Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Nueva era

El Papa abogó por una Iglesia más abierta

El Mundo

Francisco pidió intensificar el diálogo interreligioso; se reúne hoy con Benedicto XVI

Por   | LA NACION

ROMA.- Intensificar el diálogo entre las distintas religiones, sobre todo con el islam, y profundizar la relación con los no creyentes "para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran". Así resumió el Papa una de las prioridades de su pontificado, que es lograr una Iglesia más abierta, ante diplomáticos de 180 países acreditados en la Santa Sede.

Además, manifestó la necesidad de luchar contra la pobreza material y espiritual en un mundo marcado por la "dictadura del relativismo" y construir puentes para edificar la paz.

"Uno de los títulos del obispo de Roma es «pontífice», el que construye puentes, con Dios y entre los hombres", dijo Francisco, que hoy se reunirá por primera vez con el papa emérito Benedicto XVI en Castel Gandolfo. "Quisiera que el diálogo entre nosotros ayude a construir puentes entre todos los hombres, de modo que cada uno pueda encontrar en el otro no un enemigo, no un contendiente, sino un hermano para acogerlo y abrazarlo", agregó.

"Francisco de Asís nos dice: hagan esfuerzos en construir la paz. Pero no hay paz sin verdad. No puede haber verdadera paz si cada uno es la medida de sí mismo, sin preocuparse al mismo tiempo del bien de los demás, a partir ya de la naturaleza, que congrega a todo ser humano en esta tierra", dijo.

En su primera audiencia al cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano, Bergoglio volvió a causar elogios con un discurso claro, conciso y directo, en el que aseguró que lo que le preocupa a la Santa Sede es "el bien de todo hombre en esta tierra".

Partiendo de la explicación de la misma elección de su nombre, Francisco, volvió a indicar, claramente, los ejes de su visión del mundo . Además, insistió en invitar a todos los países allí representados a "aprender a amar cada vez más nuestra tierra".

"En este punto, me ayuda el nombre de Francisco, que enseña un profundo respeto por toda la creación y la salvaguardia de nuestro medio ambiente, que demasiadas veces no usamos para el bien, sino que lo explotamos ávidamente", dijo.

Sin utilizar un trono, siguiendo esa línea de ruptura con el protocolo del Vaticano que tanto ha cautivado a la gente, Francisco habló en italiano y no en francés, tradicional idioma de la diplomacia.

Al subrayar la necesidad de diálogo para construir puentes, el papa argentino, de 76 años, le dio un toque personal a su intervención.

"Como saben, mi familia es de origen italiano y por eso está siempre vivo en mí este diálogo entre lugares y culturas distantes entre sí, entre un extremo del mundo y el otro, hoy cada vez más cercanos, interdependientes, necesitados de encontrarse y de crear ámbitos reales de auténtica fraternidad", dijo.

Como no podía ser de otra manera, también destacó el papel fundamental de la religión.

"En efecto, no se pueden construir puentes entre los hombres olvidándose de Dios", sentenció. "Pero también es cierto lo contrario: no se pueden vivir auténticas relaciones con Dios ignorando a los demás", agregó.

"Por eso es importante intensificar el diálogo entre las distintas religiones, creo que en primer lugar con el islam, y he apreciado mucho la presencia, durante la misa de inicio de mi ministerio, de tantas autoridades civiles y religiosas del mundo islámico. Y también es importante intensificar la relación con los no creyentes, para que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran, sino que, no obstante la diversidad, predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos", dijo.

Cuidar la tierra

El llamado de Francisco a un mejor diálogo, sobre todo con el islam, fue muy aplaudido. Todos recuerdan la crisis que se desató con el mundo musulmán por el discurso pronunciado en Ratisbona por Benedicto XVI, a fines de 2005. Entonces, ofendió al mundo musulmán utilizando una cita de un emperador bizantino que relacionaba a Mahoma con la violencia.

Aunque desde entonces el ahora papa emérito tuvo gestos de acercamiento, la relación con esta gran religión monoteísta fue de una gran frialdad.

No por nada desde su elección, Francisco recibió muchos mensaje de buenos augurios de diversos países musulmanes que no tienen relaciones con la Santa Sede, contó ayer el vocero, padre Federico Lombardi.

Al principio de su discurso en la impactante Sala Regia, en la que se veían diplomáticos vestidos de frac, otros con uniformes militares con medallas, el Papa explicó que "son varios los motivos" por los que eligió el nombre de Francisco, el santo de Asís, que definió "una personalidad que es bien conocida más allá de los confines de Italia y de Europa, y también entre quienes no profesan la fe católica".

