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Ciccone

Premian a funcionarios que ayudaron a Boudou

Política

El tiempo todo lo acomoda. Al menos, en el "caso Ciccone". Dos funcionarios sospechados de haber actuado a favor del presunto testaferro del vicepresidente Amado Boudou fueron premiados con nuevos cargos y sueldos más altos, mientras que un tercero, que había objetado su intervención como ministro de Economía a favor de la imprenta, debió presentar su renuncia, según verificó LA NACION sobre la base de documentos públicos y fuentes oficiales.

El beneficiario más reciente es Rafael Resnick Brenner, que como jefe del gabinete de asesores del titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, resultó decisivo para que el organismo le concediera los planes excepcionales de pago a la "nueva" Ciccone. Cuando estalló el escándalo, su jefe lo desplazó y bajó su perfil, pero lo mantuvo dentro de la AFIP con salario, coche y chofer incluidos. Y ahora que pareció menguar el escándalo, lo reactivó y colocó al frente de la delegación regional en Salta, con un sueldo neto que puede ascender a los $ 75.000 por mes.

El primer beneficiario se registró meses antes. Es Marcelo Mamberti, quien lideró la Inspección General de Justicia (IGJ) cuando ocurrió el extravío o robo en ese organismo de tres legajos vinculados al "caso Ciccone". Cuando debió renunciar a la IGJ, el propio Boudou lo designó como asesor en el Senado, en la categoría más alta posible, según consta en la copia del nombramiento.

El funcionario despedido, en tanto, es el ahora ex director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, José Guillermo Capdevila, quien alertó por escrito a su superior, Boudou, que no podía ni debía opinar sobre el pedido de moratoria presentado por la "nueva" Ciccone porque carecía de facultades para intervenir y porque la información recopilada por la AFIP en el expediente administrativo era, cuanto menos, incompleta. Aún así, Boudou firmó una nota favorable.

En el caso del primero beneficiario, Mamberti, pasó a integrar la planta temporaria del Senado en la categoría A-1, bajo dependencia directa de su padrino político, Aníbal Fernández, con un sueldo neto de entre 17.000 y 25.000 pesos, según sea su antigüedad en la administración y si ostenta un título universitario, entre otros adicionales.

Boudou firmó su nombramiento con la resolución DP-0720/12 el 29 de junio pasado, pero con efectos retroactivos a principios de ese mes, según consta en la copia de su designación a la que ahora accedió LA NACION. Así, Mamberti permaneció apenas 72 horas sin empleo desde que un militante de La Cámpora lo reemplazó en la IGJ.

Durante la gestión de Mamberti desaparecieron los legajos de tres empresas vinculadas al "caso Ciccone". El extravío o robo abarcó todo o parte de los expedientes de The Old Fund, Ciccone y London Supply, la firmó que aportó $ 1,8 millón para ayudar a Alejandro Vandenbroele a levantar la quiebra de la imprenta y cuyo accionista marplatense es íntimo amigo del hermano menor del vicepresidente, Juan Boudou.

En el caso de The Old Fund, el extravío o robo del legajo fue casi total. No sólo abarcó el expediente impreso, sino que también desaparecieron las copias protocolares, en tanto que el archivo digital de algunos documentos es incompleto. Falta la transcripción del acta en la Vandenbroele se identificó como el "nuevo accionista" de The Old Fund.

El extravío de esos expedientes ocurrió en febrero de 2012, tal como reveló LA NACION a mediados del año pasado, pero el proceso que desató continúa abierto hasta hoy, ya que la IGJ ordenó la búsqueda y reconstrucción de esos expedientes, con resultados dispares. En el caso de The Old Fund, la reconstrucción del expediente insumió más semanas que en los otros dos casos. La resolución 618/12 que lo dispuso se fechó el 26 de abril porque antes ocurrió un inusitado cruce entre Mamberti, su secretaría privada y el Departamento de Mesa de Entradas, Archivo y Despacho de la IGJ sobre quién fue el último que tuvo ese legajo.

De viaje por el interior del país, Mamberti se desligó del destino de ese expediente, que en el sistema informático aparece con el Archivo como último escala conocida. Pero dentro de la IGJ relatan que el Archivo se limitó a acatar órdenes de Mamberti o de una de sus secretarias, por lo que elevaron el material sin asentarlo en el sistema dada la premura con que fue requerido.

El contrapunto no impidió que el propio Mamberti firmara la orden de reconstrucción del legajo de The Old fund, tras admitir que "tras una minuciosa y exhaustiva búsqueda de la documentación requerida, la misma no ha podido ser localizada".

La reconstrucción aportó otro giro inesperado. Cuando la IGJ le pidió a Vandenbroele que aportara copias de documentos de The Old Fund, el ex monotributista las presentó junto a una "tira" del sistema interno de la IGJ al que jamás debió haber accedido. "Salvo -planteó una fuente del organismo- que alguien de adentro se lo hubiera dado."

La permanencia de Mamberti en la IGJ ingresó entonces en la recta final, pero por ese extravío o robo u otros hitos de su gestión. Al igual que decenas más de colaboradores de Aníbal Fernández, debió ceder su cargo a La Cámpora cuando su referente político abandonó la Jefatura de Gabinete y juró como senador nacional. Pero logró recalar en el Senado, como asesor.

Resnick Brenner también revivió, aunque su ostracismo duró varios meses. Echegaray lo nombró director de la Regional Salta del organismo. Ahora, al auto oficial y al salario puede sumar un plus por desarraigo, hasta totalizar ingresos netos que pueden ascender hasta los 75.000 pesos al mes.

Echegaray y Resnick Brenner trazaron un fuerte vínculo de confianza. En la AFIP, Resnick Brenner -se habría presentado en Salta como "amigo" de Boudou- jugó un rol protagónico para que la nueva Ciccone, ya en manos de Vandenbroele, obtuviera los planes de pago excepcionales de pago, con una tasa de interés por debajo incluso de la inflación del Indec, según consta en esos expedientes administrativos a los que accedió LA NACION. Intervino tres veces en esas actuaciones.

Muy distinta fue la suerte de Capdevila. El sucesor de Boudou en Economía, Hernán Lorenzino, le pidió su renuncia para reemplazarlo con alguien "de confianza", dijeron desde el Palacio de Hacienda a LA NACION. Objetaron su supuesta actuación en otro expediente administrativo en perjuicio para las arcas públicas. Pero no indicaron si se radicó una denuncia penal.

Capdevila optó por marcharse en silencio. En el texto de su renuncia consignó que se la solicitaron, pero vació su despacho sin levantar olas. Sus allegados hablan de "una cuestión de internas"..

Del editor: qué significa.
Como hizo cuando forzó a renunciar al procurador Righi, el Gobierno da más señales claras de que para proteger a Boudou no se anda con sutilezas.

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