación, el control de cambios, las presiones desde el Gobierno y, ahora, la escalada del dólar. Ya Moreno, uno de los más eufóricos por el Sumo Pontífice, había puesto en duda la espiritualización corporativa hace una semana, cuando leyó en los diarios que el Papa les había pedido no viajar a Roma a su asunción y, a cambio, donar esa plata a los pobres. "Estos hijos de puta pensaban viajar en business y la van a donar en turista", dijo ante gente de confianza.

El problema del secretario es que se mueve como si su gestión fuera una concatenación ininterrumpida de éxitos arrolladores. "Vamos a ver si lo aprobamos", decía la semana pasada, al enterarse de que José Urtubey, accionista de Celulosa y hermano del gobernador de Salta, Juan Manuel, había sido designado por Celeste y Blanca, una de las listas internas de la Unión Industrial Argentina (UIA), candidato para las elecciones de la entidad. "Querían poner a Daniel Funes de Rioja, mucho peor", protestó. Sus movimientos para con el establishment son impredecibles, pero el próximo ya fue insinuado. Quiere crear una gran obra social que nutra de fondos a una entidad empresarial única para desplazar a la UIA. Y que Osvaldo Cornide, líder de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), conduzca la obra social. CAME ya administra Osdepym.

Esta costumbre de desayunarse cada mañana con una ocurrencia nueva mientras no se soluciona un solo problema de fondo es el meollo de la anomia empresarial. Para peor, la política no da respuestas. Ni desde el oficialismo ni desde la oposición. Hace algunas semanas, antes de que la noticia del papa Francisco irrumpiera como un rayo en la política nacional y partiera al kirchnerismo a la mitad, dos diputados del PJ fueron a ver a Daniel Scioli para ofrecerle colaboración en las próximas elecciones legislativas, para las que alguno imaginaba una alianza con Sergio Massa. "Dénselo a De Narváez [Francisco]", contestó el gobernador bonaerense.

Son los pasos que imagina Scioli de aquí en más. No cederá en octubre sus listas de candidatos a diputados provinciales, que es por donde, dice, siempre arranca cualquier desestabilización. Pero acordará con la Casa Rosada la confección de las nacionales: lo cree el único modo de evitar una provincia en llamas. Su entendimiento con De Narváez será tácito y se explica según esa lógica. Tiene, además, encuestas de una consultora confiable que le daban, antes de la noticia del Papa, un 36% de intención de voto a Alicia Kirchner y un 33% a De Narváez. Virtual empate que podría definirse a favor del opositor cuando empiecen las campañas.

Estos números ya habían llegado a Olivos antes de los sucesos del Vaticano, lo que explica la desesperación de la Presidenta por subirse a la nueva ola o por -como definió el pensador José Pablo Feinmann en el programa de Tenembaum y Zlotogwiazda, que se emite por TN- "apropiarse del Papa". Los números también provocaron alarma en el círculo presidencial, desde donde partieron entonces propuestas descocadas. La más osada y difícil de cumplir: que sea la propia Presidenta quien encabece una lista bonaerense como candidata testimonial. La iniciativa, curiosa reminiscencia del escenario prelegislativo de 2009, es vista como imposible entre dirigentes justicialistas que consideran que la jefa del Estado tendría demasiado para perder.

¿Por qué los hombres de negocios deberían tener más claro el panorama que los políticos? El desconcierto empresarial es, sin embargo, más tangilble: se nota en la inversión, que es el único modo de expresarse que han elegido en los últimos años. Según informó días atrás el propio Indec, la inversión bruta cayó un 4,9% el año pasado. Al retiro de Vale se le sumó el de la constructora brasileña Andrade Gutiérrez, que iba a edificar la terminal portuaria de Bahía Blanca desde donde la minera preveía exportar el potasio que extrajera en Mendoza.

Las razones que disuadieron a Vale fueron más explícitas, pero no menos reales que las que comprometen al resto de las grandes compañías del país: alza en los costos, imposibilidad de enviar dividendos al país de origen y creciente desfase cambiario entre el dólar informal al que se tiene acceso para invertir y el oficial que define los beneficios. La empresa brasileña se convirtió así, sin proponérselo y en medio de los festejos vaticanos, en un modo de explicar cruda y rápidamente las tribulaciones de todos. Nunca es auspiciosa -por más alusiones que se hagan a la Patria Grande, a la distribución del ingreso o a las revoluciones latinoamericanas- semejante coincidencia entre quienes deben generar la riqueza de un país.

Tal vez Moreno haya querido homenajear últimamente a aquel consejo evangélico dirigido al Joven Rico: "Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres". Pero el postulado se cumple a medias, porque la inflación es el peor tributo de los más necesitados. Ha sido siempre el centro de su dificultad: buenos diagnósticos, magras soluciones. Demuele con la celeridad de siete excavadoras hidráulicas y edifica en soledad, sin registros, con cuchara de albañil.

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