El primer motivo, dijo, "es el amor que Francisco tenía por los pobres". "¡Cuántos pobres hay todavía en el mundo! ¡Y cuánto sufrimiento afrontan estas personas!", exclamó.

Y recordó que, según el ejemplo de Francisco de Asís, la Iglesia trató siempre de "cuidar, proteger en todos los rincones de la tierra a los que sufren por la indigencia, y creo que en muchos de sus países pueden constatar la generosa obra de aquellos cristianos que se esfuerzan por ayudar a los enfermos, a los huérfanos, a quienes no tienen hogar y a todos los marginados, y que, de este modo, trabajan para construir una sociedad más humana y más justa".

Viaje a Castel Gandolfo

Pero Francisco destacó que "también hay otra pobreza". "Es la pobreza espiritual de nuestros días, que afecta gravemente también a los países considerados más ricos", subrayó. "Es lo que mi predecesor, el querido y venerado papa Benedicto XVI, llama la «dictadura del relativismo», que deja a cada uno como medida de sí mismo y pone en peligro la convivencia entre los hombres", indicó.

Un fuerte aplauso coronó el primer discurso del papa argentino ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede. Luego, parado, el Pontífice venido del fin del mundo saludó por una hora, uno por uno, a los embajadores.

El embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, que asistió a la audiencia junto con su esposa, María Luisa Bianchi, contó a LA NACION que, a la hora del saludo el Papa, muy afectuoso, le dijo "rece por mí y salude a todos los argentinos".

"Los demás embajadores estaban exultantes, todos destacando el cambio extraordinario que marca el papa argentino", agregó Cafiero.

Hoy, en un hecho inédito en la historia moderna de la Iglesia, el Papa irá a visitar a Benedicto XVI, papa emérito, a la residencia de verano de Castel Gandolfo. Esas imágenes harán historia.

Para Francisco representa una enorme ventaja respecto de los demás papas, ese poder hablar con su antecesor, según analistas.

Con Benedicto XVI, de hecho, podrá conversar abiertamente de todos esos graves problemas de la curia que Ratzinger, un teólogo intelectual, tímido y gentil, evidentemente no tuvo la fuerza de resolver.

Los ejes de un papado diferente

En pocos días, Francisco envió un mensaje de cambio

  • Apertura
    Francisco dejó en claro que una de las líneas de su pontificado será la mayor apertura de la Iglesia Católica hacia otras religiones. Lo demostró el miércoles pasado, cuando en una reunión con representantes de confesiones cristianas, y delegados judíos y musulmanes llamó a mejorar el diálogo interreligioso
  • Pobreza
    "Una Iglesia pobre y para los pobres." Así resumió el Papa su máximo anhelo, en una audiencia en la que cautivó a miles de periodistas; con la elección del nombre Francisco, en honor a San Francisco de Asís, el santo de los Pobres, el Pontífice también marcó el camino y carácter de la Iglesia que pretende
  • Austeridad
    Los numerosos gestos de austeridad de Francisco en el poco tiempo al frente de la Iglesia son de por sí un mensaje; en sus diez días de papado sorprendió al mundo cuando pagó la cuenta del hotel donde se alojaba, se negó a usar la vestimenta típica papal, llamó "hermanos" a los cardenales en vez de señores y dejó de lado el protocolo del Vaticano en reiteradas oportunidades

Un Papa en todas partes

Francisco no rehuyó ayer de ninguno de sus compromisos, ni con los diplomáticos acreditados en la Santa Sede ni con el personal de mantenimiento del Vaticano

 
El Pontífice llamó a intensificar el diálogo entre las distintas religiones. Foto: AP 
 

  • Francisco se sentó en los bancos de atrás de la capilla, como un feligrés más. Foto: AP 
     
    Ubicuo.
    Jorge Bergoglio empezó ayer su día oficiando una misa para unos conmovidos empleados de mantenimiento del Vaticano;tras celebrar la ceremonia, se sentó en los bancos de atrás de la capilla, como un feligrés más. Pocas horas después,recibió a los diplomáticos de todas partes del mundo acreditados en la Santa Sede
TEMAS DE HOYLa pelea con los holdoutsLa tragedia del avión de Air ArgélieMagaly HermidaConflicto en Medio OrienteAmado Boudou