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La viuda del polémico monseñor Podestá habló con Francisco

Clelia Luro, quien se casó con el ex obispo de Avellaneda, es amiga del Papa, pero considera que todavía no es momento para que trate el tema del celibato

Lunes 25 de marzo de 2013 • 09:18
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Clelia Luro, viuda de Jerónimo Podestá, quien fue obispo de Avellaneda hasta que dejó los hábitos para casarse con ella, es, además, amiga de Jorge Bergoglio. Francisco la llamó ayer por la tarde, como solía hacer los domingos desde antes de convertirse en el nuevo papa. Sin embargo, ella no quiere cargarlo todavía con la responsabilidad de llevar su lucha contra el celibato en la Iglesia al Vaticano.

"[Francisco] Va a tener que enfrentar momentos muy difíciles. No pretendemos que toque el tema del celibato porque es ríspido. Es un tema que tiene que sacar cuando esté instalado porque es un tema difícil", dijo Luro en declaraciones a Radio 10.

"El Vaticano está con muchos problemas y Bergoglio va a tener que enfrentar todos", agregó.

Clelia Luro aún lucha por su causa
Clelia Luro aún lucha por su causa. Foto: Archivo / Elisabetta Piqué

La mujer contó que es amiga del ex arzobispo de Buenos Aires desde que él le llevó la unción de los enfermos a Podestá, antes de su muerte, hace doce años.

"Es mi amigo, que está nombrado papa. Yo me alegro porque es un hombre de una gran fuerza espiritual y política", opinó respecto de la designación de Bergoglio como el nuevo jefe de la Iglesia.

Desde que se convirtió en el Sumo Pontífice de la Iglesia católica, Francisco tuvo varios gestos que demuestran su humildad y su permanente contacto con la Argentina, entre ellos, varios llamados telefónicos.

La historia

Luro y Podestá, en 1996
Luro y Podestá, en 1996. Foto: Archivo

En 1966, Podestá conoció a Clelia Luro, de 39 años, separada y con seis hijas. Comenzaron una relación que lo llevó renunciar al obispado al año siguiente. En 1972, finalmente, se casaron.

En un libro publicado en 2011, Luro recordó que Podestá, antes de ser suspendido a divinis ese año, viajó junto a Clelia al Vaticano para hablar directamente con el Papa del tema, con el objetivo de tratar el tema del celibato de los sacerdotes, para que sea opcional y no obligatorio.

A partir de 1974, Clelia y Jerónimo vivieron en el exilio en Perú, porque el ex obispo era considerado el "principal enemigo" del gobierno militar de Juan Carlos Onganía, y formaron en diversos países la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados. En 1983 volvieron al país.

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