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Afo Verde: "La crisis fue de creatividad, no de la industria"

Espectáculos

El productor, principal ejecutivo para América latina y España de la Sony, analiza el presente de la industria de la música

Por   | LA NACION

Muchos tienen la firme convicción de que la industria del disco es un barco gigante y agujereado, casi imposible de reparar. Quizá por eso haya llamado tanto la atención que, en 2012, la venta de CD a nivel mundial creciera un 0,3 por ciento. La cifra parece ínfima, pero sorprendió porque fue el primer incremento que se registra desde 1999. ¿El certificado de defunción del CD fue firmado antes de tiempo?

Afo Verde otea el horizonte palermitano de edificios desde la ventana de la sala de reuniones de la disquera Sony. Escucha y comenta. "Quizás pasó que no lo vi como un barco pinchado o sí lo vi pero no era de los que estaba en cubierta sino abajo, al lado del agujero, viendo cómo taparlo."

Sí, Afo Verde es el que tocaba en la Zimbabwe, el que produjo importantes discos durante los noventa, el cerebro detrás de exitosos proyectos televisivos/discográficos como Bandana, el ganador de un Grammy, el que fue presidente de una compañía discográfica multinacional y el que es, desde 2009, responsable de Sony para la región latina de América, España y Portugal. Casi nada.

¿Cómo fue que te fuiste a trabajar a los Estados Unidos?

Digamos que vinieron y me dijeron que lo que estaba haciendo en Argentina no era ver un barco pinchado sino otra cosa. Y tengo la suerte de estar en una corporación en la que la decisión tomada fue: "Se ve que hay que escuchar a otra gente que lo ve distinto. Para mí la analogía es con el Titanic. No sé si en América latina somos más vivos. Pero cuando el barco chocó, arriba estaban tocando el violín y los sudamericanos estábamos donde estaba el agujero. Tuvimos que cerrar operaciones, despedir gente y artistas. Si tapábamos el agujero y sacábamos el agua el barco seguiría vivo. Hoy mis cifras son mayores a este incremento del disco. Son de dos dígitos. Y la única conclusión que puedo sacar de ese 0,3 % positivo en el que pudimos haber colaborado es que escuché muchas idioteces.

¿Análisis equivocados?

Las transformaciones son movimientos que incomodan a algunos. Lo que no puede faltar es el análisis profundo de lo que estamos hablando. Las torpezas más grandes las escuché de artistas y periodistas. La gente piratea música porque le encanta. Nadie quiere tener algo que no le interesa. Y lo que nunca hizo la industria fue decir: ¿Te gusta Pink Floyd? Los encontró éste. ¿Te gusta U2? A U2 los encontró aquél. Un día apareció uno diciendo Charly García es un campeón y otros le habrán dicho: "Dejate de joder". Mis antecesores son los que encontraron a esos artistas. Pero nadie tiene incorporado el valor de que se los siga buscando. El otro disparate es creer que cuando uno baja un disco sin pagarlo solo daña a una megaestrella o a una multinacional. Y lo único que daña es a la secretaria de un estudio de grabación que no tiene más trabajo, a los músicos de sesión, a las disquerías de barrio. No escuché a la prensa hablar de eso. La música no tiene ningún problema. Lo único que hay que hacer es darse cuenta de que lo que antes se vendía de una manera, ahora debería venderse de otra. Cambio gigante número uno: antes ibas a un lugar físico a comprar un disco, ahora lo podés tener estando en cualquier lugar. Cambio dos, y el más bravo: aunque esté a la venta lo podés tener sin pagar. Yo no sé cuántas industrias pueden sobrevivir a eso. Imaginate que te aparezca un paquete de arroz en tu casa, sin pagarlo. En algún momento había que empezar diciendo cuánto vale lo que hacemos.

¿O sea, que tiene más que ver con la creatividad que con la distribución de músicas?

-Con entender que si seguíamos encontrando y eligiendo bien, lo único que hacía falta era transformar los acuerdos. Y volver a darle salud a la monetización de una actividad cultural que, para mí, como arte o cultura sólo tiene dos divisiones: está a la venta y no está a la venta. Si un artista tiene ganas de vivir de eso y confiar en este equipo simplemente tenemos que entender cómo son los nuevos modelos de negocios.

-¿Cuesta encontrar nuevos artistas?

