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Derechos humanos

Acuerdan mantener abierto el debate sobre el futuro de la CIDH

Política

Los países bolivarianos no lograron imponer la reforma con la que pretenden debilitar al organismo de la ONU; la Argentina facilitó una salida salomónica

Por   | LA NACION

 
 

WASHINGTON.- Bajo la amenaza extrema de pegar un portazo e irse del sistema y con la ayuda de la Argentina y de Brasil, cuatro países del ALBA lograron una amarga victoria en el afán de doblegar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero fracasaron en su objetivo de máxima, que era imponerle ayer mismo sus condiciones de trabajo y de financiamiento.

Lo que consiguió el ALBA fue dejar el debate "abierto" y, con eso, la posibilidad de una nueva embestida. En lo que fracasó por completo fue en imponer sus condiciones específicas. No logró colar ni una sola. Ni siquiera la referida a condicionar el financiamiento de la Relatoría para la Libertad de Expresión, que fue una de sus banderas. Tampoco la referida al cambio de sede y la posibilidad de sacar a la CIDH de esta ciudad y llevarla, por caso, a la Argentina.

"Estamos muy satisfechos con la resolución alcanzada", se apresuró en dictaminar, horas después, el Departamento de Estado. Fue la primera cancillería en emitir un documento formal al respecto, más allá de las ponencias de sus titulares durante el debate.

"Esto es algo que busca reforzar las relatorías" de la Comisión, así como la "independencia" del organismo, subrayó el gobierno de Barack Obama. Algunos interpretaron el texto como una especificación del revés sufrido por las huestes del presidente Rafael Correa y del gobierno de Caracas en la agónica pulseada. Con la ayuda de Brasil, la Argentina los salvó de la humillación. "Agradezco a la Argentina este generoso esfuerzo para encontrar una salida consensuada", fue el reconocimiento del canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, a Héctor Timerman.

Fue cuando, sobre la medianoche, el argentino les lanzó un salvavidas que les evitó la derrota en votos. Hasta entonces, los cuatro del ALBA -Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Bolivia- estaban aislados y rumbo a perder el cierre del debate y votación, que ya había pedido Estados Unidos.

A lo largo de 13 horas de discusiones y luego de intentarlo todo, los bolivarianos tropezaron con el respaldo mayoritario de los países de la región al trabajo de la CIDH, ente al que consideran "la mejor creación" del sistema que comprende la Organización de Estados Americanos (OEA). Estaban perdidos, pero no se rendían. Timerman les ofreció una salida decorosa. Presentó un proyecto de resolución que, en lo formal, expone una generosa concesión al ALBA. Porque, en vez de cerrarlo, deja abierto el debate sobre todo -absolutamente todo- lo que concierne a la CIDH.

En el costado pesimista de quienes defienden a la comisión y a sus relatorías, el miedo es que esa puerta dé paso pronto a otra embestida. Quienes miran el desenlace con optimismo subrayan, en cambio, que con el aislamiento que evidenció al ALBA se le hará cuesta arriba otra campaña y, más aún, coronarla.

"La Argentina le hizo un favor enorme al ALBA. Pero, en realidad, ellos son los grandes perdedores. No consiguieron incorporar ninguna de sus pretensiones", dijo a LA NACION el titular de la organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco.

Creado hace medio siglo, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) es uno de los más prestigiosos y reconocidos. Uno de sus pilares es la Comisión Interamericana, a la que se le reconoce un papel decisivo en la denuncia de abusos de todo tipo de poder. Países de la órbita bolivariana, que suelen ser objeto de observaciones críticas en sus informes, intentaron erosionarla mediante una asfixia financiera y la imposición de una agenda. Todo, bajo la declarada intención de "fortalecer" el funcionamiento de un sistema que -dijeron- "hoy es corrupto y pusilánime".

La Relatoría para la Libertad de Expresión se convirtió en un blanco dilecto del presidente Correa, a cuyo gobierno le reprocha la intención de socavar a la prensa independiente. "Los medios mienten", subrayó ayer Patiño, su canciller.

Las definiciones sobre la Comisión y sus relatorías se produjeron en el contexto de una asamblea extraordinaria de cancilleres de países de la OEA. El próximo encuentro será en junio, en Guatemala.

Ésa será la primera prueba para el "diálogo abierto" sobre el sistema que, gracias a la Argentina, obtuvo Ecuador. Mientras tanto, anoche, la gente de la CIDH parecía respirar aliviada. Vuelven al trabajo que tan respetada la hizo en la región. Y tan molesta para algunos.

Tres posturas en la discusión

  • El ALBA
    Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Bolivia quieren debilitar la Comisión Interamericana de DD.HH.
  • La mayoría
    Con EE.UU. a la cabeza, el grueso de los países quiso impedir esa reforma
  • La Argentina y Brasil
    Buscaron una salida que permitió dejar abierto el juego y evitó una fractura
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