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Dudas sobre el pedido de mediación papal por las Malvinas

El Mundo

Una mezcla de improvisación y necesidad de protagonismo coincidieron en la decisión de Cristina Kirchner de pedirle al papa Francisco que interviniera para resolver el conflicto abierto con Gran Bretaña por la soberanía sobre las islas Malvinas. Una jugada que despierta dudas y escepticismo entre expertos en negociaciones diplomáticas.

Según comentaron a LA NACION tres fuentes calificadas de la Cancillería, la propuesta de mediación papal por las islas Malvinas que deslizó la Presidenta al Sumo Pontífice sólo era conocida por un minúsculo grupo de la comitiva oficial que llegó al Vaticano. Ni siquiera el encargado de la Dirección General de Malvinas del Palacio San Martín, Javier Figueroa, conocía el tema ni fue informado al respecto.

Figueroa, que fue ministro en la embajada argentina en Cuba, y antes había estado destinado en la sede diplomática de Londres, jamás recibió información de la propuesta presidencial a pesar de que la Dirección General de las Malvinas es la que se encarga de todos los temas diplomáticos relacionados con las islas.

"Se enteró por los medios", dijo un allegado a Figueroa. Al parecer, sólo el canciller Héctor Timerman; el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el embajador argentino en el Vaticano, Juan Pablo Cafiero, estaban al tanto de la propuesta que iba a realizar Cristina Kirchner ante el papa Francisco .

No hubo, por lo menos hasta donde se sabe, pedidos de asesoramiento a diplomáticos, juristas o religiosos de parte de la Presidenta y de sus allegados antes de desplegar en Roma la idea de una mediación papal por las Malvinas.

Según comentaron varios diplomáticos consultados por LA NACION, la jefa del Estado intentó con su propuesta contrarrestar las críticas que durante muchos años le hizo al entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.

Video: En la primera audiencia con un presidente que brindó Francisco, habló con Cristina Kirchner sobre diversos temas

No sólo esto: en la estrategia oficial por mostrar públicamente los detalles del encuentro con el Papa, Cristina Kirchner buscó atenuar el impacto que hubiese tenido la instalación en los medios del documento crítico que el Sumo Pontífice entregó en mano a la Presidenta antes de comenzar el encuentro en el Vaticano. Allí se hacía mención a los problemas de pobreza que existen en la Argentina y a los riesgos del populismo en América latina, entre otros temas que incomodan al Gobierno.

Más allá de esto, ahora Cristina Kirchner buscó instalar la idea de que Bergoglio podría emular aquella mediación papal que Juan Pablo II inició en 1978 entre la Argentina y Chile en la disputa por el canal de Beagle.

No opinan lo mismo algunos de los protagonistas de aquel proceso histórico. Por lo pronto, el ex canciller de Raúl Alfonsín, Dante Caputo, expresó a LA NACION que la propuesta de la Presidenta a Francisco "no tiene ni pie ni cabeza, ya que va al muere de entrada por la controvertida relación que tiene la Iglesia Católica con Gran Bretaña".

Caputo, que formó parte de las negociaciones finales con Chile por la mediación papal en 1984, calificó de "descriteriada" la propuesta que hizo la Presidenta a Francisco el lunes.

Por su parte, el ex embajador ante las Naciones Unidas Emilio Cárdenas reflexionó que "en vistas de la parálisis de las negociaciones que hay con Gran Bretaña la propuesta de la Presidenta de buscar una mediación papal es un esfuerzo para abrir un andarivel diferente", aunque cree que resultará "muy difícil" su concreción.

En cambio, el especialista en política internacional de la Universidad Torcuato Di Tella, Juan Gabriel Tokatlian comentó a LA NACION que "el gesto de Cristina Kirchner es comprensible, no tiene costos y puede tener eventuales resultados positivos".

En este sentido, Tokatlian recordó que la Argentina no tiene una historia traumática o negativa con el papel de buenos oficios de la Iglesia Católica en cuestiones limítrofes.

Para llevar adelante la mediación papal, tanto Tokatlian como otros analistas de política internacional, creen que la Iglesia Católica bien podría desarrollar ahora lo que se conoce como "diplomacia de segundo sendero" para aportar, con sumo cuidado y realismo, a la apertura de un diálogo entre Buenos Aires y Londres.

En la oposición se mostraron cautos al analizar el tema, aunque no creen que sea factible lograr una mediación papal por las islas Malvinas.

"Quizás haya buenas intenciones de la Presidenta, pero la imprudencia de hacer público un pedido de mediación papal inhabilitó al propio Francisco", explicó el diputado Alfredo Atanasof, del Frente Peronista e integrante de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja.

En tanto, el diputado radical Ricardo Gil Lavedra celebró la posibilidad de que la llegada de Francisco al pontificado permita abrir una instancia de diálogo con el Reino Unido, aunque aclaró que "su intervención no puede ser directa, debido a que es ahora el líder de la Iglesia Católica mundial y debe mantener una posición de neutralidad" por ser argentino..

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