-En la compañía en donde trabajo hay un montón de apuestas a artistas nuevos. Los que no hablan de eso son los medios. Para mí, y no es por hacerme el canchero, la crisis que había era de creatividad, el resto era una transformación de industria. Y se trata de una crisis tecnológica. Cuando yo tocaba, en la sala de ensayo hacíamos una canción que nos parecía tremenda y la siguiente no tanto. El fin de semana, en Prix D'Ami, al público le pasaba lo contrario; le gustaba más la segunda. El lunes, sin saberlo, ibas perfeccionando tu artística. Así hubo discos maravillosos. Desde fines de los noventa, el pibe abre la compu graba una base, la escucha en el auto y se da cuenta de que le falta al bombo 2db a 80 hz. No interactuó con nadie. Por suerte, hoy vuelvo a sentir que la compu está a un costadito de la sala de ensayo. Sirve, es una herramienta genial, pero me cuelgo la guitarra e interactúo.

¿Las visitas masivas a un artista en YouTube tienen valor a largo plazo?

Soy curioso, me gusta meterme y ver, tanto como me gustaba ir a La Esquina del Sol a ver qué pasaba. Creo que es como un supermercado: hay cosas que se pueden vender hasta el viernes, hay otras, como el carbón, que se pueden vender dentro de tres meses. También creo que no siempre el que hoy tiene 500.000 views dura hasta el viernes. Puede durar muchísimos años.

-Universal compró EMI en 2012. ¿Hacia dónde va, o te gustaría que fuera, la industria? ¿En algún momento quedarán sólo una o dos compañías grandes?

Tres tipos que dicen: "Vamos a trabajar", y ya están haciendo una discográfica. Una multinacional es una independiente a la que le fue muy bien. Ojalá haya 40 compañías, porque de otro modo habría un par de personas decidiendo la cultura musical masiva de los pueblos y esa idea no me gusta mucho. Y ojalá que existan todos los modelos posibles, pero hay que ser inteligente para entenderlos. Mirá, cuando Radiohead propuso poner el disco a disposición para que lo pague el que quiera, me encontré con periodistas ignorantes que se preguntaban si ése no sería el futuro de la industria. Armá un grupo, que te pongan 17 millones de dólares de marketing, llamate Radiohead y hacelo. Pero que la prensa lo tome como nuevo modelo... Los chicos de una banda de Valentín Alsina te dicen metete en mi página y bajate el disco, pero no entra nadie. Esto puede ser un modelo para los que son conocidos, pero como futuro de industria, no. Vuelvo al principio. La crisis es de creatividad y de calidad profesional. Ojalá que a los artistas les guste venir acá porque sienten que los escuchan.

¿Hubo demasiados casos que no podían o no querían cerrar acuerdos con la industria por el temor a los contratos "leoninos"?

En 100 años de industria los casos son pocos. 100 años con gente que grabó y cambió sus casas, autos y aviones. Evidentemente muy leonino no era. Cuando la industria apostaba y ponía marketing en un artista nada se llevaba de todo lo otro que se generaba y que no estaba en el contrato. Cuando se hacía un concierto o se vendía merchandising. Ahí es donde digo: hay escasez de información y profundidad cuando se habla. En mis acuerdos el artista nunca se lleva menos que la compañía.

Universo digital

Lo que hoy llamamos mercado del disco es, en realidad, el mercado de la música grabada. Y si bien el disco sigue dando el mayor aporte de ingresos, según el último informe de la Federación Internacional de la Industria Discográfica, la música digital ya ocupa el 34 por ciento del mercado legal. Y las descargas de canciones, álbumes, videos y el streaming creció en ingresos en 2012 un 12 por ciento a nivel mundial, respecto del año anterior. Deezer, Spotify, Rdio, Shazam o Napster Unlimited son las de mayor crecimiento. "Enfoco en todo obsesivamente. Lo físico tiene algo de pertenencia que quizás sea algo generacional. O quizás no. Si bien un chico no tiene incorporado tener un libro o un CD sí tiene otras cosas: un iPod, por ejemplo. Entonces, la pertenencia física no se perdió. Pero tengo un compromiso con los artistas y quiero que todos triunfen por eso busco lo mejor para difundir lo que hacen. En lo personal, soy medio chapado a la antigua: prefiero descargar un disco completo, un servicio a la carta, que el streaming. Pero agradezco en el alma la apuesta de todos.".

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